Las tortillitas de pasta son uno de esos platos que huelen a hogar y a las buenas costumbres de antaño. Nacen de la simplicidad y el ingenio de las cocinas napolitanas, donde nada se desperdiciaba y hasta un poco de pasta sobrante se convertía en un plato delicioso. Doradas y crujientes por fuera, suaves y cremosas por dentro, las tortillitas de pasta son perfectas para servir calientes, quizás durante una cena en familia o para un almuerzo entre amigos. Cada bocado encierra todo el sabor de la tradición: la pasta ligada por la bechamel, el aroma del jamón, el sabor fundente del queso. Una receta sencilla pero llena de corazón, que lleva a la mesa el calor y la convivencia típicos de la cocina napolitana. ¡Ahora sígueme a la cocina, te explico cómo preparar las tortillitas de pasta!
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- Dificultad: Media
- Costo: Económico
- Tiempo de reposo: 2 Horas
- Tiempo de preparación: 20 Minutos
- Porciones: 6Piezas
- Métodos de Cocción: Fritura
- Cocina: Italiana
- Estacionalidad: Todas las estaciones
Ingredientes
- 200 g bucatini
- 40 g jamón cocido (en cubitos)
- 40 g guisantes
- 1 cucharada aceite de oliva virgen extra
- 1 diente ajo
- 3 cucharadas queso parmesano rallado
- c.s. sal
- c.s. pimienta
- 200 g bechamel
- 100 g harina 00
- 120 g agua
- c.s. pimienta
- 1.5 l aceite de girasol
- c.s. pan rallado (para empanar)
Herramientas útiles para preparar las tortillitas de pasta
- 1 Bol
- 1 Espumadera
Preparación de las tortillitas de pasta
La preparación de las tortillitas de pasta incluye varios pasos, ¡pero con un poco de organización será todo muy sencillo! La primera operación a realizar es preparar la bechamel, puedes hacerlo siguiendo la receta que encuentras indicada aquí, una vez hecha la dejamos reposar a temperatura ambiente.
En un cazo, calentamos una cucharada de aceite con un diente de ajo, apenas comience a chisporrotear añadimos el jamón en cubitos y los guisantes, mezclamos por unos minutos a fuego fuerte, ajustamos de sal y pimienta y apagamos el fuego (recordemos quitar el diente de ajo).
Cocemos los bucatini en agua hirviendo ligeramente salada, los escurrimos y luego los pasamos a una tabla de cortar y los cortamos groseramente. Pasamos a un bol la pasta, la bechamel y el condimento de jamón y guisantes, añadimos abundante queso parmesano rallado y mezclamos bien.
Forramos una fuente (para esta cantidad usé una de aproximadamente 25×15) con film transparente, vertemos la pasta y nivelamos con la ayuda de una espátula, cubrimos con más film y dejamos reposar en la nevera al menos un par de horas.
Preparamos la masa mezclando agua y harina hasta crear una mezcla líquida, añadimos un poco de pimienta. Retomamos la pasta y cortamos 6 cuadrados, luego los sumergimos primero en la masa y luego rebozamos las tortillitas en pan rallado y las freímos en aceite caliente.
Después de freír escurrimos nuestras tortillitas sobre papel absorbente y dejamos reposar unos minutos antes de servirlas.
Un consejo más:
Elige la pasta adecuada: los bucatini o los espaguetis gruesos son perfectos, porque mantienen bien la cocción y absorben la bechamel sin deshacerse. Evita la pasta demasiado fina, que corre el riesgo de romperse.
No exageres con la bechamel: debe ligar la pasta pero no hacerla demasiado líquida. Una consistencia cremosa y compacta es ideal para formar las tortillitas fácilmente.
Deja enfriar bien la mezcla: una vez mezclados todos los ingredientes, deja reposar la pasta en la nevera al menos una hora. Así las tortillitas mantendrán mejor la forma durante la fritura.
Rebozado doble para una costra perfecta: pasa cada tortillita primero por harina, luego por huevo y finalmente por pan rallado. Si quieres una costra aún más crujiente, repite la operación una segunda vez.
Fritura lenta y dorada: fríe pocas tortillitas a la vez, en abundante aceite caliente pero no hirviendo (alrededor de 170°C). Así se cocerán de manera uniforme, quedando crujientes por fuera y suaves por dentro.
Sírvelas calientes pero no ardientes: recién fritas, déjalas reposar un par de minutos sobre papel absorbente. Así eliminas el exceso de aceite y puedes disfrutarlas al máximo, con el queso aún fundente.
Sírvelas calientes pero no ardientes: recién fritas, déjalas reposar un par de minutos sobre papel absorbente. Así eliminas el exceso de aceite y puedes disfrutarlas al máximo, con el queso aún fundente.

