Si buscas un plato único invernal que sea un comfort food envolvente y una receta vegetariana deliciosa, la polenta con gorgonzola y nueces es la elección perfecta. Este plato tradicional italiano une la suavidad de la polenta amarilla con la cremosidad del queso fundido y el toque crujiente de los frutos secos. Es una preparación fácil y rápida, ideal para una cena de último minuto que huele a hogar. ¡Descubramos cómo realizar esta polenta gratinada al horno siguiendo mi método sencillo y sabroso!
Si te encanta la polenta prueba la polenta con setas y taleggio, la polenta gratinada, la polenta con ragú de lentejas o incluso la pizza de polenta.
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RECETAS CON QUESO
- Dificultad: Fácil
- Costo: Económico
- Tiempo de preparación: 20 Minutos
- Porciones: 6
- Métodos de Cocción: Horno, Cocina
- Cocina: Italiana
- Estacionalidad: Otoño, Invierno
Ingredientes para la preparación de la polenta con gorgonzola y nueces
- 1.5 l agua
- c.s. sal gruesa
- 250 g polenta instantánea
- 300 g gorgonzola
- 60 g nueces
- 2 cucharadas aceite de oliva virgen extra
- c.s. queso parmesano rallado
Herramientas para la preparación de la polenta
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- Batidor de mano
- Cocotte
Pasos para la preparación de la polenta con gorgonzola y nueces
El secreto para esta receta rápida es la base. Lleva a ebullición el agua con sal y vierte la harina de maíz en forma de lluvia. Remueve con un batidor para evitar grumos hasta obtener una polenta suave. El tiempo de cocción está indicado en el paquete. Yo usé polenta instantánea, pero puedes usar la que más te guste. Esta base natural sin gluten es perfecta para el aderezo rico de esta polenta gratinada.
Toma una fuente para horno o cocottes individuales y vierte un poco de aceite de oliva virgen extra en el fondo. Procede por capas: extiende la polenta caliente, añade abundantes cubos de gorgonzola y las nueces trituradas groseramente. Repite la operación hasta acabar los ingredientes, completando con una última capa de queso parmesano rallado para un perfecto gratinado al horno.
Termina con un chorrito de aceite EVO. Hornea en horno estático a 200°C durante unos 20-25 minutos. El calor hará que el queso se funda y creará una costra deliciosa. Una vez horneada, añade un poco de pimienta y perejil fresco picado para perfumar tu polenta con gorgonzola y nueces.
Variantes Consejos y Conservación
CONSEJOS PARA UN RESULTADO PERFECTO
La consistencia de la polenta: Para esta receta al horno, te aconsejo mantener la polenta suave. Si la haces demasiado firme, en el horno tenderá a secarse demasiado. El secreto es dejarla ligeramente fluida antes de montar las cocottes individuales.
La elección de las nueces: Usa nueces frescas y pícalas con cuchillo justo antes de hornear. Así mantendrán todo su aceite esencial y su toque crujiente sin volverse amargas durante la cocción al horno.
Calidad del queso: Para una cremosidad suprema, el gorgonzola dulce es ideal. Si prefieres sabores fuertes y contrastantes, el gorgonzola picante crea un binomio perfecto con la dulzura de la polenta de maíz.
El truco del gratinado: Si quieres una costra dorada e irresistible, en los últimos 5 minutos de cocción activa la función grill del horno. La mezcla de queso parmesano rallado y nueces se volverá irresistible.
VARIANTES DELICIOSAS
Polenta gorgo, nueces y peras: Un clásico de la cocina vegetariana refinada. Añade rodajas finas de pera entre las capas de polenta caliente: la dulzura de la fruta equilibrará perfectamente el sabor fuerte del queso azul.
Adición de radicchio: Puedes enriquecer el plato con radicchio tardío salteado en sartén. El amargo del radicchio se casa divinamente con la polenta gratinada y el gorgonzola.
Variante con setas: Para un plato único otoñal aún más rico, añade setas salteadas (porcini o champiñones) entre una capa y otra.
Sin lactosa: Hoy en día existen excelentes versiones de gorgonzola sin lactosa, haciendo esta receta inclusiva para todos los invitados.
Sin lactosa: Hoy en día existen excelentes versiones de gorgonzola sin lactosa, haciendo esta receta inclusiva para todos los invitados.
CONSERVACIÓN Y RECUPERACIÓN
En el frigorífico: La polenta con gorgonzola y nueces se conserva bien en el frigorífico durante 2-3 días, guardada en un recipiente hermético.
Cómo recalentarla: Para que el queso fundido vuelva a estar como recién hecho, te sugiero calentarla en horno a 180°C durante 10 minutos o en el microondas a máxima potencia durante un par de minutos, añadiendo quizá un chorrito de leche para revivir la suavidad.
En congelador: Puedes congelar las porciones ya listas. Al momento de necesitarlas, descongélalas en el frigorífico y luego pásalas directamente al horno. Es una excelente estrategia de meal prep vegetariano.
Preguntas frecuentes
¿Puedo usar polenta que sobró?
¡Por supuesto! Es una perfecta receta de aprovechamiento. Corta la polenta fría en cubos o rodajas, colócala en la fuente y procede con el aderezo de gorgonzola y nueces.
¿Cuánto tiempo debe cocinarse en el horno?
Son suficientes 20-25 minutos a 200°C. El objetivo no es cocinar la polenta (que ya está lista), sino fundir los sabores y crear el gratinado.
¿Es una receta sin gluten?
Sí, la harina de maíz no contiene gluten, por lo que es una cena sin gluten segura y deliciosa para los celíacos.

