TARTA DE LADRILLOS

El otro día, husmeando en mi primerísimo blog, encontré por casualidad una receta familiar muy antigua y probada, la mítica tarta de ladrillos. Ni siquiera recordaba que estaba allí abandonada en los archivos, y mucho menos que había olvidado transcribirla en mi nuevo blog. Y así, sorprendida por esta revelación repentina e inspirada por la idea de preparar este maravilloso dulce que mi madre nos preparaba solo para ocasiones especiales, aproveché la oportunidad para renovar las fotos y realizarlo después de años de inexplicable renuncia. No sabría decirles, honestamente, aun documentándome, cuáles son los orígenes de este de los más exquisitos postres que he probado, pero sí puedo expresar lo que representa para mí. La tarta de ladrillos es mi infancia. Creo que ya la preparaba mi abuela, tengo un vago recuerdo, pero seguro que todos nuestros cumpleaños se celebraban así, como un premio deseado, llegando incluso a lamer la fuente en la que se realizaba, cuyo honor correspondía obviamente al cumpleañero de turno. Sí, porque lo bueno de esta tarta es que no va en el horno sino en la nevera, y no hay dificultad en desmoldarla, ya que se sirve directamente de la bandeja en la que se prepara. Así que elijan una con cuidado, que sea bonita para presentar y que tenga la profundidad adecuada para contener al menos tres capas. Por lo demás, recuerda mucho al tiramisú, pero, gracias a ese toque de chocolate negro en la última capa, en mi opinión, el sabor y la consistencia son muy superiores.

  • Dificultad: Muy fácil
  • Costo: Medio
  • Tiempo de reposo: 3 Horas
  • Tiempo de preparación: 30 Minutos
  • Porciones: 12
  • Métodos de Cocción: Sin cocción
  • Cocina: Italiana

Ingredientes para una bandeja para 10 personas:

  • 400 g bizcochos de soletilla
  • 500 ml nata para montar
  • 200 g chocolate negro + c.s. para rallar
  • crema pastelera
  • 3 azúcar glas
  • c.s. leche

Preparación:

  • Comienza preparando primero la crema según la receta indicada arriba. Bate los huevos con el azúcar con la ayuda de un batidor manual hasta obtener una mezcla espumosa, luego agrega la fécula tamizada (fig. 1).

  • Mezcla con cuidado y vierte la leche en hilo, previamente calentada con la cáscara de limón, siempre removiendo. Pon al fuego, removiendo hasta que espese (fig. 2).

  • Apaga, vierte en un plato y cubre con film a contacto hasta que se enfríe por completo. Mientras tanto, monta la nata en un bol de vidrio bien frío puesto en el congelador durante media hora con el azúcar glas, hasta que quede bien firme y compacta (fig. 3).

  • Coloca en una fuente amplia en sentido vertical la primera capa de bizcochos de soletilla ligeramente empapados en leche (fig. 4).

  • Es importante que prestes atención a esta operación, porque el bizcocho no debe empaparse demasiado, a riesgo de convertirse en papilla, pero tampoco estar demasiado seco, bajo pena de la suavidad del postre. Cubre por completo los bizcochos con una capa de crema pastelera, ayudándote con una espátula (fig. 5).

  • Ralla chocolate por encima o espolvorea con cacao amargo, luego procede a crear otra capa, colocando esta vez los bizcochos de soletilla en horizontal (fig. 6).

  • Cubre y procede a realizar una tercera capa idéntica a las otras o hasta que los ingredientes se agoten. En la última capa, cubre con la nata montada, dejando aparte algunas cucharadas para decorar, ayudándote con una manga pastelera (fig. 7).

  • Luego distribuye y alisa con una espátula hasta cubrir toda la superficie (fig. 8).

  • Nivela para que no queden puntos descubiertos (fig. 9).

  • Por último, cubre con una capa de chocolate negro derretido previamente al baño maría con poca leche y ya totalmente a temperatura ambiente. Mete en la nevera por al menos 3 horas.

  • Y voilà… ¡tu tarta de ladrillos está lista para ser disfrutada!

  • ¡Buen Provecho desde la cocina de Fefé!

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lacucinadifefe

Mi blog se centra en una cocina sencilla, ligera y rápida, pero con atención al aspecto saludable de los platos que se llevan a la mesa y sin caer nunca en la banalidad.

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