El pan recién horneado, todavía caliente y tan fragante, es sin duda una de las cosas más deliciosas del mundo. Pero, ¿qué sucede cuando, después de unos días, pierde su fragancia inicial? ¡Por supuesto que no se tira!
El pan duro en la cocina es un gran recurso, se pueden preparar deliciosas bruschettas, crutones aromatizados para hacer aún más apetitosas sopas y guisos y, con solo la corteza, hacer pan rallado para empanados crujientes. Sin embargo, el uso más común en la cocina está relacionado con la preparación de albóndigas de carne o de verduras varias, como las albóndigas de berenjena o, más simplemente, las buenísimas albóndigas de pan.
Pequeñas esferas de miga de pan duro, aromatizadas con ajo y perejil y enriquecidas con huevo y queso rallado, que podréis freír y servir como finger food durante un aperitivo o como segundo plato acompañadas de una ensaladita fresca.
¿Os apetece prepararlas conmigo?
Entonces… ¡cocinAMOS y comAMOS!
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- Costo: Muy económico
- Tiempo de preparación: 10 Minutos
- Métodos de Cocción: Fritura
- Cocina: Italiana
Ingredientes
- 300 g pan duro
- 150 ml leche
- 1 huevo
- 2 cucharadas queso parmesano rallado (o pecorino)
- c.s. perejil picado
- 1 pizca sal
- c.s. pimienta
- c.s. pan rallado (si es necesario)
- c.s. aceite de semillas (para freír)
Utensilios
- 1 Bol
- 1 Colador
- 1 Sartén
Pasos
Para preparar las albóndigas de pan, primero quite la corteza del pan duro, corte la miga en pequeños trozos, colóquela en un bol y cúbrala con la leche. Deje reposar todo durante 5 minutos, removiendo de vez en cuando y aplastando la miga con un tenedor.
En este punto, vierta el contenido del bol en un colador y deje escurrir el exceso de leche, luego escurra la miga con las manos.
Vuelva a poner la miga escurrida en el bol y agregue el huevo, el ajo machacado, el perejil picado, el queso rallado y, finalmente, sal y pimienta.
Si la mezcla resulta demasiado blanda, añada un poco de pan rallado y forme sus albóndigas de pan de unos 30 g.
Fríalas sumergiéndolas en aceite de semillas a una temperatura de 170 -180 °C, hasta que estén uniformemente doradas, dándoles la vuelta en el aceite con la ayuda de una espumadera.
Cuando estén listas, colóquelas en una bandeja cubierta con papel absorbente para eliminar el exceso de aceite, y luego no queda más que servirlas aún calientes acompañadas de las salsas que más os gusten 😋.

