Los ñoquis a la romana son uno de esos platos que saben a casa, a domingos tranquilos y al aroma de mantequilla que inunda la cocina. A pesar del nombre, es una receta sencilla y reconfortante, hecha con pocos ingredientes genuinos: sémola, leche, huevos y una generosa espolvoreada de queso. Es el clásico plato que preparaban las abuelas cuando querían mimar a toda la familia sin complicarse la vida.
Su magia está en la textura: tiernos por dentro y ligeramente crujientes por fuera, gracias al gratinado que los hace irresistibles. Son perfectos cuando tienes ganas de algo bueno, tradicional y reconfortante, pero sin pasarte horas en la cocina.
En definitiva, los ñoquis a la romana son una pequeña caricia que lleva a la mesa el sabor de la tradición y el calor de una comida en familia.
Te dejo otras recetas perfectas para el domingo en familia
- Dificultad: Fácil
- Costo: Económico
- Tiempo de preparación: 20 Minutos
- Tiempo de cocción: 30 Minutos
- Porciones: 6Personas
- Métodos de Cocción: Cocción con robot de cocina, Cocina, Horno
- Cocina: Italiana
- Estacionalidad: Todas las estaciones
Ingredientes de los ñoquis a la romana
- 250 g sémola
- 1 l leche
- 100 g parmesano rallado
- 20 g mantequilla
- 30 g yema (aprox. 2 yemas)
- 5 g sal
- q.b. nuez moscada
- 70 g mantequilla
- 4 foglie salvia
- 2 spicchi ajo
- 50 g parmesano rallado
Herramientas
- 1 Robot de cocina Bimby tm31 – tm5 – tm6 – tm7
- 1 Cazo
- Cuencos
- 1 Batidor
- Cucharas
- Papel de horno
- 1 Fuente para horno
Preparación de los ñoquis a la romana
Vierte la leche en un cazo y caliéntala con 50 g de mantequilla, luego añade la sal y una pizca de nuez moscada. Cuando empiece a hervir, añade la sémola en forma de lluvia, removiendo enérgicamente con un batidor para evitar que se formen grumos.
Cocina la mezcla a fuego bajo durante unos minutos, hasta que espese. Cuando empiece a despegarse del fondo, retira el recipiente del fuego y añade las yemas, removiendo siempre, esta vez con una cuchara.
Añade también el parmesano rallado, poco a poco, mezclando continuamente hasta incorporarlo por completo. Luego retira del fuego.
Pon en el vaso la leche, la sal, la nuez moscada y la mantequilla, calienta durante 12 minutos a 95 grados velocidad 3. Añade el Parmigiano Reggiano rallado, la sémola y las yemas, mezcla a fondo con la espátula y amalgama durante 1 minuto a velocidad 4, luego cocina durante 8 minutos a 90 grados velocidad 2.
Prepara dos hojas de papel de horno. Vierte la mitad de la masa aún caliente sobre una de las hojas y moldéala con las manos hasta darle forma de cilindro. Cuando el cilindro esté uniforme, envuélvelo en el papel de horno. Repite el mismo procedimiento con la segunda mitad de la masa y coloca ambos rollos en la nevera durante al menos una hora.
Una vez frío, obtendrás una masa compacta y, con un cuchillo, podrás obtener discos perfectos de unos 1 cm de grosor. Tras obtener unos 30-40 trozos, colócalos en una bandeja ya enmantequillada y úntalos con la mantequilla fundida aromatizada con salvia y ajo.
COCCIÓN: Espolvorea la superficie con parmesano rallado y hornea en horno estático precalentado a 200° durante 20-25 minutos (o en horno ventilado a 180° durante 15 minutos). Luego activa la función grill y deja gratinar 4-5 minutos. Una vez listos, sirve bien calientes.
CONSEJOS Y NOTAS
Cómo conservarlos
En el frigorífico: una vez cocidos y fríos, colócalos en un recipiente hermético.
Separados crudos: si ya los has formado pero no los has gratinado, puedes conservarlos en una bandeja cubiertos con film, cuidando que no se superpongan.
¿Durante cuánto tiempo?
En la nevera: se mantienen bien durante 2 días si ya están cocidos, o 1 día si están todavía por gratinar.
En el congelador: puedes congelarlos crudos (ya cortados y aderezados con mantequilla y queso) durante aproximadamente 1 mes. Luego puedes hornearlos directamente sin descongelar.
Para la clásica cena o la comida en familia, aquí tienes algunos maridajes que siempre funcionan bien:
Segundos platos que encajan de maravilla
Asado de ternera o cerdo: su delicadeza casa muy bien con un segundo más sabroso.
Pollo al horno con hierbas aromáticas.
Estofado (de ternera o de pollo): la salsita es perfecta para acompañar el plato.
Escalopes al limón o al vino blanco, ligeros pero sabrosos
Acompañamientos que completan el plato
Verduras al horno (calabacín, zanahorias, pimientos).
Ensalada mixta para un contraste fresco.
Espinacas salteadas o acelgas, que remiten a la cocina tradicional.
Setas salteadas, excelentes con el gratinado de los ñoquis
Si también quieres un vino
Un blanco suave como un Frascati o un Vermentino.
O un tinto ligero tipo un Chianti joven.

