El pastel de espinacas y provola es una receta rústica sabrosa y deliciosa muy fácil de preparar, perfecta como entrante, guarnición, como segundo plato y como comida para disfrutar fuera de casa. Es una preparación completamente sin gluten, En esta preparación están presentes los huevos, pero podemos realizar este delicioso pastel también solo con claras, como explicaré dentro del procedimiento. El pastel de espinacas y provola es la solución sabrosa e ideal para hacer apreciar y, en consecuencia, hacer que los niños coman verduras.
- Dificultad: Muy fácil
- Costo: Económico
- Tiempo de preparación: 15 Minutos
- Porciones: 8
- Métodos de Cocción: Horno
- Cocina: Italiana
Ingredientes
- 500 g espinacas frescas en hoja
- 4 huevos medianos enteros (o 4 claras)
- 2 cucharadas queso grana rallado
- 2 cucharadas queso pecorino romano rallado
- c.s. sal fina
- 200 g provola ahumada (o curada)
- c.s. pimienta
- c.s. cúrcuma en polvo (opcional)
Herramientas
- 1 Molde – de 22/24 cm
Pasos
Lavamos las hojas de espinacas y dejamos escurrir el agua.
Las transferimos a una olla grande que pueda contenerlas y las dejamos marchitar solo por 5 minutos, revolviendo de vez en cuando, a fuego medio, sin agua y sin sal. Luego las transferimos a un bol.
Mientras las espinacas se enfrían un poco, cortamos en cubos o rallamos gruesamente la provola fresca o curada (usando los agujeros grandes de un rallador).
En un bol mezclamos todos los quesos, dos pizcas de sal fina, pimienta molida, cúrcuma (si gusta) y los huevos y batimos ligeramente con un tenedor.
Vertemos todo sobre las espinacas, mezclando para amalgamar los ingredientes de manera uniforme.
Vertemos la mezcla en un molde ya forrado con papel de horno y la distribuimos uniformemente, nivelándola con el dorso de un tenedor pero sin aplastarla.
Encendemos el horno a 200*.
Horneamos en la parte central del horno durante unos 20/25 minutos, hasta que esté dorado. Apagamos, lo sacamos del horno y dejamos que se temple antes de disfrutarlo.
Bon appetit
La idea extra. Los 4 huevos enteros pueden ser sustituidos por otras tantas claras, batidas ligeramente con un tenedor, haciéndola apta para aquellos que son intolerantes a las yemas o útil para aprovechar claras sobrantes.
Podemos hacer el pastel de espinacas y provola aún más rico y delicioso, cocinando la mezcla de espinacas dentro de un caparazón de masa quebrada salada, hojaldre o brisée, perfecto para un buffet o un picnic.

