Casarecce caseras con el Kenwood: trucos y cantidades para conseguir una pasta rugosa y porosa con la típica forma enrollada en S, perfecta para retener la salsa.
¿Tenéis un Kenwood y el accesorio extrusor para pasta pero nunca estáis seguros de si la masa es la correcta? En esta receta os desvelo las cantidades perfectas y los trucos infalibles para preparar Casarecce caseras rugosas, porosas y que nunca se pegan. Olvidaos de las dudas sobre la consistencia: aquí tenéis la guía paso a paso para un resultado impecable.
Para hacer las casarecce he usado una masa con huevo mezclando sémola y harina: así la pasta queda más elástica y resistente en la cocción, en comparación con la versión solo con sémola y agua. ¿El resultado? Una consistencia firme y una superficie rugosa, hecha para «agarrar» la salsa y no soltarla.
A diferencia de la clásica hoja hecha a mano, la masa deberá quedar intencionadamente desmenuzada, casi como arena húmeda: es precisamente esta textura «gruesa» la que permite a la amasadora trabajar sin esfuerzo y crear esa rugosidad artesanal que captura a la perfección cada condimento.
Y recordad, una vez terminadas las casarecce, ¡no tengáis prisa en limpiar el extrusor! Dejad que la pasta se seque con calma; así se quita en un momento y sin esfuerzo.
Como siempre, encontráis estos y otros trucos en la sección Consejos y Sugerencias al final de la página.
Con estas cantidades se obtiene un poco más de medio kilo de casarecce frescas. Es la cantidad perfecta para 4 personas: aproximadamente 130 g de pasta por cabeza (equivalen a unos 80-85 g de pasta seca).
Estas casarecce son perfectas también para quienes son intolerantes a la lactosa. Si queréis mantener el plato ligero y sin lácteos, probad a aliñarlas con un pesto de rúcula casero o una simple salsa de tomate y albahaca fresca.
Pero ahora vamos a ver juntos cómo preparar la receta de las Casarecce caseras con el Kenwood. Preparad los ingredientes y empezamos!
Y si las probáis, no dejéis de contármelo en los comentarios en mi página de Facebook AQUÍ. Si queréis, dad un Me gusta a la página: me haría muy feliz. Os espero.
Gabriella
Otras deliciosas variantes de pasta casera:
- Dificultad: Fácil
- Costo: Económico
- Tiempo de reposo: 40 Minutos
- Tiempo de preparación: 30 Minutos
- Tiempo de cocción: 8 Minutos
- Porciones: 4Personas
- Métodos de Cocción: Cocina
- Cocina: Italiana
- Estacionalidad: Todas las estaciones
Ingredientes
- 240 g sémola remolida de trigo duro
- 160 g harina
- 2 huevos (medios)
- 1 cucharadita agua (solo si es necesario, ver nota abajo)
Utensilios
- 1 Amasadora
- 1 Extrusor de pasta
- 1 Matriz (trafila)
- Bandejas
Pasos
Para empezar, poned en el bol del Kenwood la sémola remolida y la harina. Montad la varilla en forma de K (la que tiene forma de hoja) y encended a velocidad mínima durante unos segundos, solo el tiempo de mezclar las dos harinas.
Batid ligeramente los huevos en un cuenco y, con la amasadora en movimiento a velocidad 1, echadlos en hilo, muy despacio.
El secreto del éxito: ¡no intentéis formar una bola de masa lisa! La masa ideal para el extrusor debe tener la consistencia de la arena húmeda o de un cuscús grueso, para que os hagáis una idea. Debe estar suelta pero, si la apretáis entre los dedos, debe compactarse.
Dejad reposar las migas de masa en el bol durante unos 10-15 minutos cubriéndolas con un paño.
Mientras tanto, montad el extrusor para pasta en la conexión frontal del Kenwood, insertando la matriz para las Casarecce.
Consejo: si la matriz es de bronce, metedla en el congelador durante 5 minutos antes de empezar: evitará que la pasta se caliente demasiado durante la extrusión.
Poned el Kenwood a velocidad 2 o 3. Introducid un puñado de migas en el embudo y usad el presor con delicadeza. Cuando la pasta empiece a salir, esperad hasta que llegue a una longitud de unos 3-4 cm (a gusto) y cortadla con un golpe firme del cuchillito integrado.
Consejo: nunca pongáis demasiadas migas en el embudo de una sola vez. Para no forzar el motor y conseguir una pasta rugosa, siempre debéis poder ver la parte blanca del husillo del extrusor mientras gira.
A medida que salen las casarecce, colocadlas sobre una bandeja o una rejilla para pasta previamente espolvoreada con un poco de sémola. Dejadlas secar al aire durante al menos 30 minutos antes de cocerlas: este paso ayudará a que la pasta mantenga su típica forma en «S» durante la ebullición.
Aquí tenéis las Casarecce caseras listas para la cocción. ¡Buen provecho!
Hasta la próxima receta
Conservación
Si pensáis comerlas en 24 horas, dejad secar las casarecce caseras al aire durante aproximadamente 1 hora sobre una bandeja enharinada con abundante sémola. Cubridlas con un paño limpio o ponedlas en el frigorífico, cerradas en un recipiente hermético bien separadas.
Atención: no amontonéis la pasta, si no la humedad de los huevos las hará pegarse y se convertirán en un único bloque.
Si queréis, también se pueden congelar. Colocad las casarecce en una bandeja (por ejemplo las de cartón de pastelería) bien separadas entre sí y ponedlas en el congelador durante aproximadamente 1-2 horas, hasta que estén duras («precongelado»). Solo entonces podéis transferirlas a las bolsas de congelación. Así no se pegarán nunca.
Conservación: se mantienen perfectamente durante 2-3 meses.
Consejos y Sugerencias
Para un buen resultado de la receta seguid mis recomendaciones:
– El secreto número uno es la consistencia. No forméis una bola lisa como para las tagliatelle: la masa debe parecer arena húmeda. Si está demasiado compacta, el extrusor trabajará con dificultad y la pasta se calentará; si está demasiado desmenuzada, la casarecce se deshará.
– Nunca llenéis demasiado la boca del extrusor. Introducid pocas migas a la vez y aseguraos de ver siempre la parte blanca del husillo mientras gira. Esto evita que el motor se esfuerce y que la pasta se sobrecaliente, perdiendo porosidad.
– Si tenéis una matriz de bronce, ponerla en el congelador 10 minutos antes de empezar. El metal frío reduce la fricción y la pasta saldrá con bordes definidos y una superficie maravillosamente rugosa.
– No cocinéis la pasta recién extruida. Dejadla reposar en una bandeja enharinada durante al menos 30-60 minutos. Este paso permite a la casarecce mantener su típica forma en «S» incluso después del baño en agua hirviendo.
– Nunca lavéis la matriz con restos de pasta fresca. Dejadla al aire hasta que los residuos estén completamente secos: saldrán con el accesorio adecuado o con un simple palillo en pocos segundos. Y recordad: ¡nunca en el lavavajillas!
¿Habéis probado esta receta o tenéis algún truco personal con vuestro Kenwood? ¡Escribidlo en los comentarios aquí abajo o en mi página de Facebook! Si subís la foto de vuestras casarecce en Instagram, etiquetadme: me encanta ver vuestras creaciones!
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