Las Pappardelle con Langostinos: un clásico que calienta el corazón son una de las recetas más clásicas y populares que podemos preparar con este crustáceo. En ocasiones especiales, con este primer plato de mar haremos un gran papel y conquistaremos a todos.
¡Buenos días a todos! Hoy quiero llevaros conmigo a la cocina para preparar un plato que para mí representa la elegancia absoluta en su simplicidad: las pappardelle con langostinos. Es uno de esos grandes clásicos refinados que, creedme, nunca decepciona.
¿Conocéis ese momento mágico en que el aroma del mar invade la cocina y promete algo inolvidable?
Pues bien, es exactamente lo que sucede cuando empiezo a preparar esta salsa.
Para mí, estas pappardelle no son solo un primer plato; son una experiencia sensorial que quiero compartir con quienes amo.
Imaginad esta pasta al huevo: ancha, porosa y resistente, capaz de «agarrarse» a una salsa que he intentado hacer increíblemente cremosa y aterciopelada. Cada bocado que probéis es un equilibrio perfecto.
La dulzura noble de los langostinos frescos se funde con mi base de tomate, que dejo reducir con paciencia hasta que alcanza ese color ámbar que ya a la vista, como podéis ver en la foto, calienta el corazón.
La rugosidad de la pappardella acoge el condimento como si fuera un nido, garantizando una explosión de sabor en cada tenedorada.
Me gusta pensar que, con pocos ingredientes pero de altísima calidad, cada uno de vosotros puede transformar un simple almuerzo dominical en una cena de gran restaurante.
Poneos manos a la obra, ¡y hacedme saber si vosotros también os habéis enamorado de este aroma!
- Dificultad: Fácil
- Costo: Medio
- Tiempo de preparación: 25 Minutos
- Porciones: 4 Personas
- Métodos de Cocción: Cocina
- Cocina: Italiana
- Estacionalidad: Todas las estaciones
Ingredientes
Las pappardelle con langostinos
- 400 g pappardelle al huevo (rugosas o la pasta que prefiráis)
- 16 langostinos (16-20 ejemplares (aproximadamente 5 por persona))
- 400 g tomates pelados (o cherry)
- 1 chalota
- 1 diente ajo
- Medio vaso vino blanco seco (para aromatizar y liberar el aroma del mar)
- c.s. aceite de oliva virgen extra
- sal
- c.s. pimienta
- 2 cucharadas nata para cocinar (opcional)
- ramitas perejil
Instrumentos
- Sartén
- Tapa
- Colador
- Olla
Pasos
Las pappardelle con langostinos
Empezad limpiando los langostinos separando las cabezas de las colas.
Quitad los ojos de las cabezas y removed el caparazón y el intestino de las colas con un corte en el abdomen.
Recordad: dejad algunos langostinos enteros (al menos uno por persona) para la decoración final del plato.
En una sartén amplia, verted el aceite y sofreíd la chalota picada y el ajo en rodajas.
Añadid el perejil y las cabezas de los langostinos, dejándolas cocinar durante unos minutos.
Aplastad bien las cabezas con una cuchara de madera para sacar todo el sabor y aromatizad con el vino blanco. Una vez evaporado el alcohol, levantad las cabezas y quitadlas de la sartén.
Añadid ahora los tomates cherry cortados en cuatro partes (o los pelados), saltead y cocinad durante unos 5 minutos.
Cuando la salsa comience a dorarse y reducirse, añadid los langostinos (tanto los pelados como los enteros reservados para la decoración).
Cocinad a fuego alto por un par de minutos más.
El toque cremoso (opcional): Si deseáis un resultado aún más aterciopelado y de sabor delicado, este es el momento de añadir las 2-3 cucharadas de nata.
Mezclad bien para integrar todo.
Escurrid las pappardelle al dente y sumergidlas directamente en la salsa.
El agua de cocción: Nunca escurráis la pasta «en seco». Siempre guardad una taza de agua de cocción. Esté rica en almidón y, unida a la nata y a la salsa, crea esa emulsión perfecta que hace que el plato sea brillante y tentador.
Salteadlas en la sartén añadiendo más perejil fresco y un toque de pimienta para unir todos los sabores.
Servid las pappardelle colocando encima los langostinos enteros.
Buen provecho.
Consejos y Curiosidades
La rugosidad de la pappardella acoge este condimento como un nido. Ya sea para un almuerzo dominical o una cena especial, con pocos ingredientes de calidad ¡haréis un gran papel!
Si os gustan los sabores intensos, os recomiendo añadir un toque de guindilla fresca o seca junto con la chalota y el ajo.
Su nota picante no cubre el sabor del pescado, sino que realza su frescura y hace que cada bocado sea aún más apetecible.
La chalota es delicada. Dejadla pochar a fuego muy bajo con una cucharada de agua o vino si veis que se dora demasiado rápido. Debe volverse transparente, casi una crema.
Las pappardelle con langostinos deben servirse muy calientes. ¿Un truco? Calentad ligeramente los platos de servir antes de emplatar, así la cremosidad de la salsa no se espesará demasiado rápido.
Para aromatizar, usad el mismo vino que beberéis en la mesa. Un blanco seco y salino, como un Vermentino ligure o un Greco di Tufo, es ideal para acompañar este plato.
Lo ideal sería utilizar langostinos fresquísimos de nassa o de pesca. Se reconocen porque:
Tienen un color rosa anaranjado brillante, sin manchas oscuras en la cabeza.
El ojo es negro, brillante y saliente.
El aroma debe ser delicado, de mar y salino, nunca de amoníaco.
Si no los encontráis frescos, elegid langostinos congelados de alta calidad, preferiblemente aquellos «congelados a bordo». En este caso, dejad que se descongelen lentamente en el frigorífico antes de proceder a la limpieza que hemos descrito.
Si podéis, elegid langostinos del Mediterráneo (como los sicilianos o del Adriático): tienen una carne más dulce y firme en comparación con los procedentes de los mares del Norte, y se combinan mejor con el sofrito de chalota y tomates cherry que hemos escogido.
Conservación
Cuando se trata de platos refinados como las pappardelle con langostinos, mi consejo es siempre comerlas enseguida, justo después de saltearlas en la sartén.
La pasta al huevo y la delicadeza de los crustáceos dan lo mejor de sí en el momento.
Sin embargo, si sobra algo, aquí está cómo proceder:
En el Frigorífico
Tiempo: Podéis conservar las pappardelle en un contenedor hermético por un máximo de 1 día.
Cómo calentarlas: No uséis el microondas porque haría que los langostinos se vuelvan gomosos y la pasta demasiado blanda.
Es mejor saltearlas de nuevo en la sartén con un poco de agua o un chorrito de aceite para devolverles cremosidad.
FAQ (Preguntas y Respuestas)
Además de las pappardelle, ¿qué pasta puedo usar
Las Linguine (El gran clásico)
Es la alternativa más común y amada. Su forma plana y delgada es perfecta para «deslizarse» entre los langostinos. En comparación con los espaguetis, la linguina ofrece una mayor superficie a la que la salsa puede adherirse, especialmente si habéis añadido nata para hacerlo cremoso.
2. Los Tagliolini al huevo
Si queréis un plato aún más delicado y refinado, los tagliolini son ideales. Al ser muy finos, se cocinan en un instante y crean una maraña deliciosa que retiene perfectamente el condimento. Es la elección perfecta para una cena muy elegante.
3. Los Paccheri (Para un toque gourmet)
Si preferís la pasta corta, los paccheri (mejor si son pasados por bronce) son fantásticos. Su particularidad es que a menudo los langostinos pelados terminan justo dentro del pacchero, regalando una explosión de sabor a cada bocado.
4. Los Scialatielli
Si queréis dar un toque más mediterráneo y artesanal, los scialatielli (típicos de la costa) son perfectos. Al ser una pasta más gruesa y porosa, absorben la salsa magníficamente, haciendo el plato muy sustancioso.

