Raviole catanesas con ricotta fritas como las del bar, mejor incluso
Las raviole de ricotta sicilianas, como las raviole de ricotta rústicas forman parte de la comida rápida local, de la rosticería de Catania y de Sicilia y de la gran familia de los Dulces sicilianos con ricotta. Son unos suavísimos calzones fritos rellenos de una deliciosa crema de ricotta y canela, una delicia que engancha y que también se puede hacer al horno con masa de hojaldre comprada o con la media masa casera para hacer raviole al horno como las del bar.
Quien haya nacido en Catania, quien haya estudiado allí o quien por cualquier motivo haya estado ya, reconocería desde metros ese olor a fritura y rosticería mezclado con aroma de vainilla y canela que sale de los bares del casco histórico cada mañana y sabrá que la causa única de ese aroma son las raviole de ricotta fritas, un imprescindible de los desayunos de invierno de cualquier catanés por la mañana.
Las raviole dulces de ricotta sicilianas son un mimos esponjoso con corazón cremoso, mezcla de aromas y recuerdos; si nunca las habéis probado, hacedlo siguiendo quizá esta receta y veréis qué sueño son.
¿Listos para descubrir cómo se hacen las raviole dulces de ricotta sicilianas? Vamos a la cocina y lo vemos juntos, pero antes os recuerdo que si queréis estar al día de mis recetas podéis seguir mi página Facebook y mi perfil Instagram.
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- Dificultad: Muy fácil
- Costo: Económico
- Tiempo de reposo: 2 Horas
- Tiempo de preparación: 40 Minutos
- Tiempo de cocción: 5 Minutos
- Porciones: unas 12 raviolas aproximadamente
- Cocina: Italiana
Ingredientes
- 500 g Harina 0
- 340 g Leche (tibia)
- 30 g Azúcar
- Media sobre Levadura seca de panadería (o 12 g fresca)
- 50 g Manteca de cerdo
- 12 g Sal
- 1000 kg Ricotta de oveja (fresca y bien escurrida)
- 120 g Azúcar
- 2 cucharaditas Canela en polvo
- al gusto Ralladura de limón
- 1 cucharadita Esencia de vainilla
- al gusto Aceite de girasol
- al gusto Azúcar (para rebozar las raviolas)
- al gusto Leche (o agua para sellar las raviolas)
Raviole catanesas con ricotta fritas: preparación…
Poned la harina en un bol, añadid la leche tibia, la levadura y el azúcar.
Mezclad hasta que se disuelva todo, luego añadid la sal y la manteca de cerdo.
Trabajad la masa en el bol y después pasadla a la superficie de trabajo y amasad enérgicamente.
La masa, al principio pegajosa, irá adquiriendo consistencia poco a poco, sin añadir harina.
Cuando tengáis una masa lisa, homogénea y que haya formado estructura, tardaréis unos 10 minutos; ponedla a levar en un lugar cálido, por ejemplo en el horno con la luz encendida, hasta que doble volumen, tardará unas 2 horas.
Poco antes de que la masa termine su levado, coged la ricotta (debe tener al menos un día y estar bien escurrida), añadid el azúcar, la esencia de vainilla, la canela y la ralladura de medio limón, mezclad y reservad.
Una vez haya levado (nunca antes), dividid la masa en porciones de 80-90 g, formad bolas y dejadlas levar de nuevo unos 10-15 minutos en un lugar cálido.
Estirad cada bola hasta un grosor de unos 5 mm.
Ponéos en el centro 1,5 cucharadas de ricotta, pintad los bordes con agua o leche y cerrad en media luna, sellad bien los bordes para evitar que salga el relleno. Calentad el aceite; introducid un palillo y si burbujea, estará listo para freír las raviole. Freídlas por un lado y por el otro; si veis que se doran demasiado rápido bajad el fuego unos minutos para evitar que queden crudas por dentro y quemadas por fuera.
Colocad las raviole cocidas sobre papel absorbente para eliminar el exceso de aceite y, todavía calientes, pasadlas por azúcar glas (a la que podéis añadir un poco de vainilla en polvo si queréis).
Servid vuestras frituras todavía calientes; os aseguro que desaparecerán en un instante.
Notas
Os aconsejo consumir las raviole pocos minutos después de freírlas; se conservan bastante bien durante un día. Las que os sobren pueden guardarse a temperatura ambiente 24 horas; seguirán estando ricas, pero no como recién hechas.

