La PASTA CON CREMA DE RICOTTA, CALABACÍN Y SPECK es un sabroso primer plato, ideal también como plato único para un almuerzo veraniego rápido, gracias a su consistencia y al perfecto equilibrio nutricional de los ingredientes que lo componen. Es un plato rápido de preparar, pero no por ello trivial: verás cuántos cumplidos recibirás…
Este plato obtiene su sabor del equilibrio entre los ingredientes de la salsa y, naturalmente, de la cocción perfecta de una buena pasta italiana de formato corto, capaz de recoger bien la salsa. La ricotta dulce y cremosa combina de maravilla con la salinidad del speck, mientras que el calabacín rallado aporta frescura y la consistencia adecuada a la salsa. La pasta quedará perfectamente aliñada y la salsa resultará cremosa incluso sin nata u otras grasas. De hecho, a pesar de su generosidad, el plato no es excesivo en colesterol y esto también suma puntos, junto con su sabor, que en la cocina siempre es lo más importante.
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- Dificultad: Muy fácil
- Costo: Muy económico
- Tiempo de reposo: 20 Minutos
- Tiempo de preparación: 5 Minutos
- Porciones: 4 personas
- Métodos de Cocción: Cocina
- Cocina: Italiana
- Estacionalidad: Primavera, Verano
Ingredientes
- 350 g pasta
- 2 calabacines (grandes)
- 300 g ricotta de vaca
- 100 g speck
- 1 vaso leche
- al gusto sal
- al gusto pimienta negra
Utensilios
- 1 Sartén
- 1 Olla
Pasos
La preparación de la PASTA CON CREMA DE RICOTTA, CALABACÍN Y SPECK es sencilla y rápida.
Lava y limpia los calabacines. Rállalos en tiras, colócalos en un bol, espolvoréalos con sal y déjalos reposar 20 minutos. Así soltarán parte de su agua de vegetación.
En una sartén amplia pon un chorrito de aceite y caliéntalo. Añade los calabacines bien escurridos, sala ligeramente y deja cocinar durante 10 minutos.
Mientras tanto cuece la pasta en abundante agua hirviendo y salada.
En un bol pon la ricotta, la leche, sala y pimenta. Mezcla todo, vierte en la sartén con los calabacines y deja que coja sabor.
Corta el speck en tiras y dóralas en la sartén, sin añadir más grasa, hasta que queden crujientes.
Escurre la pasta directamente en la sartén con la salsa, añade parte del speck y, si hace falta, un chorrito del agua de cocción y mezcla para emulsionar.
Sirve la pasta con crema de ricotta, calabacín y speck y decora cada plato con más tiras de speck crujiente.
Disfrútala bien caliente y cremosa.

