Albóndigas de garbanzos y patata sin huevo

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Las albóndigas de garbanzos y patata sin huevo son un delicioso bocado para servir como aperitivo tipo finger food o como guarnición. Son fáciles de preparar, sabrosas y especiadas. Es la receta ideal para quienes disfrutan comer sano y ligero; no contienen huevo, gluten, lactosa, ni leche ni derivados ni otros alimentos de origen animal. Es una receta tanto vegetariana como vegana y apta para quienes no pueden comer platos que contengan huevo. Las albóndigas de garbanzos sin huevo se pueden cocinar al horno o como más os convenga. En esta receta también se pueden utilizar garbanzos en lata.

  • Dificultad: Muy fácil
  • Costo: Muy económico
  • Tiempo de reposo: 1 Hora
  • Tiempo de preparación: 15 Minutos
  • Porciones: 15
  • Métodos de Cocción: Hervido, Horno
  • Cocina: Italiana
  • Estacionalidad: Todas las estaciones

Ingredientes

  • 250 g garbanzos cocidos
  • 100 g patata cocida
  • al gusto sal fina
  • al gusto hojas de romero picadas
  • 2 cucharadas aceite de oliva virgen extra (abundantes)
  • 1 pizca pimienta molida
  • 1 pizca cúrcuma en polvo
  • 1 lámina de cebolla
  • al gusto pan rallado y harina de garbanzo (En igual proporción)

Pasos

Cocemos los garbanzos según nuestras costumbres y escurrimos muy bien el agua de cocción. Deben quedar bien cocidos.
Si, en cambio, usamos garbanzos en lata, enjuagarlos abundantemente bajo agua corriente para eliminar el líquido de conservación.

Mientras tanto, hervimos también la patata.
Cuando esté cocida, la escurrimos, la pelamos, la pasamos por el pasapurés y la dejamos enfriar unos minutos antes de unirla a los garbanzos.

En una batidora (o con una batidora de mano) ponemos los garbanzos escurridos, el aceite, la sal, la cebolla y las especias.

Trituramos todo hasta obtener una mezcla suave pero densa a la vez.

Al principio puede parecer que los ingredientes no ligan y que la masa está demasiado seca. Resistid la tentación de añadir líquidos u otro aceite.

Con la ayuda de una cuchara, mezclamos y recogemos los ingredientes que aún queden en el fondo del vaso de la batidora y seguimos triturando.

Volcamos la mezcla de garbanzos en un bol grande y añadimos el puré de patata. Mezclamos a mano con una cuchara para amalgamar las dos preparaciones (la humedad que libere el puré de patata y la de los garbanzos ayudará a formar la masa de las albóndigas y a darle la consistencia adecuada). Como la mezcla no contiene huevo, podéis probarla y, si hace falta, ajustar de sal y de aromas.

Sólo si lo consideráis imprescindible, podréis añadir una cucharada escasa del agua de cocción de los garbanzos o agua natural.

  • En un cuenco pequeño ponemos pan rallado mezclado a partes iguales con harina de garbanzo.

  • Con una cucharita tomamos una porción de masa, la boleamos entre las manos, la pasamos por la mezcla de pan rallado y la depositamos en una bandeja forrada con papel de horno. Continuamos hasta terminar la masa de las albóndigas.

  • Transferimos la bandeja al frigorífico, en la parte más fría, cubierta con film transparentey dejamos que se endurezcan durante una hora.
    Tras una hora, precalentamos el horno y lo ponemos a 200 °C.
    Mientras el horno alcanza la temperatura, sacamos la bandeja del frigorífico y rebozamos rápidamente las albóndigas en la mezcla de pan rallado y harina de garbanzo.
    Cuando el horno esté listo, horneamos en la posición más baja durante unos 20 minutos (los tiempos de cocción pueden variar según el horno; el mío es de gas, estático y con calor sólo por abajo) o hasta que estén bien doradas por la base.
    Doramos también la superficie unos minutos más. Durante la cocción las albóndigas tenderán a ensancharse y a aplanarse. No las toquéis hasta que estén frías, para evitar que se rompan.

    Idea extra. Si queremos que las albóndigas de garbanzo mantengan la forma, sobre todo si se van a servir como finger food, después de sacarlas del frigorífico y rebozarlas abundantemente en la mezcla de pan rallado, colocad cada albóndiga en una cápsula pequeña tipo cupcake, de unos 5 centímetros de diámetro. Las cápsulas se colocan sobre una bandeja de horno y se hornean como se describió arriba.

    También en este caso, tras sacar la bandeja del horno, dejad enfriar las albóndigas de garbanzo en las cápsulas sin tocarlas ni sacarlas, para evitar que la mezcla, aún muy blanda, se estropee.

Imagen del autor

mielefarinaefantasia

Recetas fáciles para el día a día y ocasiones especiales, para todos los días y para todos los gustos, incluso sin gluten.

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