Me encantan las roscas esponjosas, sobre todo las que llevan yogur: entre los dulces secos, están entre mis preferidos, junto con los plum-cakes.
Hoy os propongo mi versión de la rosca de plátano, una merienda golosa y un poco distinta de lo habitual. Lo admito: normalmente no soy fan de los plátanos demasiado maduros, y menos aún de encontrarlos en los dulces… pero esta vez me he retractado, ¡y conmigo también todos los comensales, conquistados ya desde el primer bocado!
- Dificultad: Muy fácil
- Costo: Económico
- Tiempo de preparación: 10 Minutos
- Porciones: 10 personas
- Métodos de Cocción: Horno
- Cocina: Italiana
- Estacionalidad: Todas las estaciones
Ingredientes
- 3 huevos
- 200 g azúcar
- 100 g aceite de girasol
- 1 vasito yogur natural
- 250 g harina 00
- 1 1/2 bustina levadura en polvo para repostería
- 1 plátano
Utensilios
- Batidora de varillas
- Bol
- Molde para rosca
Preparación
Para preparar la rosca de plátano, empezad poniendo en un bol los huevos y el azúcar y trabajadlos con la batidora hasta obtener una crema clara y espumosa.
Añadid el aceite de girasol y el yogur, continuando batiendo. Incorporad después la harina tamizada junto con la levadura en polvo para repostería y batid de nuevo hasta obtener una mezcla lisa y homogénea.
Pelad el plátano y cortadlo en trocitos pequeños, y añadidlo a la masa mezclando suavemente con una espátula para distribuirlo de forma uniforme.
Enmantecad y enharinad un molde para rosca, verted la masa y dejadla reposar un minuto para que se nivele.
Hornead en horno estático precalentado a 180°C durante unos 30 minutos. Transcurrido el tiempo, comprobad la cocción con la prueba del palillo: si sale limpio, la rosca está lista.
Dejad enfriar completamente en el molde antes de desmoldarla y pasarla a una bandeja para servirla.
Consejos y conservación
Si utilizáis un plátano muy maduro, os recomiendo reducir el azúcar en 10 g. Como alternativa, podéis triturar el plátano para una masa más uniforme y suave.
La rosca de plátano se conserva bajo una campana de cristal durante unos 3 días, manteniendo toda su esponjosidad y su aroma apetecible.

