El licor de fresas hecho en casa o fragolino es uno de esos pequeños placeres que logran encerrar todo el aroma de la primavera en una botella. Dulce, fragante y con una nota fresca de limón, es perfecto para degustar frío al final de una comida. En mi casa no se consumen mucho los licores y por esa razón no los preparo a menudo, pero hay ocasiones en las que tomar algún sorbo, quizá en compañía, sienta muy bien.
Así, aprovechando la abundancia de fresas de esta época y proyectándome hacia un verano para disfrutar con amigos y familiares, pensé en preparar uno fresco y aromático para tomar frío, con el aroma de fresas y limón, perfecto para añadir a mi colección de recetas dedicada a las fresas, junto con mi mermelada de fresas, las muy útiles fresas deshidratadas y muchísimas otras delicias que tienen a esta fruta primaveral como protagonista.
¿Queréis probarlo también?
Aquí tenéis la receta, estoy segura de que vuestros invitados la apreciarán mucho y quizá incluso os sirva para hacer un regalo original y diferente. Antes de ir a la cocina, os recuerdo que si queréis estar al día con todas mis recetas podéis seguir mi página de Facebook (aquí) y mi perfil de Instagram (aquí).
Mira también:
- Dificultad: Muy fácil
- Costo: Medio
- Tiempo de reposo: 30 Días
- Tiempo de preparación: 10 Días
- Métodos de Cocción: Sin cocción
- Cocina: Italiana
- Estacionalidad: Todas las estaciones, Primavera
Ingredientes
- 500 g fresas (frescas, aromáticas, maduras y firmes)
- 350 g azúcar
- 500 g agua
- 500 g alcohol puro (para licores a 90°)
- 1 piel de limón (biológico, recién recolectado)
Herramientas para hacer el licor de fresas casero
- Tarro
- Botella de vidrio
- Olla
Preparación del licor fragolino casero
Este licor de fresas hecho en casa se prepara con pocos ingredientes y sigue el mismo principio que el limoncello.
Para hacer el licor de fresas con la receta de la abuela, enjuagad las fresas, secadlas con cuidado, retiradles el rabito y cortadlas en trocitos. Colocadlas en un tarro junto con la piel de limón y cubridlas con el alcohol.
Dejad macerar en la oscuridad durante 10 días; pasado ese tiempo preparad un almíbar mezclando agua y azúcar y llevándolos casi a hervir.
Dejad enfriar y luego colad las fresas con un colador de malla fina, y si es necesario, filtrad con gasa.
Exprimid las fresas (que mientras tanto habrán soltado su color rojo) para sacar el alcohol absorbido y tiradlas junto con la piel de limón.
Unid el alcohol al almíbar a temperatura ambiente y embotellad. El licor está listo; podríais probarlo al momento, pero después de unas semanas de reposo estará aún más bueno, así que os recomiendo esperar…
Notas sobre conservación y consejos
Si se conserva bien en botellas de vidrio cerradas herméticamente, el licor de fresas puede durar varios meses. Se recomienda guardarlo en la nevera o en el congelador y consumirlo bien frío.
Para un resultado aún más aromático, usa fresas muy maduras: durante la maceración desprenden mejor color y aroma, haciendo el licor más intenso.
El producto final es dulce y bastante fuerte, dejando esa sensación de boca limpia; si no os gustan los licores fuertes, podéis reducir el porcentaje de alcohol, o bien, manteniendo la misma cantidad de alcohol, añadir más agua y azúcar en la misma proporción.
Si quieres estar al día con mis recetas, sígueme también en:
Pinterest; Twitter, YouTube y TikTok.
Desde aquí, puedes volver a la INICIO y descubrir las nuevas recetas
¿Cuánto deben macerar las fresas en el alcohol?
El licor de fresas debe macerar normalmente entre 7 y 10 días, en un lugar fresco y protegido de la luz. Cuanto más tiempo repose, más intenso y aromático será el sabor.
¿Cuánto dura el licor de fresas casero?
Si se conserva bien en botellas de vidrio cerradas herméticamente, el licor de fresas puede durar muchos meses. Se recomienda guardarlo en la nevera o en el congelador y consumirlo helado.
¿El licor de fresas se conserva en la nevera o en el congelador?
Puedes conservarlo tanto en la nevera como en el congelador. En la nevera queda más suave y listo para servir, mientras que en el congelador se vuelve más denso y aterciopelado. En ambos casos es ideal degustarlo bien frío.

