QUESO FRESCO con aceitunas

Para hacer este delicioso queso fresco con aceitunas necesitarás leche fresca entera del refrigerador con al menos 3,6% de grasas, no parcialmente desnatada, no microfiltrada y no de larga duración. Luego, un coagulante vegetal o animal, que encontrarás en la farmacia, un termómetro para alimentos para medir la temperatura y un molde de medio kilo.

Eso es todo. Con 3 litros de leche y pocos pasos obtendrás un queso de 500 gramos, que no está nada mal para disfrutar de un buen queso fresco hecho en casa, en solo unas pocas horas. Además, puedes enriquecerlo con otros ingredientes a tu gusto, por ejemplo, nueces, guindilla y será un éxito.

El procedimiento es similar a la receta básica del queso fresco con cuajo vegetal y con el suero extraído de la cuajada siempre se puede hacer una pequeña ricottita, que vale la pena probar.

Tened en cuenta las dosis básicas, en caso de que queráis hacer una forma más grande o más pequeña: Por cada litro de leche corresponde 1 cucharadita de cuajo y 1/2 cucharadita escasa de sal (esta última también según vuestros gustos).

  • Dificultad: Muy fácil
  • Costo: Económico
  • Tiempo de reposo: 4 Minutos
  • Tiempo de preparación: 1 Hora 30 Minutos
  • Porciones: 500 gr.
  • Cocina: Italiana

Ingredientes

  • 3 l leche entera (fresca, del refrigerador)
  • 3 cucharaditas cuajo (yo uso el vegetal de la marca Rappelli, o animal)
  • sal fina (1 cucharadita y 1/2)
  • 50 g aceitunas verdes (deshuesadas y cortadas en rodajas)

Pasos

  • En una olla grande, de acero o cobre, vierte la leche y la sal y ponla al fuego a baja llama, haciendo que alcance la temperatura de entre 38/39 grados máximo. Remueve la leche para disolver la sal y mide la temperatura con el termómetro de inmersión para alimentos.

    Mientras tanto, pon el cuajo vegetal en un vasito y dilúyelo con dos cucharaditas de agua.

    Al alcanzar la temperatura, apaga la llama, mezcla la leche con una cuchara de madera y mientras remueves añade el cuajo en el remolino. Detén el movimiento circular girando en sentido opuesto y párate de inmediato.

    Pon la tapa en la olla y deja reposar en un ambiente cálido, sin moverlo, durante 40 minutos. Yo envuelvo la olla con una manta de polar caliente, que uso para la ocasión.

  • Después de 40 minutos la magia del queso está hecha. La cuajada está lista y verás en la olla una masa tipo pudín que se hunde ligeramente en el suero (líquido amarillento). Haz la prueba del pincho, introduce en el centro de la cuajada un palillo de madera para brochetas, si se queda derecho y firme está lista. En caso contrario, espera otros 10 minutos, manteniendo todo siempre caliente.

    Con un cuchillo largo de hoja lisa corta la cuajada en cubos medianos, llegando hasta el fondo de la olla.

    Vuelve a poner la tapa y deja reposar la cuajada durante otros 10 minutos.

  • Transcurridos los 10 minutos de reposo, rompe la cuajada por segunda vez en trozos más pequeños como cacahuetes, usando una batidora para repostería. Realiza esta operación con mucha delicadeza, de abajo hacia arriba.

    Deja reposar la cuajada durante otros 10 minutos con la tapa.

  • En este punto puedes decidir si verter las aceitunas cortadas en rodajas directamente en la olla, antes de pasar la cuajada al molde, o añadir las aceitunas en el molde mientras pasas la cuajada.

    Si no vas a utilizar el suero para otros usos, como por ejemplo la ricotta, puedes ponerlas en la olla y luego con una espumadera con agujeros pasar el queso a la forma.

  • Puedes colocar el molde dentro del fregadero de la cocina o en un bol grande, para drenar el suero en exceso.

    Con las manos presiona el queso en el molde y comprímelo bien.

    Deja escurrir el suero durante 2/4 horas.

  • Pasado este tiempo, puedes girar el queso en un recipiente perforado, quitar cuidadosamente el molde, y dejar que termine de escurrir más suero.

    Pon la forma de queso en el refrigerador durante al menos 4-5 horas o toda la noche, y luego sírvelo.

Imagen del autor

melogranierose

Recetas para hacer felices a todos en la mesa, sea cual sea su filosofía alimentaria.

Leer el blog