Las ALBONDIGAS DE BERENJENA Y ATÚN son bocados apetitosos y muy sabrosos, crujientes por fuera y con un centro cremoso, perfectos para ofrecer en muchas ocasiones: desde un aperitivo de verano hasta una cena con amigos, tanto como entrante como segundo plato, quizá acompañados de una ensalada fresca.
Rápidas y sencillas de preparar, estas albóndigas son realmente deliciosas porque combinan la dulzura y la cremosidad de la berenjena con la salinidad y el carácter del atún. Con poco gasto y poco tiempo podréis hacerlas en gran cantidad, sin necesidad de muchos ingredientes y con una fritura muy rápida. Solo tenéis que seguir la fotoreceta que he realizado paso a paso y en poco tiempo tendréis estas pequeñas delicias para compartir y saborear, quizá con una buena copa de vino.
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- Dificultad: Muy fácil
- Costo: Muy económico
- Tiempo de reposo: 30 Minutos
- Tiempo de preparación: 15 Minutos
- Porciones: 10-12 albóndigas
- Métodos de Cocción: Fritura
- Cocina: Italiana
- Estacionalidad: Primavera, Verano
Ingredientes
- 2 berenjenas ovales negras (medianas)
- 1 huevo
- 2 cucharadas queso parmesano
- 4 cucharadas pan rallado
- 80 g atún en aceite
- 1 manojo perejil
- al gusto sal
- 300 ml aceite de semillas (para freír)
PARA LAS ALBÓNDIGAS DE BERENJENA Y ATÚN NECESITARÁS
- 1 Olla
- 1 Bol
- 1 Cazo
PREPARACIÓN ALBÓNDIGAS DE BERENJENA Y ATÚN
Para preparar las ALBÓNDIGAS DE BERENJENA Y ATÚN, lava las berenjenas, quítales los extremos y córtalas en trozos no demasiado pequeños. Hiérvelas en abundante agua salada durante unos 10 minutos. Cuando estén blandas, escúrrelas, déjalas enfriar completamente y escúrrelas bien apretando para eliminar el exceso de agua.
En un bol pon las berenjenas, el huevo, el pan rallado, el queso parmesano, el atún escurrido, el perejil picado y ajusta de sal. Mezcla todo con las manos hasta obtener una masa homogénea y no pegajosa. Si hace falta, añade más pan rallado.
Cubre el bol con film transparente y refrigera 20-30 minutos para que la masa se compacte.
Transcurrido el tiempo en la nevera, saca la masa y, ayudándote con las manos húmedas, forma las albóndigas dándoles una forma alargada.
Calienta abundante aceite de semillas y fríe las albóndigas en tandas pequeñas hasta que estén doradas.
A medida que estén listas, escúrrelas y colócalas sobre papel absorbente para que se sequen. Sírvelas calientes o templadas acompañadas de una ensalada verde o una ensalada de tomate.
CONSERVACIÓN
Si las preparas en abundancia, una vez fritas y frías puedes congelarlas. Basta con colocarlas sobre una bandeja, meterla en el congelador y, cuando estén congeladas, transferirlas a bolsas para congelar. A la hora de comerlas, pásalas unos minutos por el horno.
VARIANTE
Para una cocción más ligera y saludable puedes hornearlas a 180° durante 20-25 minutos.

