Las berenjenas a funghetto son un acompañamiento de verano típico de la cocina napolitana.
Junto con los pimientos en sartén y los pimientos verdes son, indudablemente, mi acompañamiento favorito. Se acompañan perfectamente con muchos segundos platos, sobre todo de carne, aunque yo las prefiero con quesos de varios tipos, especialmente con la provola y el fiordilatte de Agerola.
Su nombre «a funghetto» (o fungetiello, en napolitano), se debe al característico corte en cubos que, una vez cocidas en sartén, recuerdan a los champiñones al ajillo.
Los cubos de berenjena, una vez fritos, se pasan luego en una salsa a base de tomates frescos, ajo y albahaca.
Las berenjenas a funghetto, además de ser deliciosas, son una preparación muy versátil en la cocina ya que, además de consumirse como acompañamiento, se prestan para enriquecer diferentes tipos de recetas como primeros platos y timbales, pizzas y rellenos, o simplemente bruschettas de pan.
En resumen, cuando decidáis hacerlas, hacedlas en abundancia porque no se desperdiciarán seguro.
Ahora tomad un minuto para leer la receta y luego…cocinAMOS y comAMOS!!
- Dificultad: Fácil
- Costo: Económico
- Tiempo de preparación: 20 Minutos
- Porciones: 4
- Métodos de Cocción: Fritura
- Cocina: Italiana
- Estacionalidad: Primavera, Verano
Ingredientes
- 1 kg berenjenas
- Algunos tomatitos (datterini o cherry)
- 1 diente ajo
- Algunas hojas albahaca (fresca)
- q.b. aceite de oliva virgen extra
- q.b. aceite de cacahuete (para freír las berenjenas)
- q.b. sal fina
Herramientas
- 1 Cuchillo
- 1 Tabla de cortar
- 1 Sartén para freír
- 1 Espumadera
- 1 colador
- 1 Cuchara de madera
Pasos
Para preparar las berenjenas a funghetto, elegid berenjenas frescas y de piel fina.
Una vez lavadas, secadas y despuntadas, cortad las berenjenas en rodajas de 1-2 cm de grosor, en sentido longitudinal.
Luego cortad las rodajas primero en bastones y luego en cubos.
El tamaño de las berenjenas a funghetto es muy subjetivo, hay a quienes les gustan más pequeñas y a quienes más grandes, ajustad según vuestro gusto.
Lo importante es cortarlas todas más o menos del mismo tamaño para obtener una cocción uniforme durante la fritura.
Freíd las berenjenas en aceite de semillas, mejor si es de cacahuete, hasta obtener un dorado uniforme.
A medida que estén listas, con una espumadera, transferidlas a un colador para que pierdan el exceso de aceite.
Una vez terminada la fritura de las berenjenas, pasad a la preparación de la salsa de tomates frescos.
Después de lavarlos, cortad los tomates por la mitad (o en gajos, según su tamaño), luego ponedlos en una sartén en la que habréis hecho dorar un diente de ajo en un chorro de aceite de oliva virgen extra.
Sazonad, añadid algunas hojas de albahaca y dejad cocinar por unos minutos, hasta que los tomates estén tiernos y hayan soltado su jugo.
En este punto, añadid a la sartén las berenjenas fritas y dejad que todo se impregne de sabor por unos minutos. Ajustad de sal, si es necesario, y removad de vez en cuando con una cuchara de madera.
Una vez fuera del fuego, servid las berenjenas a funghetto añadiendo más hojas de albahaca fresca 😉

