«El Bizcocho alto y esponjoso con aceite y vino blanco es el dulce rústico por excelencia, perfecto para quien busca una receta sin mantequilla pero increíblemente aromática. Esta preparación de antaño nace de la sencillez de la despensa: la ligereza del aceite y el aroma del vino regalan un sabor auténtico que conquista desde el primer bocado.
Os animo de verdad a probar este dulce casero para el desayuno: no hace falta ser un gran pastelero, solo un pellizco de cariño para redescubrir los sabores de casa. ¡Manos a la masa y dejad que su aroma os abrace!»
- Dificultad: Muy fácil
- Costo: Económico
- Tiempo de preparación: 10 Minutos
- Tiempo de cocción: 40 Minutos
- Porciones: molde 24 cm
- Métodos de Cocción: Horno
- Cocina: Italiana
- Estacionalidad: Todas las estaciones
Ingredientes Bizcocho con aceite y vino blanco
- 400 g harina 0 (puedes usar 300 g de harina 00 y 100 g de harina integral para un toque más rústico)
- 200 g azúcar
- 4 huevos (medianos)
- 150 ml aceite de girasol
- 150 ml vino blanco seco (o Passito para un sabor más intenso)
- 1 bustina levadura en polvo para repostería
- ralladura de limón (rallada o de naranja)
- 1 pizzico sal (pizca)
- 150 g frutos secos (almendras y avellanas)
- 60 g pasas
Utensilios Bizcocho con aceite y vino blanco
- Bol
- Batidor eléctrico
Pasos Bizcocho con aceite y vino blanco
Montar los huevos con el azúcar: En un bol amplio, utiliza las varillas eléctricas para montar los huevos con el azúcar hasta obtener una mezcla clara y espumosa.
Añadir los líquidos: Vierte en hilo el aceite y después el vino, continuando de mezclar a velocidad baja.
Incorporar los secos: Tamiza la harina con la levadura y añádelas gradualmente a la mezcla junto con la ralladura de limón y la pizca de sal. Mezcla hasta que la masa quede lisa (será un poco más fluida que la de un bizcocho con mantequilla, es normal).
El crujiente: He picado groseramente una mezcla de almendras y avellanas. No las tritures hasta convertirlas en harina: dejando trozos más grandes notarás todo su tostado al morder. Añade un poco a la masa y reserva el resto para la superficie. Incorpora también las pasas.
Preparar el molde: unta con aceite y enharina bien un molde de corona (unos 24 cm). Vierte la masa.
El toque final: Antes de hornear, distribuye los frutos secos reservados y espolvorea abundantemente con azúcar granulado. En la cocción creará esa costra crujiente típica de los dulces caseros.
La dulzura: He añadido un puñado de pasas, previamente remojadas en agua tibia (o en vino blanco para un sabor más pronunciado) y bien escurridas.
Cocción: Hornea en horno estático precalentado a 180°C durante unos 40 minutos. Haz siempre la prueba del palillo.
Solo queda preparar el café y dejarse envolver por el aroma de este bizcocho que huele a hogar. ¡Que tengáis una merienda estupenda!
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Mis consejos:
Truco anti-hundimiento: Para evitar que las pasas se vayan al fondo, espolvoréalas ligeramente con harina antes de añadirlas a la masa.
Variante golosa: Si quieres un sabor más intenso, tuesta brevemente los frutos secos en una sartén antes de incorporarlos al dulce.

