Ojos de buey, la receta de la abuela para unas galletas deliciosas como las de la pastelería, de pistacho. ¿Conocéis los pastelitos ojos de buey? Sí, esos deliciosos postres rellenos de crema para untar o mermelada, que compráis en la pastelería y que se deshacen en la boca por lo delicados y quebradizos que son. Si los conocéis y estáis aquí para leer la receta, sin duda los adoráis y queréis intentar hacerlos en casa. Estáis en la página adecuada, porque estos ojos de buey con masa sablé de pistacho y relleno de crema de pistacho son la variante más apetecible de los clásicos ojos de buey de pastelería. Yo conseguí esta receta directamente del pastelero, son tan buenos y tan quebradizos que se deshacen en la boca y por eso he decidido compartirla con vosotros.
¿Listos para descubrir juntos cómo se hacen las galletas ojos de buey de pastelería? Vamos a la cocina, pero antes os recuerdo que si queréis manteneros al día con nuevas recetas podéis seguir mi página Facebook y mi perfil Instagram.
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- Dificultad: Muy fácil
- Costo: Económico
- Tiempo de reposo: 1 Hora 30 Minutos
- Tiempo de preparación: 10 Minutos
- Métodos de Cocción: Horno
- Cocina: Italiana
- Estacionalidad: Todo el año
Ingredientes para preparar los ojos de buey de pastelería
- 400 g harina 00
- 300 g mantequilla (fría)
- 3 yemas
- 30 g fécula de patata
- 120 g azúcar glas
- 1 cucharadita esencia de vainilla
- 1 pizca sal
- 100 g harina de pistacho
- q.b. harina de pistacho (para el acabado)
- q.b. crema para untar de pistacho
Utensilios para hacer los ojos de buey del pastelero
- Cortapastas
- Bandeja de horno
- Papel de hornear
- Superficie de trabajo
- Horno
- Procesador de alimentos
Pasos
Pon en el vaso del procesador la harina y la mantequilla fría a trozos. Tritura hasta obtener una mezcla arenosa; no la calientes en absoluto. Viértela sobre la superficie de trabajo, añade la fécula y mezcla,
añade también la harina de pistacho y mezcla bien; forma un volcán con la masa, incorpora el azúcar y vierte las yemas encima.
Trabaja con un tenedor el azúcar y las yemas para disolver un poco el azúcar y luego amasa rápidamente hasta obtener una masa homogénea. No la calientes demasiado; envuélvela en film y refrigérala 30 minutos.
Retoma la masa, espolvorea una hoja de papel de horno con un poco de harina y estira la lámina hasta un grosor de 1/2 cm (para evitar que se pegue al rodillo usa un poco más de harina si hace falta).
Para ayudarte puedes utilizar unos separadores para masa.
Refrigera 30 minutos y, una vez que la lámina esté firme, corta las galletas con el cortador redondo del tamaño que prefieras; yo usé uno en forma de flor de 8 cm de diámetro. En la mitad de los discos haz otro hueco en el centro de unos 2 cm o un poco menos.
Vuelve a refrigerar otros 30 minutos.
Hornea a 180°C con ventilación hasta que la superficie de la galleta pierda brillo; tardará entre 5 y 7 minutos.
Saca las galletas y no las toques hasta que estén completamente frías: cuando están calientes se ven blandas y muy delicadas, prácticamente imposibles de manipular.
Una vez tibias podrás montar las parejas, rellenando la base entera con crema para untar de pistacho o avellana, o con mermelada o confitura y colocando encima la tapa con el hueco.
Si quieres, también puedes añadir un poco de harina de pistacho para el acabado.
Conserva las galletas en una caja para dulces o bajo una campana de cristal; se mantendrán bien durante varios días.
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