¿Ricas las albóndigas con salsa de la abuela, verdad? Y las albóndigas al limón, ¿las habéis probado alguna vez? ¡A mí me encantan! Hoy, sin embargo, quiero daros la receta de las albóndigas de verduras que son una excelente alternativa a las clásicas albóndigas de carne, al igual que las albóndigas de berenjena y las albóndigas de escarola.
Estas vegetarianas son una excelente solución para disfrutar de calabacines, zanahorias y patatas de una manera deliciosa, sin renunciar a la bondad. Su textura, crujiente por fuera y suave por dentro, y su sabor delicado las hacen particularmente adecuadas para acompañar con salsas sencillas como yogur, tahini o una salsa de tomate fresca. Son perfectas como aperitivo, segundo plato ligero o incluso como finger food para una cena informal. ¡Un plato que une ligereza, bondad y versatilidad, perfecto para poner en la mesa sabor y salud!
Ahora dedica un minuto a leer la receta y luego… ¡cocinAMOS y comAMOS!!
Ver también
- Dificultad: Muy fácil
- Costo: Económico
- Tiempo de preparación: 15 Minutos
- Tiempo de cocción: 15 Minutos
- Cocina: Italiana
Ingredientes
Para 10 albóndigas
- 2 patatas (pequeñas o 1 grande)
- 1 calabacín (mediano)
- 1 zanahoria (mediana)
- 1 huevo
- 100 g harina 00
- 2 cucharadas queso parmesano rallado
- 1 cucharadita sal
- al gusto pimienta negra (molida)
- al gusto aceite de semillas (para freír)
Herramientas
- 1 Mandolina
- 1 Bol
- 1 Pelador
- 1 Sartén
Pasos
Para preparar las albóndigas de verduras, empieza lavando bien las patatas, las zanahorias y los calabacines.
Procede pelando las zanahorias y las patatas ayudándote con un cuchillo o un pelador.
Ralla las verduras con un rallador de agujeros grandes o con una mandolina montando las cuchillas que te permitan obtener finos bastoncillos de verduras.
Recoge las verduras ralladas dentro de un bol, añade un huevo y la harina y condimenta con el queso rallado, la sal y un poco de pimienta. Mezcla bien para obtener una mezcla homogénea.
Toma un poco de mezcla y forma las albóndigas del tamaño que desees. Yo las hice más pequeñas, porque las serví como aperitivo.
Fríelas en aceite de semillas y cocínalas de 2 a 3 minutos por cada lado o, en cualquier caso, hasta que estén uniformemente doradas.
Una vez listas, retíralas con una espumadera y transfiérelas a una rejilla para que pierdan el exceso de aceite.
Sírvelas luego con un poco de sal por encima y acompáñalas de una salsa de yogur o la que prefieras 😉.

