Tarta salada de espinacas rápida de Popeye. El nombre no solo nació como un truco para mis hijos, sino que también es un pequeño homenaje a mi infancia.
Puedes elegir la cocción tradicional en horno o la modernidad de la freidora de aire, que hace la masa aún más crujiente.
Hay una batalla que todo padre enfrenta al menos una vez en la vida: la de los niños contra las verduras verdes.
Hace muchos años, cuando mis hijos eran pequeños, esa batalla parecía perdida desde el principio. Cada vez que ponía espinacas en la mesa, las caras de disgusto no se contaban.
Luego, un día, se me ocurrió una idea. Ya no era solo una simple tarta de ricotta y espinacas; era la Tarta de Popeye.
Les conté que cada porción contenía un poco de la fuerza legendaria de ese marinero, y de repente… ¡magia! Las muecas desaparecieron y los platos volvían vacíos a la cocina.
¿Lo mejor de todo? La magia aún funciona. Hoy soy tía, y cuando mis sobrinos vienen a visitarme, lo primero que preguntan es: ‘Tía, ¿has preparado la Tarta de Popeye?’.
La comen con gusto, convencidos de que ese verde es su superpoder.
- Dificultad: Muy fácil
- Costo: Económico
- Tiempo de preparación: 20 Minutos
- Porciones: 4 Personas
- Métodos de Cocción: Cocina, Freidora de aire
- Cocina: Italiana
- Estacionalidad: Todas las estaciones
Ingredientes
Tarta salada de espinacas rápida
- 2 rollos masa quebrada (o hojaldre. Uno para la base y otro (o una parte) para hacer las tiras que se ven en la foto.)
- 1 yema (1 + 1 cucharada de leche)
- 500 g espinacas cocidas (Puedes usarlas frescas (blanqueadas en sartén) o congeladas (bien escurridas para eliminar el agua).)
- 250 g ricotta (De vaca o de oveja, según tus gustos. El secreto es dejarla escurrir un poco para que el relleno quede cremoso pero firme.)
- 1 huevo (más clara para evitar desperdicios)
- 60 g queso parmesano
- al gusto nuez moscada
- sal
- 1 pizca pimienta
Herramientas
- Fuente para horno
- Freidoras de aire
Pasos
Tarta salada de espinacas rápida
Empieza cocinando las espinacas.
Si usas las frescas, ponlas a marchitar en una sartén con un poco de aceite y un diente de ajo (que luego retirarás). Si usas las congeladas, hiérvelas en un poco de agua con sal.
El secreto del éxito: Una vez cocidas, escúrrelas con mucho cuidado.
No debe quedar agua, de lo contrario la masa se volverá blanda en el fondo.
Luego pícalas groseramente con un cuchillo o unas tijeras o con un mezzaluna.
En un bol grande, trabaja la ricotta con un tenedor para que quede cremosa.
Añade el huevo entero más la clara, el queso rallado, una pizca de sal y la nuez moscada.
Finalmente, añade las espinacas bien escurridas y mezcla hasta que la mezcla esté homogénea y de un bonito verde brillante.
Extiende el primer rollo de masa brisa en el molde, dejando debajo su papel de horno.
Pincha el fondo con los dientes de un tenedor.
Vierte el relleno de ricotta y espinacas y nivélalo bien con el dorso de una cuchara.
Con la masa restante (o el segundo rollo) corta tiras de aproximadamente 2 cm de ancho.
Coloca las tiras sobre la tarta cruzándolas, como harías con una tarta dulce, para crear el clásico motivo de rejilla que se ve en mi foto. Dobla los bordes hacia adentro, sellándolos bien.
En una taza, bate ligeramente la yema de huevo. Usando un pincel de cocina (como el azul que ves en mi imagen), pinta con cuidado todas las tiras de masa y el borde.
Este paso es fundamental para obtener ese acabado brillante y dorado que atrae inmediatamente a los niños.
En el horno: Hornea a 180°C (estático) durante unos 30-35 minutos, hasta que la masa esté bien inflada y dorada. Si usas ventilado, ajústalo a 160°C – 170°C.Tiempo: Alrededor de 25-30 minutos.
En la freidora de aire: Cocina a 170°C durante 15-20 minutos. Si ves que la parte superior se oscurece demasiado rápido, cúbrela en los últimos minutos con un papel de aluminio.
Consejos
Si temes que las espinacas mojen demasiado la base, puedes espolvorear en el fondo de la masa (antes de poner el relleno) una cucharada de pan rallado o de queso parmesano. Absorberán el exceso de humedad manteniendo la base crujiente.
Usa una ricotta bien seca. Si está muy fresca y acuosa, deja que escurra en un colador en el frigorífico durante un par de horas antes de usarla.
Para un sabor más fuerte que agradará también a los adultos, puedes añadir al mix de espinacas y ricotta cubitos de jamón cocido o de provola ahumada.
pintar con la yema del huevo no solo sirve para el color, sino que actúa como un «sellador» que hace que la masa sea súper brillante y atractiva.
Conservación y Recalentamiento
En el frigorífico: La tarta se conserva perfectamente durante 2-3 días cubierta con film plástico o en un recipiente hermético.
Cómo recalentarla: Para devolver la crujiente textura a la masa, evita el microondas (que la dejaría blanda). Mejor volver a calentarla 5 minutos en horno ventilado a 150°C o 3 minutos en la freidora de aire. ¡Volverá a estar como recién hecha!
¿Se puede congelar? Sí, puedes congelarla tanto cruda como cocida. Si la congelas cocida, déjala descongelar lentamente en el frigorífico antes de recalentarla.
FAQ (Preguntas y Respuestas)
¿Puedo usar hojaldre?
El hojaldre es una excelente alternativa a la masa quebrada por varios motivos, especialmente para esta receta «mágica»:
Por qué usar hojaldre:
La textura: Es más crujiente y ligera. El contraste entre el relleno suave de ricotta y espinacas y la crujiente textura de las capas del hojaldre es irresistible.
En comparación con la masa quebrada, el hojaldre es un poco más delicado con la humedad:
Escurre bien las espinacas: Precisamente porque el hojaldre debe «hojaldrear», es fundamental que el relleno no esté acuoso.
Si usas hojaldre, el horno ventilado (o la freidora de aire) es lo mejor, porque el aire caliente ayuda a separar las capas y a hacerlas súper crujientes.

