Hoy quiero abrirte las puertas de mi cocina con la receta de la Rosca con aceite y vino blanco, un dulce que para mí huele a hogar, a tardes lentas y a tradiciones que permanecen en el corazón.
Es una de esas preparaciones «de antaño», nacidas de la sencillez de la despensa, donde la mantequilla deja su lugar a la ligereza del aceite y el vino aporta un aroma rústico que encanta al primer bocado.
De verdad te invito a probarlo: no necesitas ser un gran pastelero, solo hace falta un poco de amor y ganas de redescubrir esos sabores genuinos que saben a bueno y auténtico.
¡Manos a la obra y déjate abrazar por su aroma!
Otras recetas de dulces para probar:
- Dificultad: Muy fácil
- Costo: Económico
- Tiempo de preparación: 10 Minutos
- Porciones: molde de 24 cm
- Métodos de Cocción: Horno
- Cocina: Italiana
- Estacionalidad: Todas las estaciones
Ingredientes Rosca con aceite y vino blanco
- 400 g harina 0 (puedes usar 300 g 00 y 100 g de harina integral para un toque más rústico)
- 200 g azúcar
- 4 huevos (medianos)
- 150 ml aceite de girasol
- 150 ml vino blanco seco (o Passito para un sabor más intenso)
- 1 sobre levadura en polvo para dulces
- cáscara de limón (rallada o de naranja)
- 1 pizca sal
- 150 g frutos secos (almendras y avellanas)
- 60 g pasas
Herramientas Rosca con aceite y vino blanco
- Cocotte
- Batidora
Pasos Rosca con aceite y vino blanco
Monta los huevos con el azúcar: En un bol grande, usa las varillas eléctricas para montar los huevos con el azúcar hasta obtener una mezcla clara y espumosa.
Añade los líquidos: Vierte poco a poco el aceite y luego el vino, continuando a mezclar a baja velocidad.
Une los ingredientes secos: Tamiza la harina con la levadura y agrégalas gradualmente a la mezcla junto con la cáscara de limón y la pizca de sal. Mezcla hasta que la masa esté lisa (será un poco más fluida que un bizcocho de mantequilla, es normal).
El crujiente: He picado groseramente una mezcla de almendras y avellanas. No las reduzcas a harina: dejando trozos más grandes, sentirás toda su tostado al morder. Pon un poco en la masa y guarda el resto para la superficie. Añade también las pasas.
Prepara el molde: unta con aceite y enharina bien un molde de rosca (unos 24 cm). Vierte la mezcla.
El toque final: Antes de hornear, distribuye los frutos secos restantes y espolvorea abundantemente con azúcar granulado. Al cocinarse creará esa costra crujiente típica de los dulces caseros.
La dulzura: He añadido un puñado de pasas, previamente remojadas en agua tibia (o en vino blanco para un sabor más decidido) y bien escurridas.
Cocción: Hornea en horno estático precalentado a 180°C durante unos 40 minutos. Siempre haz la prueba del palillo.
Solo queda preparar el café y dejarse envolver por el aroma de esta rosca que sabe a hogar. ¡Buena merienda a todos!
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Mis consejos:
Truco anti-hundimiento: Para evitar que las pasas se vayan al fondo, enharínalas ligeramente antes de añadirlas a la masa.
Variante golosa: Si quieres un sabor más intenso, tuesta brevemente los frutos secos en la sartén antes de incorporarlos al dulce.

