El lenguado a la mugnaia es un plato principal de pescado que siempre me ha encantado. Lo he comido a menudo en restaurantes, en mi casa no se preparaba mucho, pero es realmente exquisito, así que quise publicar la receta aquí en mi blog.
El lenguado a la mugnaia es muy sabroso pero se fríe en mantequilla y por tanto para la dieta no parece lo ideal. Pero yo he encontrado la manera de cocinarlo con un simple truco: con poquísima mantequilla y aceite y sin leche llevaréis a la mesa un plato para chuparse los dedos!
Yo he utilizado la platija simplemente porque es más económica que el lenguado, al menos aquí en los Países Bajos, y los chicos de casa dejaron el plato impecable… ¡vamos a ver cómo lo hice!
Aquí encontrarás otras buenas recetas de pescado:
- Dificultad: Fácil
- Costo: Medio
- Tiempo de preparación: 10 Minutos
- Tiempo de cocción: 20 Minutos
- Porciones: 4 Personas
- Métodos de Cocción: Horno
- Cocina: Saludable
- Estacionalidad: Todas las estaciones
Ingredientes
- 900 g filetes de lenguado (o platija)
- 70 g harina (se usarán solo 50 g)
- 2 cucharaditas aceite de oliva virgen extra
- 10 g mantequilla (o margarina vegetal)
- 2 cucharaditas hierbas secas (tipo tomillo o romero)
- 1 cucharadita ajo en polvo
- 1 limón
- 1 manojo perejil
- al gusto sal y pimienta
- Puntos por ración = 6 puntos WW
Preparación
Como ya he dicho, he usado platija congelada. Si se usa pescado congelado, descongelarlo completamente y secarlo bien con papel de cocina.
Mezclar en un plato la harina con el ajo en polvo, las hierbas secas y un poco de sal. Derretir la mantequilla o margarina en el microondas unos segundos. Pintar con la mantequilla derretida una fuente de horno grande.
Enharinar los filetes de pescado uno por uno, dándoles golpecitos para eliminar el exceso y colocarlos en la fuente procurando no superponerlos demasiado. Repartir dos cucharaditas de aceite por encima y añadir sal y pimienta al gusto.
Hornear a 200° durante 15 minutos y luego encender el grill otros 5 minutos: esta última operación dejará los bordes del lenguado bien dorados como si hubieran sido fritos.
Servir el lenguado a la mugnaia bien caliente con rodajas de limón y perejil fresco picado. Aquí la tenéis en la foto en primer plano: ¡crujiente y muy apetecible!
Así que bastó pincelar la base de la fuente con poquísima mantequilla para obtener el mismo sabor que si estuviera frita pero con el mínimo de grasa: buen truco, ¿verdad?
En casa nos gustó muchísimo e incluso mi hijo me pide que la haga de nuevo. ¿A qué esperáis?
¡Buen provecho!
por Giovanna Buono

