El ragú clásico de carne es una de esas salsas que nunca pasan de moda. Perfuma toda la cocina y convierte en especial incluso un plato sencillo de pasta.
No es difícil de preparar, pero necesita su tiempo y algunos cuidados para quedar bien sabroso y cremoso en su punto.
En esta receta te muestro cómo lo preparo yo, con ingredientes sencillos y pasos claros, así te sale perfecto también a ti.
- Dificultad: Fácil
- Costo: Económico
- Tiempo de preparación: 15 Minutos
- Tiempo de cocción: 1 Hora
- Porciones: 4 personas
- Métodos de Cocción: Fogones
- Cocina: Italiana
- Estacionalidad: Todas las estaciones
Ingredientes (4–6 porciones)
- 400 g carne picada mixta (ternera y cerdo)
- 1 zanahoria
- 1 rama apio
- 1/2 cebolla
- 3 cucharadas aceite de oliva virgen extra
- 200 ml passata de tomate
- 1/2 vaso vino blanco (opcional)
- al gusto agua
- al gusto sal
- al gusto pimienta
- 2 cucharadas leche (opcional)
Utensilios
- 1 Cazuela
- 1 Tabla de cortar
- 1 Cuchillo
- 1 Cuchara
- 1 Vaso
- Contenedores
- Moldes
Pasos
Pica finamente la zanahoria, el apio y la cebolla.
Vierte el aceite en una cazuela y añade el picadillo.
Cocina a fuego lento, removiendo de vez en cuando.
El sofrito debe ablandarse sin quemarse.
Añade la carne picada.
Al principio déjala unos segundos sin mover, luego remueve y desmenuza con la cuchara.
Cocina a fuego medio-alto hasta que cambie de color, suelte el agua y empiece a dorarse ligeramente.
Vierte el vino blanco y deja que se evapore por completo.
Si lo prefieres, puedes omitirlo, pero ayuda a dar más profundidad al sabor.
Añade la passata de tomate y mezcla bien.
Sazona con sal y pimienta si te gusta. Alarga con un poco de agua si consideras que la salsa está demasiado espesa.
Baja el fuego al mínimo y tapa dejando una rendija.
Deja hervir a fuego lento durante 1 hora como mínimo, 1 hora y media para un resultado más sabroso y hasta 2 horas para un ragú aún más intenso.
Remueve de vez en cuando y controla que no se seque demasiado.
Si hace falta, añade un poco de agua caliente.
Si quieres que el ragú quede más aterciopelado y reducir la acidez del tomate, puedes añadir 2 cucharadas de leche en los últimos 5 minutos de cocción.
Perfecto para:
– pasta corta o larga
– lasaña al horno
– conchiglioni rellenos
– pasta al horno
– ñoquis de patata
Consejos para un ragú perfecto
Para conseguir un ragú realmente sabroso merece la pena tomarse con calma el sofrito. Picar las verduras finamente y cocinarlas a fuego lento te permite crear una base aromática sin riesgo de que se quemen. No tengas prisa en esta fase: cuando el sofrito está bien pochado, el ragú cambia de nivel.
Otro paso que marca la diferencia es el dorado de la carne. Al principio es mejor no moverla inmediatamente, sino dejarla unos instantes en contacto con el fondo caliente de la olla. De este modo gana más sabor. Solo después puedes desmenuzarla bien con la cuchara, así el ragú queda fino y bien distribuido.
Durante la cocción lenta mantén el fuego bajo y comprueba de vez en cuando la consistencia. El ragú debe hervir suavemente, no a borbotones. Si ves que se seca demasiado, añade un poco de agua caliente a la vez: debe reducirse, pero quedar cremoso.
Si quieres un resultado aún más redondeado, el pequeño truco de la leche al final siempre funciona. No se nota en el sabor, pero hace que el ragú quede más aterciopelado y menos ácido.
Por último, si puedes, prepáralo con antelación. Como ocurre con muchas salsas de carne, al día siguiente está aún mejor porque los sabores tienen tiempo de integrarse mejor.
Preguntas frecuentes – Ragú clásico de carne
¿Puedo usar solo carne de vacuno?
Sí, pero con cerdo el ragú queda más jugoso.
¿El vino es obligatorio?
No, pero mejora el aroma final.
¿Se puede congelar?
Sí, el ragú se congela muy bien y es perfecto para preparar con antelación. Lo importante es dejarlo enfriar completamente antes de pasarlo a los recipientes.
Divídelo en porciones, así descongelas solo lo que necesitas, y utiliza recipientes herméticos o bolsas de congelación bien cerradas. En el congelador se conserva sin problemas alrededor de 3 meses manteniendo sabor y textura.
Para usarlo, pásalo al frigorífico unas horas antes (o la noche anterior) y luego caliéntalo en una olla a fuego lento o descongélalo en el microondas con la función adecuada. Si queda un poco espeso después de descongelarlo, añade un chorrito de agua o de caldo caliente para devolverle cremosidad.
Evita volver a congelarlo tras descongelarlo.
Aquí tienes tu ragú clásico de carne, rico, aromático y perfecto para transformar incluso un simple plato de pasta en algo realmente especial. Con pocos ingredientes y un poco de paciencia obtendrás una salsa que sabe a cocina casera.
Pruébalo para aliñar la pasta del domingo, para rellenar conchiglioni o para una buena bandeja de lasaña: verás que triunfa.
Si lo preparas, cuéntame cómo te ha quedado… y sobre todo con qué lo has acompañado.

