Lasaña de calabacines, jamón cocido y provola: capas cremosas y corazón fundente

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La lasaña de calabacines, jamón cocido y provola es un primer plato sabroso, cremoso e increíblemente fundente, con un toque fresco gracias a los calabacines. Es una lasaña blanca de sabor delicado y envolvente, ideal para el almuerzo del domingo, para una cena en familia o cuando tienes invitados y quieres lucirte sin complicarte la vida.

La protagonista es una suave crema de calabacín casera, perfumada con albahaca y enriquecida con piñones y aceite de oliva virgen extra, que aporta al plato una textura sedosa y un sabor equilibrado. Los dados de jamón cocido, sabrosos pero delicados, y la provola que en el horno se vuelve fundente y dorada en la superficie, la hacen aún más irresistible.

Esta lasaña es una explosión de texturas: la crema lisa y envolvente, los calabacines salteados ligeramente crujientes, la bechamel que liga cada capa y esa costrita gratinada que se forma en la superficie tras 25 minutos de horno. Cada bocado es un equilibrio perfecto entre dulzura, salinidad y cremosidad.

Es una receta sencilla de preparar: parte de los calabacines se trituran para crear una crema densa y otra parte se saltea para dar carácter al relleno. Las capas se alternan generosamente con láminas para lasaña frescas, bechamel (puedes prepararla también con esta versión ligera, fácil y sabrosa: Bechamel ligera sin mantequilla), jamón cocido y provola, hasta terminar con una capa final rica y tentadora.

Si buscas una variante a la clásica lasaña con ragú, esta versión blanca es la elección ideal: más ligera en sabor pero igual de satisfactoria. Guárdala entre tus recetas favoritas, porque después de probarla se convertirá en uno de esos platos que te pedirán una y otra vez.

Prueba también estas otras apetitosas lasañas:

  • Dificultad: Fácil
  • Costo: Económico
  • Tiempo de preparación: 30 Minutos
  • Porciones: 4 Personas
  • Métodos de Cocción: Horno
  • Cocina: Italiana

Ingredientes para Lasaña de calabacines, jamón cocido y provola

  • 250 g láminas para lasaña
  • 1 kg calabacines
  • 100 g jamón cocido, de alta calidad
  • 200 g provola
  • 200 ml bechamel
  • 30 g piñones
  • 10 g albahaca
  • 1 chalota
  • 6 cucharadas aceite de oliva virgen extra
  • 6 pizcas sal
  • 1 cucharada perejil seco

Preparación de la Lasaña de calabacines, jamón cocido y provola

  • Lava los calabacines y córtales los extremos. Corta un calabacín en cubos y los restantes en trozos más grandes.

    Blanquea durante unos diez minutos los calabacines cortados en trozos grandes, escúrrelos bien y pónelos en la batidora. Añade los piñones, las hojas de albahaca y tres cucharadas de aceite. Tritura hasta obtener una crema densa y homogénea. Finalmente, sazona con tres pizcas de sal.

    En una cazuela, dora la chalota cortada en gajos y añade los cubitos de calabacín. Sala y cocina a fuego medio hasta que estén bien dorados.

  • Corta el jamón cocido y parte de la provola en cubitos; el resto de la provola córtalo en lonchas.

    Distribuye unas cucharadas de crema de calabacín en el fondo de una fuente para horno.

    Forma una primera capa de láminas para lasaña (yo he utilizado las frescas que no necesitan precocción) y rellena con la crema de calabacín, la bechamel, la mitad de los cubitos de calabacín, de jamón cocido y de provola.

    A continuación forma una segunda capa de lasaña, rellenándola del mismo modo que la anterior.

    Termina con una tercera capa de láminas y cúbrela con la crema de calabacín restante, la bechamel, las lonchas de provola y el perejil.

    Hornea en horno precalentado a 180° durante 25 minutos.

Conservación de la Lasaña con crema de calabacín, jamón cocido y provola

La lasaña de calabacines, jamón cocido y provola se conserva en el frigorífico por 2-3 días, bien cubierta con film transparente o guardada en un recipiente hermético.
Antes de servirla de nuevo, te recomiendo calentarla en el horno a 170° durante unos 10-15 minutos, cubriéndola con papel de aluminio para evitar que se seque demasiado en la superficie.
También puedes congelarla:
De cocida: déjala enfriar completamente, luego divídela en raciones y congélala hasta 2 meses.
De cruda: móntala en la fuente, cúbrela bien y congélala. Al momento de usarla, hornéala directamente desde congelada aumentando ligeramente los tiempos de cocción.

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Preguntas frecuentes

  • ¿Puedo usar láminas de lasaña secas?

    Sí, pero en ese caso aseguraos de que haya suficiente bechamel y crema de calabacín para garantizar la correcta hidratación durante la cocción. Como alternativa, puedes blanquearlas unos minutos antes de montar las capas.

  • ¿Con qué puedo sustituir la provola?

    Puedes usar scamorza, mozzarella bien escurrida o una mezcla de quesos de pasta filata. Lo importante es elegir un queso que funda bien en el horno.

  • ¿Se puede hacer sin bechamel?

    Sí, pero la textura será menos cremosa. Puedes sustituirla por ricotta trabajada con un chorrito de leche o aumentar ligeramente la cantidad de crema de calabacín.

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