Albóndigas con cebolla y vino blanco. A quien le encantan las albóndigas fritas, quien, como mis hijos, adora las albóndigas en salsa y quien se vuelve loco por las albóndigas al horno o en la sartén, pero sea como sea que las preparéis, las albóndigas suelen ser las protagonistas de nuestros almuerzos y de nuestras cenas más sabrosas.
Después de haber preparado las albóndigas a la naranja, las albóndigas al limón y las agridulces, aquí tenéis otra receta sencilla y sabrosa para preparar albóndigas originales y deliciosas: las albóndigas con vino blanco y cebolla, un segundo plato sabroso y fácil de hacer, que resultará especialmente delicioso y apto para toda la familia. ¿Listos para ir a la cocina? Vamos a descubrir cómo hacer albóndigas muy tiernas con vino blanco y cebolla. Antes os recuerdo que si queréis estar al día de todas mis recetas podéis seguir mi página de Facebook (aquí) y mi perfil de Instagram (aquí).
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- Dificultad: Muy fácil
- Costo: Económico
- Tiempo de preparación: 30 Minutos
- Porciones: 5
- Métodos de Cocción: Cocina
- Cocina: Italiana
- Estacionalidad: Todas las estaciones
Ingredientes para preparar las Albóndigas con cebolla y vino blanco
- 500 g carne picada de ternera (o pollo, o pavo)
- 140 g pan duro
- al gusto leche
- 3 huevos (grandes)
- 70 g parmesano rallado
- al gusto sal
- 500 g cebollas
- 150 ml vino blanco
- 100 ml agua
- al gusto aceite de oliva virgen extra
- al gusto harina 00
Utensilios para preparar las albóndigas con vino blanco y cebolla
- Sartén
- Mandolina
- Bol
Pasos para preparar las Albóndigas con cebolla y vino blanco
Cortad el pan y colocadlo en un bol, verted la leche hasta cubrirlo y dejad que se rehidrate bien, antes de desmenuzarlo y escurrirlo. Podéis usar agua o leche, pero con leche las albóndigas quedarán más sabrosas.
Incorporad el pan blando y escurrido a la carne picada y añadid los huevos, el queso rallado y la sal. Mezclad la preparación hasta obtener una masa homogénea.
Pelad las cebollas, enjuagadlas y cortadlas en láminas; podéis decidir hacer láminas gruesas y consistentes o cortarlas con la mandolina, yo prefiero la segunda opción para que queden más tiernas. Colocadlas en una sartén, echad un buen chorro de aceite, verted un poco de agua, corregid de sal y dejadlas pochar a fuego moderado, removiendo a menudo, hasta que estén suaves y el agua se haya evaporado por completo.
Tomad porciones de carne picada y, dándoles vueltas entre las manos, formad las albóndigas un poco más grandes que una nuez y pasadlas por harina. Echad un buen chorro de aceite de oliva en una sartén y añadid las albóndigas; dejad que se doren primero por un lado y luego por el otro, y una vez doradas incorporad las cebollas.
Verted el agua y el vino blanco, subid el fuego, corregid de sal y esperad a que todos los líquidos se evaporen y las albóndigas vuelvan a dorarse; retirad del fuego antes de apagar la cocina.
Dejad que temple unos minutos antes de servir. Si queréis, podéis espolvorear con un poco de perejil y pimienta.
Podréis preparar las albóndigas con antelación y, poco antes de llevarlas a la mesa, verter un poco de agua y esperar a que la salsa vuelva a reducirse. Parecerán recién hechas.
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