Ensalada de judías verdes, patatas y tomatitos

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La ensalada de judías verdes, patatas y tomatitos es un plato clásico de nuestra cocina, perfecto porque siempre gusta a todos, desde los mayores hasta los niños. Esta receta es realmente facilísima de preparar y requiere poquísimos ingredientes que casi siempre tenemos en casa: judías verdes frescas, algunas patatas, tomatitos dulces y el aroma de la albahaca. Es el plato ideal cuando apetece algo rico y fresco pero no se quiere pasar mucho tiempo delante de los fogones, especialmente en los días más calurosos. Prepararla es coser y cantar: basta hervir las patatas y las judías verdes y luego juntarlas en un bol con un chorrito de aceite, una pizca de sal y, si os gusta, un diente de ajo para dar más sabor. Podéis comerla en cuanto esté lista o dejarla reposar en el frigorífico para disfrutarla fría; de hecho, al día siguiente está aún más sabrosa. Es una idea sana para un almuerzo ligero, una cena rápida en familia o como guarnición para acompañar un segundo plato. Con su sencillez y sus colores vivos, llevaréis a la mesa toda la bondad de las verduras del huerto de forma sana y sabrosa.

  • Dificultad: Muy fácil
  • Costo: Medio
  • Tiempo de reposo: 2 Horas
  • Tiempo de preparación: 30 Minutos
  • Tiempo de cocción: 30 Minutos
  • Porciones: 4 personas
  • Métodos de Cocción: Hervido, Cocción al vapor
  • Cocina: Italiana
  • Estacionalidad: Todas las estaciones

Ingredientes

  • 300 g judías verdes
  • 6 patatas
  • q.b. aceite de oliva virgen extra
  • 100 g tomates cherry
  • albahaca

Ensalada de judías verdes, patatas y tomatitos

  • 1 Olla
  • 1 Cuchillo
  • 1 Bol
  • 1 Escurridor

Ensalada de judías verdes, patatas y tomatitos.

  • Primero, limpiad las judías verdes. Retirad los extremos (las puntas) de cada judía y, si es necesario, el hilo lateral. Enjuagadlas abundantemente bajo agua fría corriente para eliminar cualquier resto de tierra. Ponéos a hervir abundante agua con sal en una olla grande. Cuando el agua hierva, añadid las judías verdes y cocedlas durante unos 10-15 minutos. El tiempo de cocción puede variar según el tamaño y la frescura de las judías: deben quedar tiernas pero todavía ligeramente crujientes (al dente). Para comprobar la cocción, probad una. Una vez cocidas, escurrid las judías y dejadlas a un lado. Lavád cuidadosamente las patatas bajo el agua corriente para eliminar posibles restos de tierra de la piel. Podéis cocerlas enteras con piel o peladas y cortadas en cubos de unos 2-3 centímetros. Poned las patatas en una olla con abundante agua fría salada. Llevad a ebullición y cocedlas durante unos 20-25 minutos si están enteras, o 10-12 minutos si ya las habéis cortado en cubos. Las patatas estarán listas cuando, al pincharlas con los dientes de un tenedor, éste entre fácilmente sin resistencia, pero la patata no debe deshacerse. Una vez cocidas, escurrid las patatas. Si las habéis cocido enteras, dejad que se atemperen un poco antes de pelarlas (será mucho más fácil hacerlo cuando aún estén calientes) y luego cortadlas en trozos no demasiado pequeños. Trasladadlas a un bol grande. Lavád los tomatitos cherry o datterino bajo el agua corriente y secadlos con un paño limpio. Cortadlos por la mitad o en cuartos, según su tamaño, y añadidlos al bol junto con las patatas. Tomad los dientes de ajo. Si preferís un sabor suave, aplastadlos ligeramente con la palma de la mano dejándolos enteros; así podéis retirarlos fácilmente antes de servir. Si en cambio os gusta el sabor fuerte del ajo, picadlos finamente con el cuchillo tras quitar el germen central (la parte interior), que es la menos digerible. Lavád las hojas de albahaca fresca y secadlas con cuidado. En lugar de cortarlas con el cuchillo, rompédlas con las manos en trozos grandes: así evitaréis que se oxiden y se pongan oscuras, conservando todo su aroma intenso. Unid las judías ya frías al bol con las patatas y los tomatitos. Añadid el ajo (entero o picado) y las hojas de albahaca troceadas. Aliñad todo con aceite de oliva virgen extra, una pizca de sal y, si os apetece, un toque de pimienta negra recién molida. Mezclad con mucho cuidado, preferiblemente con dos cucharas, para evitar romper las patatas o aplastar demasiado los tomatitos. Probad y, si es necesario, ajustad de sal o añadid otro chorro de aceite. Reposo y servicio: El secreto de una ensalada de judías verdes y patatas realmente especial es el reposo. Cubrid el bol con film transparente y dejadla reposar a temperatura ambiente al menos 30 minutos, o en frigorífico si preferís disfrutarla fría. Ese tiempo permitirá que los sabores se mezclen perfectamente y que las patatas absorban el aliño y el aroma de la albahaca y el ajo. Antes de llevarla a la mesa, dadle una última mezcla suave y, si queréis, decorad con alguna hoja de albahaca fresca entera para dar un toque extra. Esta receta demuestra que con pocos ingredientes sencillos se puede crear un plato sano, nutritivo y lleno de sabor. ¡Buen provecho!

    Ensalada de judías verdes, patatas y tomatitos

Cómo conservar la ensalada de judías verdes, patatas y tomatitos

Ensalada de judías verdes, patatas y tomatitos

Os recomiendo consumir este plato en el mismo día, las patatas pueden oscurecerse.

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¡Un beso, HASTA LA PRÓXIMA RECETA!!!

FAQ (Preguntas y respuestas)

  • ¿Puedo usar judías verdes congeladas?

    Claro, las judías verdes congeladas se pueden usar, pero podrían necesitar un tiempo de cocción ligeramente inferior respecto a las frescas.

  • ¿Es una receta apta para vegetarianos?

    Sí, es una receta completamente vegetariana y se puede adaptar fácilmente para que sea vegana o sin gluten.

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Mariarosaria

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