La bechamel es una salsa a base de mantequilla, harina y leche, típica de la cocina francesa pero que también tiene un uso extendido en la cocina italiana.
Prepararla en casa significa no solo tener un producto sin conservantes y con una calidad seguramente mejor que las que encontramos en el mercado, sino que también nos dará la posibilidad de obtener la consistencia adecuada según la receta para la que queramos utilizarla (más espesa para los rellenos o más líquida para las salsas), variando simplemente la proporción entre los diferentes ingredientes.
De hecho, para una bechamel más espesa, solo necesitarás aumentar las dosis de mantequilla y harina, mientras que disminuyéndolas obtendrás una bechamel más líquida.
Para aromatizar la bechamel generalmente se utilizan solo sal y nuez moscada, sin embargo, también es posible añadir otros tipos de especias y/o queso para tener una bechamel más rica.
Ahora tómate un minuto para leer la receta y luego…¡cocinAMOS y comAMOS!!
- Dificultad: Muy fácil
- Costo: Económico
- Tiempo de preparación: 10 Minutos
- Porciones: 4
- Métodos de Cocción: Hornillo
- Cocina: Italiana
- Estacionalidad: Todas las estaciones
Ingredientes
- 50 g mantequilla
- 50 g harina
- 500 ml leche
- 1 pizca sal
- c.s. nuez moscada
Herramientas
- 1 Cacerola
- 1 Batidor de mano
Pasos
Para preparar la bechamel lo primero es preparar el roux.
En una cacerola derrite la mantequilla a fuego bajo, luego añade la harina de un golpe y mezcla rápidamente con un batidor de mano hasta obtener el roux, es decir, una cremita bastante densa. Deja cocinar el roux, siempre mezclando, por un par de minutos hasta que adquiera un color dorado.
En este punto añade un poco de leche (también servirá fría) y mezcla, deja que el roux la absorba y luego añade en la olla la parte restante de leche.
Deja hervir a fuego medio bajo continuando a mezclar con el batidor para evitar la formación de grumos.
Cuando la bechamel haya alcanzado la consistencia adecuada (deberá velar el dorso de la cuchara) apaga el fuego y añade una pizca de sal y la nuez moscada.
Mezcla para integrar todo.
En caso de que notes la presencia de grumos, podrás batir la bechamel con una batidora de inmersión para tenerla más lisa y homogénea.
Si, una vez lista, no utilizas la bechamel de inmediato, cúbrela con film en contacto y una vez fría consérvala en el frigorífico.
Al momento de utilizarla, si se hubiera espesado demasiado, trabaja durante unos segundos con las batidoras eléctricas añadiendo un chorrito de leche hasta obtener la consistencia deseada 😉.

