El PESTO DE CALABAZA es una de las variantes más delicadas y refinadas del clásico pesto genovés, una crema de color cálido y envolvente que recoge todo el aroma y la dulzura del otoño. Preparado con calabaza cocida al horno o al vapor, nueces, parmesano, hierbas aromáticas y aceite de oliva virgen extra, este condimento enamora por su consistencia aterciopelada y por el perfecto equilibrio entre notas dulces y saladas.
La calabaza, protagonista indiscutible de la temporada fría, aporta al pesto una cremosidad natural y un sabor ligeramente azucarado que combina de maravilla con la salinidad del queso y el crujiente de las nueces.
Versátil y genuino, el pesto de calabaza es ideal para aliñar pasta, pero también para realzar tostas, risottos, carnes blancas o pescado al horno. Se prepara en pocos minutos, se conserva fácilmente y permite llevar a la mesa un plato colorido y refinado, perfecto tanto para un almuerzo cotidiano como para una ocasión especial.
Una alternativa ligera y creativa a las salsas tradicionales, el pesto de calabaza demuestra que con pocos ingredientes de temporada se pueden conseguir platos llenos de sabor, color y confort — como un abrazo otoñal en el plato.
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- Dificultad: Muy fácil
- Costo: Muy económico
- Tiempo de preparación: 10 Minutos
- Porciones: 6 Personas
- Métodos de Cocción: Horno
- Cocina: Italiana
- Estacionalidad: Otoño, Invierno
Ingredientes
- 300 g calabaza (Hokkaido, delica, butternut)
- 40 g nueces (corazones)
- 40 g parmesano
- 2 hojas salvia
- 1 ramita romero
- 4 cucharadas aceite de oliva virgen extra
- al gusto sal
- al gusto pimienta negra
Para el pesto de calabaza necesitarás
- 1 Bandeja de horno
- Papel de horno
- 1 Procesador
- 1 Tarro
- 1 Tabla de cortar
- 1 Cuchillo
Preparación del pesto de calabaza
Pela y retira las semillas de la calabaza. Luego córtala en cubos y cuécela en horno a 180° durante aproximadamente 25 minutos, o al vapor hasta que esté blanda.
Sácala del horno y déjala entibiar.
En un procesador coloca las nueces, el parmesano y las hierbas aromáticas. Tritura todo de forma gruesa.
Añade la calabaza cocida, el aceite y ajusta de sal y pimienta. Tritura todo hasta obtener una textura cremosa pero no demasiado líquida.
Traslada el pesto de calabaza a un tarro de vidrio esterilizado y cubre la superficie con un chorrito de aceite.
Conservación
Si no lo utilizas de inmediato, consérvalo en el frigorífico hasta 4-5 días.
Consejo: cierra siempre bien la tapa y toma el pesto con una cucharita limpia para no contaminar el resto.
También puedes congelarlo. Reparte en pequeñas porciones (por ejemplo en moldes para hielo o tarros monodosis). Una vez congelado, traslada los cubitos a una bolsa para alimentos.
Descongelación: déjalo descongelar en el frigorífico o directamente en la sartén con un poco de agua de cocción de la pasta.

