La pasta alla carbonara, la reina indiscutible en las mesas de Roma, se ha convertido en una de las recetas más queridas y difundidas en el mundo. Este plato sencillo y sabroso está compuesto por espaguetis o mezze maniche o rigatoni, yemas de huevo, queso pecorino romano, guanciale y pimienta negra.
La pasta se cocina al dente y luego se mezcla con los demás ingredientes para crear una salsa cremosa y sabrosa.
La pasta alla Carbonara sería la evolución de un plato de antiguas raíces laziales llamado «cacio e ova» (queso y huevos) del que se alimentaban los carboneros cuando iban a los bosques a hacer carbón.
De hecho, según una de las teorías más acreditadas, el nombre de la carbonara está relacionado con la presencia de pimienta negra molida que en la receta tradicional debería oscurecer la pasta hasta el punto de hacerla parecer cubierta de polvo de carbón
- Dificultad: Fácil
- Costo: Económico
- Tiempo de preparación: 15 Minutos
- Porciones: 2 personas
- Métodos de Cocción: Horno
- Cocina: Italiana
PASTA ALLA CARBONARA
- 200 g pasta de sémola (Mezze maniche, rigatoni, espaguetis)
- 130 g guanciale
- 3 yemas (Grandes)
- c.s. pimienta negra
- 80 g pecorino romano
PASTA ALLA CARBONARA
Preparemos juntos esta deliciosa pasta alla carbonara.
Poner una olla de agua al fuego, añadir una cucharada de sal gruesa y llevar a ebullición. Después, añadir la pasta, a vuestro gusto podéis poner mezze maniche, rigatoni o espaguetis.
Mientras tanto, separar las yemas de las claras de huevo, las claras las dejaremos para alguna otra preparación… para la carbonara solo se necesitan las yemas.
Entonces, colocar las yemas en un bol con los 2/3 del Pecorino Romano rallado y una generosa pizca de pimienta negra. Batir con una varilla y reservar.
Cortar el guanciale en tiras y dorarlo en la sartén en su propia grasa, (SIN añadir aceite) hasta que quede crujiente.
Escurrir el guanciale sobre papel absorbente. La grasa liberada por el guanciale añadirla a las yemas con un poco de agua de cocción de la pasta y mezclar un poco.
Escurrir la pasta al dente, verter en la sartén y dejar que se insapore con el guanciale.
Con el fuego apagado, verter sobre la pasta la mezcla de yemas y pecorino, continuando a mezclar para amalgamar bien todo de manera homogénea y delicada.
En la fase de emulsión es fundamental evitar que se forme una tortilla entre las yemas y la pasta o que se formen grumos, por lo que esta fase debe hacerse con el fuego apagado.
Servir cada porción espolvoreando con el pecorino rallado restante y una última molienda de pimienta negra.

