Mini cake de frambuesa con ganache montada de chocolate blanco: una base esponjosa y aromática, preparada con un puré de frambuesas, que aporta a las tartitas un sabor afrutado y un tono rosa intenso, que se puede intensificar con unas gotas de colorante alimentario rojo. Para rellenarlas, una ganache montada de chocolate blanco de sabor delicado y envolvente que casa perfectamente con la acidez de las frambuesas. Estas elegantes y coloridas mini cakes son ideales para celebrar un cumpleaños o San Valentín; si utilizas un cortador con forma de corazón se convierten en el dulce perfecto para celebrar el amor o los momentos especiales con la persona querida. A continuación, te mostramos cómo preparar nuestras deliciosas mini cakes de frambuesa con ganache montada de chocolate blanco:
- Dificultad: Media
- Costo: Económico
- Tiempo de reposo: 4 Horas
- Porciones: 4
- Métodos de Cocción: Horno
Ingredientes
- 200 g harina
- 150 g azúcar
- 3 huevos
- 80 ml aceite vegetal
- 1 cucchiaino levadura en polvo para repostería
- aroma de vainilla
- 1 cucchiaio cacao en polvo amargo
- una pizca de sal
- 100 g puré de frambuesa (triturar 180 g de frambuesas frescas o congeladas)
- colorante alimentario rojo en gel (opcional, para intensificar el color)
- 200 g chocolate blanco
- 200 ml nata para montar
Pasos
Preparar la ganache montada de chocolate blanco. Trocea el chocolate blanco en pequeños trozos. En un cazo, calienta la nata a fuego medio hasta que esté a punto de hervir. No la dejes hervir completamente, solo debe calentarse.
Vierte la nata caliente sobre el chocolate blanco troceado y mezcla bien hasta que se derrita por completo. Deja enfriar la ganache a temperatura ambiente, luego cubre con film a contacto y mete en el frigorífico al menos 4 horas, o mejor, toda la noche. Una vez bien fría, móntala con las varillas eléctricas y resérvala en el frigorífico.
Lava las frambuesas y sécalas con delicadeza. Ponlas en una batidora o procesador. Añade un poco de zumo de limón y tritura hasta obtener una textura lisa. Pasa la mezcla por un colador fino o tamiz, presionando con una cuchara para extraer todo el jugo. Recolecta el puré en un bol y consérvalo hasta el momento de usarlo.
Prepara la base de las mini cakes. Monta los huevos con el azúcar y una pizca de sal hasta obtener una mezcla clara y espumosa.
Añade el aceite en hilo, el aroma de vainilla e incorpora el puré de frambuesa con unas gotas de colorante rojo para intensificar el color (opcional).
Tamiza sobre la mezcla la harina, el cacao y la levadura y mezcla con delicadeza hasta integrar bien los ingredientes. Vierte la masa en una bandeja de 25×35 cm, previamente forrada con papel de horno.
Nivelar con una espátula y hornear en horno precalentado a 200° C durante aproximadamente 10 minutos. Sacar del horno y dejar enfriar en la bandeja, luego recortar pequeños discos con un cortapastas de 7-8 cm de diámetro.
Montaje de las mini cakes. Coloca un disco de bizcocho en un plato o bandeja para raciones individuales y rellena con una capa de ganache montada, usando una manga pastelera. Repite alternando capas de bizcocho (tres en total) y capas de ganache (dos en total).
A tu gusto, decora la parte superior de las mini cakes con algún montoncito de ganache, bomboncitos, confetis de colores, frambuesas frescas, hojas de menta, etc., o con una ligera espolvoreada de azúcar glas.
Deja reposar las mini cakes en el frigorífico al menos una hora antes de servir, para que las capas se compacten bien.
¡Buen provecho y… hasta la próxima receta!
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