La pasta con pesto de espinacas y almendras es uno de esos primeros platos que preparo a menudo cuando quiero algo sencillo pero diferente de lo habitual, una de esas recetas que nacen con ingredientes que casi siempre tenemos en casa y que aun así logran llevar a la mesa un plato cremoso y lleno de sabor.
En mi casa las recetas con espinacas nunca han faltado, sobre todo en las preparaciones más rápidas, y este pesto de espinacas se ha convertido con el tiempo en una alternativa válida al clásico pesto alla genovese. Es delicado, envolvente y perfecto para quien busca un primer plato vegetariano fácil y rápido.
Este tipo de condimento forma parte de esas soluciones prácticas que utilizo a menudo también en otras recetas: en mi blog encontrarás, de hecho, varias recetas de pestos caseros originales y diferentes de lo habitual, todas pensadas para llevar a la mesa primeros platos rápidos pero siempre cuidados.
La pasta con pesto de espinacas y almendras se adapta fácilmente a varios formatos, desde rigatoni hasta penne, pasando por pasta corta que retiene mejor la salsa, convirtiéndose así en una idea perfecta para un almuerzo de diario pero también para un menú sencillo y bien hecho; además es ideal con pastas frescas caseras como Busiate, Maccheroni al ferretto, Cavatelli rigati caseros e incluso Gnocchi.
Si te gusta cocinar con ingredientes de temporada, esta es una receta que encaja bien en la cocina de casa, la de siempre, sin complicaciones, donde bastan pocos ingredientes y el equilibrio justo para lograr un plato que realmente funciona. Vamos a la cocina, preparamos juntos la pasta con pesto de espinacas; antes os recuerdo que si queréis estar al día con las nuevas recetas podéis seguir mi página facebook y mi perfil instagram.
Echad también un vistazo a estas recetas de pasta con pestos originales y diferentes de lo habitual:
- Cocina: Italiana
Ingredientes para hacer la pasta con pesto de espinacas
Esta cantidad de pesto es bastante abundante: ajustadla según vuestros gustos para obtener una pasta más o menos cremosa. Si sobra, podéis conservarlo en el frigorífico cubierto con un hilo de aceite de oliva virgen extra o congelarlo en pequeñas porciones, listo para usar.
- 250 g espinacas (frescas)
- 10 hojas albahaca (si está en temporada)
- 40 g pecorino
- 60 g parmesano
- 50 g almendras (ligeramente tostadas en una sartén)
- 1 pizca sal
- 1 pizca pimienta negra
- 120 ml aceite de oliva virgen extra
- 1 cucharada zumo de limón (para ralentizar la oxidación de las espinacas)
- 500 g pasta (fresca o 400 g de seca)
Utensilios
- Ollas
- Batidora
Preparemos la pasta con pesto de espinacas
Lava bien las espinacas frescas bajo agua corriente y elimina los tallos más duros. Sécalas delicadamente con una centrifugadora de ensalada o dando toques con un paño de cocina limpio. También puedes utilizar las de bolsa ya limpias y secas.
Pasa las espinacas al vaso de la batidora junto con las hojas de albahaca si las tienes y añade el zumo de limón y el aceite de oliva virgen extra. Tritura unos segundos hasta obtener una primera crema verde y reducir el volumen de las hojas.
A continuación incorpora las almendras, el parmesano y el pecorino romano en trozos y el ajo. Añade también una pizca de sal y una molienda de pimienta negra, y vuelve a triturar añadiendo en hilo un poco más de aceite de oliva virgen extra si es necesario, hasta obtener una crema homogénea.
Pon abundante agua salada a hervir y cuece la pasta hasta que esté al dente.
Escurre la pasta y pásala a un bol o a la sartén. Añade el pesto de espinacas y mezcla bien, incorporando si hace falta unas cucharadas del agua de cocción para que la salsa quede más cremosa. Reparte la pasta en los platos y termina con un espolvoreado de parmesano o pecorino.
Notas de conservación y consejos
Es mejor consumir la pasta recién hecha, mientras que el pesto se conserva en el frigorífico durante 2-3 días, bien cerrado y cubierto con un hilo de aceite.
También podéis congelarlo en pequeñas porciones. No calentéis el pesto al fuego: puede perder color y sabor.
Usad siempre un poco de agua de cocción para emulsionar: marca la diferencia.
Si queréis más carácter, añadid un puñado de almendras picadas por encima y un espolvoreado de parmesano o pecorino.
Está buenísima también fría, tipo pasta veraniega.
Preguntas frecuentes
¿Cómo se usa el pesto de espinacas para la pasta?
Se diluye simplemente con un poco de agua de cocción y se mezcla con la pasta caliente, sin calentarlo al fuego.
¿Se puede usar el pesto de espinacas frío?
Sí, es perfecto también para una pasta fría, sobre todo en verano.
¿Qué formato de pasta elegir?
Mejor formatos cortos como rigatoni, fusilli o penne, que retienen bien la salsa.
¿Puedo preparar el pesto con antelación?
Sí, se conserva en el frigorífico durante unos días o se puede congelar.

