Roast beef, la receta de la abuela, o más bien la receta clásica e infalible. Plato tradicional típico de la cocina anglosajona como el Filete Wellington, el roast beef al estilo inglés es el plato que suele presidir el almuerzo del domingo (Sunday Roast) y puede ir acompañado de los guarniciones más diversos, entre ellos las patatas o de salsas como el Fondo bruno. Hoy en día, el roast beef ya no es una receta exclusivamente inglesa, sino una preparación que ha cruzado fronteras a todo el mundo, y aquí con nosotros el roast beef se convierte en protagonista también en días festivos como Navidad y Pascua, exactamente como los 10 segundos platos navideños que más me gustan. A pesar de que el nombre parece algo imponente, la receta del roast beef es realmente sencilla y apta para todos, sobre todo si se dispone de un buen termómetro de cocina, que nos asegura alcanzar el punto de cocción perfecto. Un plato ideal para un almuerzo en familia o con invitados importantes, y si os sobra alguna loncha, podría convertirse en el valioso relleno de un bocadillo gourmet. Vamos a la cocina ahora, el roast beef es un segundo de carne sabroso, sencillo y refinado que conquistará a todos, pero antes de remangarnos os recuerdo que si queréis estar al día de todas mis recetas podéis seguir mi página de Facebook (aquí) y mi perfil de Instagram (aquí).
Mira también:
- Dificultad: Muy fácil
- Costo: Costoso
- Tiempo de reposo: 15 Minutos
- Tiempo de preparación: 10 Minutos
- Porciones: 4
- Métodos de Cocción: Horno
- Cocina: Italiana
- Estacionalidad: Todo el año
Ingredientes para hacer el roast beef
- 1 kg contra filete de ternera
- al gusto sal
- 50 ml vino blanco
- romero (2 ramitas)
- hojas laurel
- al gusto aceite de oliva virgen extra
- 50 g mantequilla
- al gusto sal
- 800 g patatas nuevas, cocidas, hervidas (tamaño mediano)
Utensilios
- Sartén
- Rejilla
- Horno
- Papel de hornear
- Termómetro
- Hilo de cocina
Preparación
Para hacer el roast beef clásico, empezad limpiando la carne de las partes más duras y del exceso de grasa; no hay que quitarla toda, porque mantiene la carne más tierna y jugosa, sólo una pequeña parte. Ahora atad la pieza de carne, de modo que no se deforme durante la cocción. Echad dos o tres cucharadas de aceite en una sartén de fondo grueso y doréis la carne a fuego muy vivo, dejándola dorar por todos los lados y dándole vuelta con frecuencia (se os ensuciará la cocina bastante, pero es un sacrificio necesario). Cuando la carne haya tomado color, desglasad con el vino y dejad evaporar por completo; apagad y reservad conservando el fondo de cocción.
Colocad el romero, la salvia y el laurel sobre una rejilla y situad la rejilla en una bandeja o placa cubierta con papel de hornear (así los jugos de la carne no quemarán la bandeja o, si se queman, no ensuciarán demasiado), colocad encima la pieza de carne, insertadla con una sonda con cable (son las sondas con un cable largo que permiten monitorizar la cocción sin abrir continuamente el horno y os evitan pinchar la carne repetidamente, ya que la lectura de la temperatura queda fuera del horno) y hornead en horno caliente, a 220° en la posición central durante 15 minutos.
Transcurrido ese tiempo, bajad la temperatura a 180° y coced otros 10/12 minutos. Durante toda la cocción, se debe girar la carne con cuidado, evitando a toda costa pincharla. Al terminar la cocción del asado, la temperatura en el corazón de la pieza deberá estar comprendida entre 48-55° según se prefiera un asado más hecho o más rojo. Yo he elegido una cocción rosada a 55°C, a mis queridos no les gustan mucho los puntos muy sangrantes. Salad ligeramente la carne y envolvedla bien en papel de hornear o en papel de aluminio, dejándola reposar 10 minutos, para que los jugos se redistribuyan correctamente en su interior.
Ahora preparad la guarnición: os harán falta patatas hervidas; si no sabéis cómo cocerlas, basta sumergirlas en agua y hervirlas 30-35 minutos o hasta que al pincharlas con un palillo resulten tiernas. Recuperad el fondo de cocción de la carne, ¿recordáis que la habíamos dorado en la sartén? Disolved en ese mismo fondo la mantequilla y colocad una ramita de romero; partid las patatas por la mitad, preferiblemente sin quitarles la piel, y colocadlas con la parte cortada directamente en la mantequilla; sofreíd a fuego vivo hasta que se doren bien. Salad y servid junto al roast beef, fileteado en lonchas finas.
El roast beef cortado en lonchas gruesas se puede servir caliente, pero si se quiere preparar con antelación conviene cortarlo, una vez frío, en lonchas muy finas.
Conservación y consejos
El roast beef al estilo inglés se conserva en el frigorífico 1 o 2 días como máximo y no se puede congelar en absoluto.
Si no tenéis un termómetro de cocina (aunque os recomiendo comprarlo para no equivocaros con la cocción), se puede evaluar el punto del asado con una aguja muy larga. Insertándola en la carne con cuidado de llegar al centro, una vez extraída hay que apoyar la aguja bajo el labio inferior y deberá notarse más caliente que nuestra temperatura corporal, pero no tanto como para quemarse. Por favor: evitad pinchar la carne varias veces!
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