Pasta con ricotta y espinacas

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Pasta con ricotta y espinacas cremosa: el primer plato sano, rápido y económico. Es una auténtica revelación para quien busca un plato saludable sin pasar horas en los fogones.
Pasta con ricotta y espinacas: un primer plato facilísimo, rápido y de sabor delicado, perfecto también para los niños y que podemos servir en la comida o la cena de cada día.


Además de ser deliciosa, es una receta amiga de la despensa y del bienestar: económica porque necesita poquísimos ingredientes básicos, rápida porque la salsa se prepara en el tiempo de cocción de la pasta, y saludable gracias a las propiedades del hierro y las fibras de las espinacas unidas a las proteínas ligeras de la ricotta.


Estamos acostumbrados a pensar en la pareja ricotta y espinacas como el relleno clásico de los raviolis del domingo o de las tartas saladas rústicas.

¿Pero habéis probado a transformarlos en una salsa exprés para la pasta?

Es una auténtica revelación para quien busca un plato sano sin dedicar horas a cocinar.

Para que este plato tenga calidad de restaurante, aseguraos de usar una ricotta de buena calidad. Ya sea de vaca (más delicada) o de oveja (de sabor más marcado), ¡la frescura del ingrediente transformará vuestra crema en una explosión de sabor!

Pasta con ricotta y espinacas
  • Dificultad: Muy fácil
  • Costo: Muy económico
  • Tiempo de preparación: 10 Minutos
  • Porciones: 4 personas
  • Métodos de Cocción: Cocina
  • Cocina: Italiana
  • Estacionalidad: Todas las estaciones

Ingredientes

Pasta con ricotta y espinacas

  • 320 pasta (Los fusilli son perfectos, pero vale cualquier formato corto)
  • 400 g espinacas (puedes usar las frescas, pero las congeladas también están bien)
  • 250 g ricotta (la ricotta fresca del mostrador es lo ideal para una cremosidad superior)
  • al gusto parmigiano
  • al gusto aceite de oliva virgen extra
  • sal
  • nuez moscada (opcional)
  • 1 diente ajo
  • Media vaso agua (para añadir a las espinacas si están congeladas)

Utensilios

  • Cacerola
  • Sartén
  • Colador

Pasos

Pasta con ricotta y espinacas

  • En una sartén grande, calienta un chorrito de aceite de oliva con un diente de ajo entero.

  • Luego, cocina las espinacas con un poco de agua, tapa y deja cocer unos diez minutos o un poco más (si usas las frescas bastarán poquísimos minutos).

  • Cuando las espinacas estén cocidas, las sazonamos con sal, pimienta y nuez moscada (esta última es opcional, pero a mi me parece que queda genial) y retiramos el diente de ajo.

    Mientras tanto, cuece los fusilli y, cuando falte poco para el final de la cocción, termina el condimento añadiendo la ricotta directamente en la sartén con las espinacas.

  • Por último, solo queda escurrir los fusilli y saltearlos en la sartén con la salsa, añadiendo un cucharón del agua de cocción si es necesario para hacerla más sedosa.

    Para que quede aún más irresistible, añade un buen puñado de queso rallado: ese es el secreto que le da ese plus de sabor y hace el plato meloso y cremosísimo.

    Pasta con ricotta y espinacas
  • Si te apetece, reserva un poco para espolvorear al final directamente en los platos y disfrutemos nuestra pasta con ricotta y espinacas bien caliente!


    ¡Disfrutad de este momento de celebración en familia!

    ¡Buen provecho!

Consejos

No tires toda el agua: Reserva siempre un vaso del agua de cocción de la pasta. La ricotta tiende a secarse pronto; añadiendo un poco de agua rica en almidón conseguirás esa cremosidad perfecta.

Yo he usado los fusilli porque sus espiras atrapan maravillosamente la crema de espinacas, pero también van muy bien las penne rigate o las conchas.

Para los niños más «reacios»:

Si a tus sobrinos no les gusta ver los trocitos de verdura, una vez cocidas las espinacas, tritúralas junto con la ricotta con una batidora de mano.

Obtendrás una «pasta verde mágica» aterciopelada a la que no sabrán resistirse!

Obtendrás una «pasta verde mágica» aterciopelada a la que no sabrán resistirse!

Variante crujiente: Si quieres sorprender a los invitados, añade un puñado de piñones tostados en la sartén o nueces troceadas gruesas antes de servir. El contraste entre la suavidad de la ricotta y el crujiente de los frutos secos es excepcional.

Ajo: ¿entero o picado?

Yo recomiendo dejarlo entero y machacado, así puedes retirarlo fácilmente después de aromatizar el aceite. Si, en cambio, te gustan los sabores fuertes, puedes picarlo finamente y dejarlo en la salsa.

Conservación

Esta pasta se come caliente, pero si sobra, al día siguiente la puedes poner en una fuente, añadir un poco de bechamel o mozzarella y gratinarla en el horno durante 10 minutos: ¡se convertirá en un timbal delicioso!

Curiosidades

Si la ricotta está muy aguada, déjala escurrir en un colador durante 10 minutos antes de usarla. Esto evitará que la salsa quede demasiado líquida en el plato.

Para quienes están a dieta, ¡esta receta ya es muy buena! Puedes usar una ricotta light o de cabra y reducir la cantidad de aceite, aprovechando el agua de cocción para ligar.

Si quieres un plato más colorido, puedes añadir junto con las espinacas algunos tomatitos cherry cortados por la mitad: darán una nota ácida que equilibra bien la dulzura de la ricotta.

Consejos para otras recetas

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Hola a todos, me llamo Lerici Angela, nacida en La Spezia. Siempre he tenido pasión por cocinar tanto dulces como platos salados, pero solo ahora he decidido compartir con vosotros algunas de mis ideas y recetas. Seguidme, gracias.

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