Salsa de vainilla

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La salsa de vainilla es una preparación sencilla pero refinada, un gran clásico de la pastelería que acompaña y realza muchos postres. Aterciopelada, aromática y delicadamente dulce, nace del encuentro entre leche (o nata), azúcar y verdadera vainilla, capaz de transformar incluso el postre más esencial en un postre refinado.
Ideal para servir con tartas secas, strudel, pasteles, galletas, fruta fresca o cocida, la salsa de vainilla es una de esas recetas básicas para tener siempre en tu repertorio. Su fuerza está en la simplicidad: pocos ingredientes de calidad y una cocción atenta permiten obtener una crema fluida, lisa e intensamente aromática, sin resultar empalagosa. Es una preparación naturalmente sin gluten.

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salsa de vainilla
  • Dificultad: Muy fácil
  • Costo: Económico
  • Tiempo de preparación: 10 Minutos
  • Porciones: 4 Personas
  • Métodos de Cocción: Cocina
  • Cocina: Italiana
  • Estacionalidad: Todas las estaciones

Ingredientes

  • 250 ml leche
  • 3 yemas
  • 80 g azúcar
  • 1 vaina de vainilla

Herramientas

  • 1 Bol
  • 1 Batidor
  • 1 Cazuela
  • 1 Colador

Pasos

  • Trabajar las yemas con el azúcar y las semillas de vainilla en un bol con la ayuda de un batidor.
    Calentar la leche con la vaina de vainilla hasta casi hervir.

    Filtrar la leche y unirla a la mezcla de huevos y azúcar, mezclando con un batidor.
    Cocer la salsa al baño maría o directamente al fuego hasta que la salsa cubra el dorso de la cuchara.
    La salsa no debe hervir nunca.
    Servir directamente con el postre o en una salsera.

    salsa de vainilla

ATENCIÓN: consultar el listado de la Asociación Italiana de Celiaquía y leer atentamente los ingredientes, para asegurarse de que no contengan contaminaciones de gluten

Consejos

Elige la verdadera vainilla: utiliza una vaina de vainilla natural, cortándola y extrayendo las semillas. El extracto o la pasta de vainilla pueden ser alternativas válidas, pero el aroma de la vaina sigue siendo insuperable.

Controla la temperatura: la salsa de vainilla no debe hervir nunca. Una cocción suave y constante evita que los huevos coagulen y garantiza una consistencia sedosa.

Mezcla con atención: usa un batidor y mezcla continuamente, especialmente en el fondo de la cazuela, para evitar grumos o que la salsa se pegue.

Filtra la salsa: pasar la salsa por un colador fino, especialmente si has usado la vaina, la hará aún más lisa y profesional.

Sírvela de la manera correcta: es excelente tanto tibia como fría. Tibia resalta los aromas de la vainilla, fría se vuelve más cremosa y envolvente.

salsa de vainilla

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ilricettariotimoelavanda

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