Los GULGULA son unos deliciosos buñuelos dulces de la tradición india, elaborados con ingredientes sencillos como plátano maduro, harina, azúcar y especias. Originarios como postre casero en los pueblos del norte de la India, los gulgula también son apreciados en muchas comunidades de la diáspora india en África y el Caribe, donde se preparan en celebraciones o como una merienda deliciosa por la tarde.
Suaves por dentro y ligeramente crujientes por fuera, desprenden un intenso aroma a plátano y semillas de hinojo, con un toque especiado que puede incluir canela o cardamomo. Su textura recuerda a la de las tortitas americanas, pero con un carácter más rústico y aromático.
Tradicionalmente fritos en aceite caliente, los gulgula se sirven calientes, solos o acompañados de una taza de masala chai humeante, y se preparan a menudo en festividades religiosas como Karva Chauth o Navratri, o simplemente como ofrenda (prasad) en rituales hindúes.
Fáciles de preparar, naturalmente vegetarianos y altamente personalizables, los gulgula son un perfecto ejemplo de comfort food indio: un postre humilde pero lleno de sabor, que evoca hogar, tradición y cariño.
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- Dificultad: Muy fácil
- Costo: Muy económico
- Tiempo de preparación: 5 Minutos
- Porciones: 4 personas
- Métodos de Cocción: Fritura
- Cocina: Italiana
- Estacionalidad: Todas las estaciones
Ingredientes
- 1 plátano (maduro grande de unos 100 g)
- 30 g azúcar
- 2 g canela en polvo
- 1 cucharadita semillas de hinojo
- 1 pizca sal
- 150 g harina 00
- 2 g levadura en polvo para repostería
- 50 g agua
- 300 ml aceite de semillas
- al gusto azúcar glas
Utensilios
- 1 Cuenco
- 1 Tenedor
- 1 Batidor de mano
- 1 Tamiz
- 1 Cazo
- Papel absorbente
Pasos
En un cuenco poned el plátano (debéis obtener 100 g de pulpa) y aplastadlo hasta obtener un puré liso.
Añadid el azúcar, la sal, las semillas de hinojo, la canela y mezclad bien.
Incorporad la harina y la levadura tamizadas y, poco a poco, el agua hasta obtener una masa densa y pegajosa (similar a la de las tortitas).Calentad abundante aceite en una cacerola profunda. Cuando esté caliente (170–180°), verted la masa usando dos cucharaditas.
Freíd los gulgula de pocos en pocos, dándoles la vuelta con frecuencia hasta que estén dorados y esponjosos.Escurridlos, colocadlos sobre papel absorbente y dejad que se sequen.
Dejad reposar unos minutos y servid con una espolvoreada de azúcar glas.

