HARINA DE LENTEJAS HECHA EN CASA

¿Alguna vez habéis pensado en producir en casa las harinas de legumbres? Yo, en particular, he decidido hacer la de lentejas por dos motivos fundamentales. En primer lugar, porque en el supermercado solo se encuentra fácilmente la de garbanzos, mientras que la harina de lentejas es una empresa más que ardua, diría imposible, al menos por mi zona. Y además, el ahorro económico a largo plazo sería inmenso. De hecho, la materia prima tiene un coste decididamente inferior respecto al producto final, lo cual no es en absoluto despreciable. ¡Pero hay más! Producir en casa nuestras harinas, también tendría beneficios en términos de salud física, dado que obtendríamos una harina fresca e integral, capaz de aportar más nutrientes, además de ser también más sabrosa. Eso sí, siempre que elijáis legumbres rigurosamente locales y no extranjeras, como las famosas lentejas de Castelluccio o las más comunes lentejas verdes de Altamura. Otros beneficios serían la seguridad de no enfrentarse a contaminaciones con otras sustancias conservantes o alérgenos. Esto ocurre a menudo cuando compramos productos de empresas que preparan, por ejemplo, tanto harinas sin gluten como con gluten. ¡Y no solo eso! Entre los ingredientes encontraréis por tanto escrito «Posibles trazas de…» Preparando en casa nuestra harina, evitaremos este riesgo y el resultado será estupendo. Además, dado la cantidad de recetas en las que podréis emplearla, ¡imaginaos cuánto enriqueceréis vuestros platos en términos de propiedades benéficas! La harina de lentejas, para empezar, es fuente de fibra, fósforo, ácido fólico y hierro. Además, es altamente antioxidante, mejora el nivel de glucosa en la sangre, previene trastornos cardiovasculares y es un excelente coadyuvante en las dietas de adelgazamiento, ya que facilita la sensación de saciedad. Podréis añadirla en pequeña parte a otras harinas para dar sabor a las crepes, al pan, a las focaccias, a las tortillas, o emplearla para preparar albóndigas, como espesante en sopas y cremas y hasta en dulces. De hecho, a este respecto, tengo guardada para vosotros una receta de galletas extraordinariamente buenas y súper sanas que os mostraré muy pronto. ¡La única recomendación! Para obtener una harina de lentejas lo más fina posible, el secreto es no tener prisa. Las lentejas son legumbres bastante duras, así que os invito a leer mis consejos al respecto antes de empezar a producirla en casa. En fin, después de tantas buenas razones, ¡no intentarlo sería realmente una pena!

CONSEJOS: Pero ¿qué harinas se pueden hacer en casa? la respuesta es cualquier tipo de cereal o legumbre seca, garbanzos, lentejas rojas, guisantes verdes, etc. Basta con un molinillo de café, una batidora, un robot de cocina, siempre que sea lo suficientemente potente! Esta es una prerrogativa realmente muy importante para evitar recalentar el motor de nuestro aparato y obtener al final una harina bastante granulosa y poco adecuada para ciertas preparaciones. Entonces, por favor, antes de empezar a experimentar, aseguraos primero de que vuestra batidora no sea un electrodoméstico doméstico común, y en segundo lugar, triturad pocas lentejas a la vez. Por este motivo, recomiendo la compra de un molino para moler el grano en casa! Hay muchos en el mercado, incluso compactos, tanto manuales como eléctricos, y de varios precios. Quizás el coste a algunos les pueda parecer alto, de hecho, puede oscilar entre 100 € hasta incluso 700 €, pero será una inversión a largo plazo, con un ahorro considerable. Aquí os muestro el que he comprado yo MOLINO PARA HARINA KOMO FIDIBUS EN HAYA

Un artículo que espero sea de vuestro agrado y más detallado sobre la compra, las ventajas y mucho más, lo encontráis a continuación:

  • Dificultad: Fácil
  • Costo: Económico
  • Tiempo de reposo: 12 Horas
  • Tiempo de preparación: 30 Minutos
  • Porciones: 1 tarro mediano
  • Métodos de Cocción: Horno
  • Cocina: Italiana

Ingredientes:

  • 300 g lentejas secas (u otras legumbres a vuestra elección si preferís)

Herramientas:

⚠ EN ESTA RECETA HAY UNO O MÁS ENLACES DE AFILIACIÓN. Los productos que recomiendo son los mismos que uso yo en mis recetas; comprarlos a través de mi blog contribuye a sostenerme a mí y a mi trabajo, ¡mientras que a vosotros no os costará nada más!

  • 1 Molinillo potente
  • 1 Colador
  • 1 Paño de cocina
  • 1 Bandeja
  • 1 Papel de horno

Pasos:

  • Después de haber comprado las lentejas secas, enjuágalas abundantemente bajo el agua, ayudándote con un colador.

  • Luego colócalas sobre un paño de cocina limpio y déjalas secar durante unas 12 horas, cambiando eventualmente el paño si queda húmedo o directamente al aire libre.

  • Para garantizar la ausencia de partes húmedas, tras este tiempo, transfiere las lentejas a una bandeja revestida con papel de horno y tuéstalas ligeramente a 150°C durante unos 10′ o en una sartén antiadherente durante pocos minutos.

  • En este punto, transfiere poco a poco al interior de un procesador bastante potente o en un molinillo de café, en el vaso de la Thermomix o usando un molino de piedra doméstico, y muele en varias tandas para no recalentar demasiado vuestro electrodoméstico.

  • Tamiza la harina obtenida en un colador de malla fina*, triturando una segunda y luego una tercera vez las partes más gruesas hasta conseguir la finura deseada.

  • Transfiere la harina así obtenida a un tarro de vidrio con cierre hermético.

  • Podréis utilizar este mismo método también para otras legumbres, como guisantes verdes o lentejas rojas, mientras que para los garbanzos, recomiendo un molino de piedra de uso doméstico dotado de piedras capaces de desintegrar la dureza de este tipo de legumbres.

  • Y voilá… ¡vuestra harina de lentejas hecha en casa está lista para ser disfrutada!

  • ¡Buen provecho desde la cocina de FeFè!

Conservación

👉La harina de lentejas, como todas las harinas en general, es un producto particularmente delicado, ya sea que se compre en el supermercado o se produzca en casa. Por lo tanto, es necesario mantenerla al abrigo de la humedad para evitar la formación de grumos. Del mismo modo, es necesario no exponerla a temperaturas muy altas, es decir, en lugares con exposición solar directa, ni demasiado bajas, es decir, lugares de la casa más afectados por los fríos invernales. Guárdala también dentro de contenedores de vidrio con cierre hermético. Esto porque, si se conserva en bolsas de papel, podría absorber los olores de otros alimentos, volviéndose inutilizable.

Os recomiendo, de todas formas, preparar poca cantidad cada vez para que la que se muele resulte siempre fresca y rica en propiedades, y veréis que vuestra harina ya no caducará más.

🟣* Si compráis el Molino doméstico con las piedras de molino, podréis saltaros el tedioso paso de tamizar cada vez la molienda obtenida con la operación del procesador.

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lacucinadifefe

Mi blog se centra en una cocina sencilla, ligera y rápida, pero con atención al aspecto saludable de los platos que se llevan a la mesa y sin caer nunca en la banalidad.

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