El pastel de patatas y cimas de nabo es un acompañamiento contundente o un plato único vegetariano que conquista por el contraste entre la dulzura de las patatas y la nota amarga de las verduras. Esta preparación se basa en una doble textura: una base de patatas al vapor trituradas y salteadas en sartén con las cimas de nabo, enriquecida con un corazón fundente de dados de asiago. El gratinado final con parmesano y pan rallado crea una costra dorada que encierra un interior suave y aterciopelado. Es un pastel casero genuino y sabroso, ideal para una cena en familia o para acompañar tus segundos favoritos. ¡Sigue mis pasos técnicos para lograr un dorado perfecto y un corazón fundente impecable!
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OTRAS RECETAS CON PATATAS
- Dificultad: Fácil
- Costo: Económico
- Tiempo de preparación: 20 Minutos
- Tiempo de cocción: 40 Minutos
- Porciones: 6 personas
- Métodos de Cocción: Hervido, Cocción al vapor, Horno
- Cocina: Italiana
- Estacionalidad: Primavera, Verano y Otoño
Ingredientes para tu pastel de patatas
- 1 kg patatas
- 800 g cimas de nabo
- 150 g asiago
- 60 g parmesano
- 2 dientes ajo
- al gusto pan rallado
- al gusto aceite de oliva virgen extra
- al gusto sal y pimienta
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Pasos para la preparación del pastel de patatas y cimas de nabo
Empieza la preparación después de haber cocido las patatas al vapor hasta que estén tiernas. En una olla con agua hirviendo y sal, blanquea las cimas de nabo limpias durante unos 5 minutos y luego escúrrelas bien. En una sartén amplia, calienta un chorrito de aceite de oliva virgen extra con los dos dientes de ajo y saltea las cimas de nabo ajustando de sal. Una vez aromatizadas, añade las patatas (que puedes triturar de forma rústica con un tenedor) y deja que los sabores se mezclen durante unos minutos a fuego vivo. Este paso es el secreto técnico para el éxito de tu pastel sabroso: el salteado en sartén elimina el exceso de humedad de las verduras e intensifica el sabor del condimento.
Retira los dientes de ajo de la sartén y apaga el fuego. Añade la mitad del parmesano rallado y mezcla enérgicamente con una cuchara de madera. La mantecatura fuera del fuego permite que el queso se ligue a las patatas al vapor y a las verduras sin fundir en exceso en esta fase, creando una base cremosa y homogénea. Prueba y, si es necesario, rectifica de sal. La consistencia de tu masa para pastel debe ser densa y manejable; si resulta demasiado seca, puedes añadir una cucharada del agua de cocción de las cimas de nabo o un chorrito de aceite en crudo para ablandar la masa.
Toma una fuente para horno, úntala con un chorrito de aceite de oliva virgen extra y espolvorea el fondo con una capa de pan rallado. Distribuye la mitad de la mezcla de patatas y cimas de nabo alisándola bien con el dorso de una cuchara. Añade los dados de asiago de manera uniforme por toda la superficie y cubre con la mezcla restante. El asiago, gracias a su capacidad para fundir suavemente, creará el corazón fundente característico del pastel casero. Asegúrate de sellar bien los bordes con la masa superior para evitar que el queso se salga durante la permanencia en el horno y estropee la estética del plato.
Nivela bien la superficie y procede con el acabado: espolvorea con abundante pan rallado, el resto del parmesano y un último chorro de aceite de oliva virgen extra. Hornea en horno estático ya caliente a 180°C durante unos 20-25 minutos. Puesto que todos los ingredientes ya están cocidos, este tiempo es necesario exclusivamente para que el asiago se derrita y obtener un gratinado dorado y crujiente. Si deseas una corteza aún más marcada, puedes activar el grill los últimos 3-4 minutos de cocción. Saca tu pastel de patatas del horno y déjalo reposar 5-10 minutos antes de servirlo: este reposo técnico permitirá que los sabores se estabilicen y hará el corte de las porciones más preciso.
Consejos para un resultado perfecto
Patatas bien secas: Cuando añadas las patatas al vapor a la sartén, asegúrate de que no estén acuosas. Si es necesario, déjalas evaporar bien antes de triturarlas, así el pastel mantendrá su forma perfecta sin desmoronarse.
Cimas de nabo bien escurridas: Tras blanquearlas, escurre y aprieta ligeramente las verduras antes de saltearlas en la sartén. El exceso de agua podría dejar la base de tu pastel de patatas demasiado blanda.
Elección de la fuente: Usa una fuente que permita tener un grosor de al menos 3-4 centímetros. Un pastel demasiado fino tendería a secarse demasiado rápido en el horno, perdiendo su característica suavidad interior.
Variantes interesantes
Toque picante: Añade una pizca de guindilla al saltear las cimas de nabo para un sabor más decidido y típicamente mediterráneo.
Notas ahumadas: Sustituye el asiago por scamorza ahumada para dar un plus de aroma al pastel y contrarrestar la dulzura de las patatas.
Enriquecimiento crujiente: Mezcla piñones tostados o trocitos de nuez con el pan rallado de la cobertura para un gratinado más gourmet y original.
Conservación
En el frigorífico: El pastel se conserva perfectamente durante 2-3 días en un recipiente hermético. De hecho, al día siguiente los sabores estarán aún más armoniosos.
Calentado: Caliéntalo en el horno a 160°C durante 10 minutos o en una sartén antiadherente con tapa; el microondas es cómodo pero puede ablandar demasiado la costra de pan rallado.
Congelación: Puedes congelar el pastel casero ya porcionado. En el momento de necesitarlo, pásalo directamente al horno ventilado a 170°C hasta que el corazón de asiago vuelva a estar fundente.
¡Ahora te toca a ti!
El pastel de patatas y cimas de nabo es la receta ideal para llevar las verduras de temporada a la mesa de forma deliciosa y satisfactoria. Su costra crujiente esconde un corazón tan suave que conquistará a todos desde el primer bocado.
¿Cómo prefieres degustarlo? ¿Te gusta la versión clásica con asiago o probarías una variante más intensa con pecorino? ¡Cuéntame en los comentarios si el gratinado quedó bien dorado y si este plato se ha convertido en el nuevo protagonista de tus cenas otoñales!
FAQ (Preguntas y respuestas)
¿Puedo usar patatas hervidas en lugar de al vapor?
Sí, pero las patatas al vapor retienen menos agua y conservan mejor el sabor original, garantizando una consistencia más firme para tu pastel de patatas.
Las cimas de nabo están demasiado amargas, ¿qué puedo hacer?
Puedes blanquearlas dos veces cambiando el agua entre una cocción y otra, o añadir una pizca de azúcar en el agua de cocción para atenuar la nota amarga de las verduras.
¿Puedo prepararlo con antelación?
¡Por supuesto! Puedes montar el pastel casero por la mañana para la cena, guardarlo en el frigorífico y hornearlo en el momento de necesitarlo para conseguir el efecto fundente al máximo.

