Patatas fritas con salsa de tomate. Esta es una receta poco conocida; la verdad, no sé si se prepara fuera de la familia de mi marido, pero es ideal cuando haces salsa de tomate casera y te lo digo: ¡está buenísima! Seguro que no tiene cabida en las recetas de la Cocina siciliana y recetas de la abuela, pero debería porque aquí la ricotta salata y la passata casera son un binomio inseparable y si además le añades las patatas ¡haces bingo! Y ya se sabe, las recetas con patatas siempre ganan, porque son económicas y sabrosas a la vez. Yo no conocía las patatas fritas con salsa; en mi familia de origen no se preparaban, pero las descubrí en casa de mi marido y una cosa que recuerdo con nostalgia es que a mi suegro le chiflaban y con razón. La receta es la de un aperitivo sencillo hecho con pocos ingredientes, pero no os niego que también como segundo plato veraniego tiene su encanto y además esta receta vegetariana se puede transformar al instante en una deliciosa propuesta veganstyle apta para todos, grandes y pequeños, y podéis usar incluso tomates pelados o en trozos, como he hecho yo.
Vamos a la cocina y preparémosla juntos, pero antes os recuerdo que si queréis estar al día de todas mis recetas, podéis seguir mi página de Facebook y mi perfil de Instagram.
Echa un vistazo a:
- Dificultad: Muy fácil
- Costo: Muy económico
- Tiempo de preparación: 30 Minutos
- Porciones: 4
- Métodos de Cocción: Placa
- Cocina: Italiana
- Estacionalidad: Todas las estaciones
Ingredientes para hacer las patatas fritas con salsa
- 2 patatas (grandes)
- 400 g tomates pelados (o trozos grandes o passata casera)
- al gusto sal
- al gusto aceite de oliva virgen extra
- 1 pizca azúcar
- al gusto aceite de semillas de girasol (para freír o alto oleico)
- Algunas hoja albahaca
- al gusto ricotta salata
Herramientas
- Sartén
- Sartenes para freír
Preparación de las patatas fritas con salsa
Para esta receta os harán falta al menos 2 patatas bien grandes; cuanto más grandes sean, mejor será el resultado.
Una vez que las tengáis, peladlas, enjuagadlas y cortadlas en rodajas de buen tamaño, de medio centímetro o un pelín menos. Colocad las rodajas sobre papel de cocina y dejadlas secar al aire 5 minutos por cada lado; así, al freírlas obtendréis una costra crujiente y dorada.
Mientras preparáis las patatas, coced también la salsa de tomate dejándola reducir bien, ajustando de sal y añadiendo si hace falta medio cucharadita de azúcar para hacerla un poco más dulce y menos ácida. Una vez lista la salsa, fuera del fuego echad un hilo de aceite y añadid el basilico. Colocad las patatas fritas sobre papel absorbente para eliminar el exceso de aceite, cubridlas con la salsa de tomate y rallad un poco de ricotta salata, si disponéis de ella, y servid.
Conservación, notas y consejos
Las patatas fritas con tomate se deben disfrutar aún calientes para conservar esa corteza crujiente, pero están buenas también a temperatura ambiente con como mucho un poquito de reposo.
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