La porchetta con patatas nuevas es un plato extraordinario, una alternativa a los clásicos segundos platos que solemos llevar a la mesa los domingos o durante las ocasiones de fiesta.
Cocción en horno y en freidora de aire.
Es un plato que conquista por el contraste de sus sentidos: la piel exterior se vuelve crujiente, mientras que el interior de la carne se mantiene suave y jugoso, conservando toda su suculencia.
¡No hace falta un cerdo entero para disfrutar del sabor de la verdadera porchetta!
Justo ayer, paseando por las calles de mi pueblo, me dejé inspirar por mi carnicero de confianza que me sugirió este corte tiernísimo.
No supe resistirme y, tras una parada en el mercado para asegurarme dos kilos de patatas nuevas (¡las preferidas de mis nietos!), volví a la cocina.
Elegí un corte jugoso, envuelto en su piel, que en cocción se vuelve sabroso y protege toda la humedad interna.
Solo aromas simples. El romero fresco atado directamente sobre la carne libera un increíble aroma que invade toda la casa.
Las patatas nuevas, cocidas directamente con la piel junto con los jugos de la carne, se vuelven tiernas como mantequilla y muy sabrosas.
Si en el mercado o en la frutería no encuentras las patatas nuevas, puedes usar patatas clásicas de pasta amarilla.
- Dificultad: Muy fácil
- Costo: Económico
- Tiempo de preparación: 20 Minutos
- Porciones: 4Personas
- Métodos de Cocción: Horno eléctrico, Freidora de aire
- Cocina: Italiana
- Estacionalidad: Todas las estaciones
Ingredientes
Porchetta con patatas nuevas
- 800 kg porchetta (800/1000 un trozo de cerdo con piel, muy tierno)
- 1 kg patatas nuevas
- Medio vaso vino blanco (seco para desglasar)
- 1 ramita romero
- a gusto sal
- pimienta
- a gusto aceite de oliva virgen extra
Herramientas
- Fuente para horno
- Freidoras de aire
- Papel para horno
- Cuerda de cocina
Pasos
Porchetta con patatas nuevas
Dado que se trata de patatas nuevas que comeremos con la piel, deben lavarse muy bien.
Yo las paso una por una bajo el agua corriente con mucho cuidado para eliminar cualquier residuo de tierra. Es un paso esencial para disfrutarlas con total seguridad.
Después de lavarlas, mirad el tamaño de las patatas. Dejad enteras las más pequeñas y cortad a la mitad las más grandes: este simple truco hará que se cocinen todas al mismo tiempo, evitando encontrar algunas crudas y otras quemadas.¡No pongáis las patatas directamente en la bandeja!
Ponlas primero en un bol, añade aceite de oliva virgen extra, sal, pimienta y los dientes de ajo sin pelar, luego mezcla bien. De esta manera cada patata estará perfectamente condimentada y sabrosa por todos lados.
Ahora toma la porchetta y masajéala bien con sal y pimienta por todos los lados.
Este masaje permite que los condimentos penetren en las fibras, haciendo cada rebanada deliciosa. Una vez sazonada, átala con la cuerda junto con una buena ramita de romero fresco: dará ese aroma típico e irresistible durante toda la cocción.
(Consejo. Forrad una bandeja grande con papel de horno. Esto os ayudará a no hacer que las patatas se peguen y, sobre todo, a recoger todos los jugos de la carne y el vino que usaremos para desglasar).
Tiempos de cocción en el horno … Calienta el horno a 180°C.
Instrucciones: Coloca la porchetta en el centro de una bandeja con papel de horno y rodéala con las patatas nuevas.
El toque del vino: Después de unos 20 minutos, cuando sientas el aroma de la carne chisporroteando, abre el horno y desglasa con el vino blanco, vertiéndolo en el fondo de la bandeja (evita mojar la piel para que no se ablande).
Cocción lenta: Continúa la cocción por otros 40 minutos aproximadamente.
El final crujiente: En los últimos 10 minutos, sube la temperatura a 220°C (o cambia a la función ventilada/grill) hasta que la piel esté dorada y «burbujas» y las patatas estén bien crujientes.Cocción en Freidora de Aire
La freidora de aire es perfecta para este plato porque el calor circula rápidamente, simulando el efecto del asador.
Si el cestillo lo permite, coloca la porchetta en el centro y las patatas alrededor. Si tienes poco espacio, puedes poner las patatas en el fondo y la porchetta encima (usando una rejilla si está disponible).
Ajusta a 160°C por 35-40 minutos. A la mitad de la cocción, saca el cestillo y da una buena sacudida a las patatas para dorarlas uniformemente.
En la freidora el vino evapora menos, así que añade solo un par de cucharadas sobre las patatas a mitad de cocción.
La explosión de la piel: Para el toque final, sube a 200°C por 5 minutos. Verás la piel de la porchetta «crisparse» y volverse crujientísima, ¡tal como les gusta a tus nietos!En ambos casos, recién salido del horno, envuelvo inmediatamente la porchetta en papel de aluminio y la dejo reposar así durante unos 10-15 minutos.
Esto sirve para mantener la carne tierna y jugosa. Durante la cocción, los jugos tienden a concentrarse en el centro; con el reposo en el aluminio, las fibras se relajan y los líquidos vuelven a distribuirse en todo el trozo.
Cuando vayas a cortarla, la carne no estará seca, sino que permanecerá húmeda y muy sabrosa, ¡lista para ser disfrutada junto con las patatas crujientes!
Quita la cuerda y el romero, luego corta la carne en rebanadas (elige tú el grosor que prefieras).
Coloca las rebanadas en una bonita bandeja para servir y rodéalas con las patatas nuevas doradas.
Recupera todo el líquido que queda en el papel de horno (y el que se ha formado dentro del aluminio).
Ahora puedes servir la porchetta con las patatas y su delicioso jugo de cocción vertiéndolo directamente sobre la carne.
Sirve cuando todavía esté todo bien caliente. ¡El contraste entre la suavidad de la carne regada con su jugo y la crujiente de las patatas nuevas es algo único!
Buen provecho.
Consejos
Si quieres una piel que «cruje» al morder, asegúrate de que la piel esté bien seca antes de masajearla con sal y pimienta. Si está demasiado húmeda, le costará volverse crujiente.
¿Por qué lo usamos «sin pelar» (es decir, con la piel)? Porque libera un aroma delicado sin quemarse y sin dar ese sabor demasiado fuerte que a los nietos podría no gustarles. ¡Recuerda aplastarlo ligeramente con la mano antes de ponerlo en el bol con las patatas!
Cuando desglases, vierte el vino en el fondo de la bandeja y no sobre la carne. Si mojas la costra de la porchetta, perderá toda su crujiente.
Si ves que el fondo de cocción se seca demasiado durante la hora de horno, añade un chorrito de agua o caldo vegetal. ¡Ese jugo es precioso: no dejes que se queme!
Si usas patatas clásicas (no las nuevas) y quieres acelerar la cocción, puedes hervirlas durante 5 minutos en agua salada antes de pasarlas al bol con los condimentos.
Si quieres una guarnición más sabrosa, pon algunas hojas de salvia en el bol con las patatas y el ajo.»
Curiosidades
Los Aromas Ideales para la Porchetta
Semillas de Hinojo Salvaje: ¡Es el secreto de la verdadera porchetta! Si pones una cucharadita en el masaje con sal y pimienta, darás a la carne ese sabor típico e inconfundible.
Salvia: Puedes añadir 2 o 3 hojas de salvia bajo la cuerda junto con el romero. Se lleva muy bien con la grasa del cerdo y lo hace más digestible.
Bayas de Enebro: Aplasta 2 o 3 y ponlas en la bandeja junto con las patatas. Dan un aroma de «bosque» muy refinado.
Cáscara de Limón (sin tratar): Si quieres un toque de frescura, ralla un poco de cáscara de limón en las patatas mientras las mezclas en el bol. Desengrasa el paladar y perfuma muchísimo.
Conservación
En el Frigorífico: Una vez que la carne se haya enfriado completamente, ponla en un recipiente hermético junto con su jugo. Se conserva muy bien durante 2-3 días.
En el Congelador: Si has exagerado con las porciones, puedes congelar la porchetta (mejor si ya está cortada) durante aproximadamente 1 mes.
Te recomiendo no congelar las patatas, porque una vez descongeladas pierden su textura crujiente.
Notas para recalentarla
El secreto para recalentarla (¡Sin que se seque!)
No uses el microondas a máxima potencia porque «cuece» la carne. Pon las rebanadas de porchetta en una sartén con una cucharada de agua o caldo y cubre con una tapa. El vapor calentará la carne suavemente sin secarla.
En el Horno o Freidora de aire: Si quieres devolver la crujiente a la piel y las patatas, pasa todo a 180°C por 5-6 minutos. Un pequeño truco: rocía un velo de aceite o añade un chorrito de vino en el fondo para no secar el corazón de la rebanada.
La idea sabrosa: Si queda poco, córtala a trocitos y úsala para rellenar un bocadillo crujiente con un poco de mayonesa o mostaza…¡Verás qué delicia!
Consejos para otras recetas
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