Hoy os propongo la sbriciolata de cacao y ricotta, una delicia creada por la simpatiquísima Barbara Lamperti del sitio «Buonapappa.net» (cuando esté disponible, pondré también el enlace a la receta original), que se ocupa de recetas para los más pequeños. La tarta que he elegido tiene una base de masa quebrada desmigada al cacao y un relleno goloso de ricotta. Está pensada para los niños pero, os aseguro que también a los mayores les encantará. Yo he hecho algunas modificaciones respecto a la receta original, dictadas por mis gustos. Es un postre muy fácil y tendrá mucho éxito en vuestras fiestas o también como postre del domingo. Recomiendo preparar la sbriciolata de cacao y ricotta el día anterior tanto porque queda aún más buena como porque debe enfriarse completamente antes de poder cortarse.
- Dificultad: Muy fácil
- Costo: Económico
- Tiempo de reposo: 1 Hora
- Tiempo de preparación: 30 Minutos
- Porciones: 15
- Métodos de Cocción: Horno
- Cocina: Italiana
- Estacionalidad: Todas las estaciones, Otoño, Invierno y Primavera
Ingredientes
- 250 g harina 00
- 30 g cacao puro en polvo
- 1 pizca sal fina
- 4 g levadura química para repostería
- 1 huevo mediano entero
- 120 g mantequilla blanda
- 80 g azúcar glas
- al gusto ralladura de naranja
- 1/4 cucharadita vainilla en pasta o líquida (como alternativa, una pizca de canela en polvo)
- 400 g ricotta de oveja (como alternativa ricotta de vaca)
- 100 g azúcar glas vainillado
- 2 yemas
- 2 claras
- 30 g trozos de naranja confitada o frutas confitadas variadas
- 1 pizca sal fina
Utensilios
- 1 Molde
- 1 Rallador
Pasos
Para esta tarta podemos usar tanto un molde desmontable de 20 centímetros como de 24. La diferencia afecta solo al aspecto estético, porque con el molde más pequeño las capas de la tarta salen más altas y mejor definidas.
Empezamos preparando la masa quebrada al cacao. En un bol o en un robot de cocina, mezclamos la harina, el azúcar glas, el cacao, la levadura, la ralladura, la sal; luego añadimos la mantequilla blanda en trozos y el huevo entero. Amasamos hasta obtener una buena masa con la que daremos la forma de un pequeño cilindro (foto 1 y 2).
Puesto que las harinas no siempre absorben los líquidos en la misma cantidad y los huevos no son todos iguales, si os dais cuenta de que la masa no se liga, es decir, que la harina no se ha incorporado del todo, podéis arreglarlo añadiendo una cucharadita o dos (como máximo) de leche fría y amasar hasta obtener un cilindro bien unido y liso.
Dividimos el «cilindro» obtenido en 2 partes iguales, envolvemos cada una por separado con film transparente y las ponemos en el congelador durante 60 minutos, porque deberán estar muy firmes para poder rallarse. Ponemos también en el congelador el rallador, si no tiene partes eléctricas.
Mientras tanto preparamos la crema de ricotta.
En un bol montamos a punto de nieve firme las claras con una pizca de sal fina (foto 3).
Picamos muy, muy finamente las frutas confitadas.
Tamizamos la ricotta en otro bol y escurrimos el posible suero excedente; añadimos las dos yemas, la vainilla, la ralladura de limón, el azúcar glas y mezclamos bien todos los ingredientes con un batidor de varillas o un tenedor (foto 4).
Finalmente, añadimos las claras, mezclando lenta y delicadamente, de abajo hacia arriba, hasta obtener una mezcla cremosa y aireada (foto 5).
Forramos perfectamente el molde con papel de horno y precalentamos el horno a 180°C.
Preparamos la base de nuestra sbriciolata. Sacamos del congelador solo uno de los cilindros de masa quebrada y lo rallamos por los agujeros más gruesos del rallador (foto 6 y 7), reduciéndolo en pequeñas escamas.
Cubrimos completamente el fondo del molde con las «migas» (foto 8), dando golpecitos suaves con el molde sobre la mesa si fuera necesario.
Añadimos la crema de ricotta (foto 9) y la distribuimos uniformemente sobre la base (también en este caso basta con dar pequeños golpecitos con la mano bajo el fondo del molde para que la crema se extienda de forma uniforme).
A continuación sacamos también del congelador el otro cilindro, lo rallamos, cubrimos completamente la crema (foto 10) y horneamos inmediatamente durante unos 40 minutos, a media altura. Sacamos la sbriciolata de cacao y ricotta y la dejamos enfriar completamente sin tocarla durante al menos 2 horas o, mejor aún, toda la noche.
En cuanto la tarta esté fría a temperatura ambiente, hay que trasladarla al frigorífico, cerrada en un porta tartas, para evitar que la ricotta se pueda agriar.

