Tiernas y sabrosas por dentro, doradas por fuera. Son mis albóndigas de coliflor al horno con speck crujiente. Una receta sencilla, de cocina casera, pensada para aprovechar medio coliflor que me había sobrado de otra preparación. Son perfectas como segundo plato ligero o como guarnición apetecible, y también ideales para servir en un buffet informal. Se hacen sin dificultad y se cocinan cómodamente en el horno. Pruébalas y cuéntame si en tu casa también desaparecen en pocos minutos. Y si prefieres una versión vegetariana, basta con eliminar el speck: el resultado seguirá siendo tierno y sabroso.
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- Dificultad: Fácil
- Costo: Económico
- Tiempo de preparación: 20 Minutos
- Tiempo de cocción: 45 Minutos
- Porciones: 4Personas
- Métodos de Cocción: Cocción al vapor, Horno
- Cocina: Italiana
- Estacionalidad: Otoño, Invierno
Ingredientes para las albóndigas de coliflor
Con estas cantidades he preparado 12 albóndigas de 40 g cada una.
- 500 g coliflor (peso neto sin desechos)
- 70 g speck (en tiras)
- 1 huevo (mediano)
- 50 g pan rallado
- 60 g Grana Padano rallado (o Parmesano)
- sal
- pimienta negra
Utensilios
Yo he cocido las ramitas de coliflor al vapor, pero también las puedes hervir en agua ligeramente salada durante unos 15/20 minutos, hasta que estén tiernas y fáciles de aplastar. En ese caso es importante escurrirlas muy bien porque tienden a absorber más agua que al cocer al vapor.
- 1 Vaporera
- 1 Pasapurés
- 1 Colador
- 1 Bol
- 1 Sartén pequeña
- 1 Bandeja de horno
Preparación de las albóndigas de coliflor
Separa el coliflor en ramitos, lávalos y cocínalos al vapor durante unos 20 minutos o hasta que estén tiernos y fáciles de pasar por el pasapurés. Para comprobar que están bien cocidos, pincha con un tenedor: no debe ofrecer resistencia. El tiempo de cocción depende mucho del tamaño de los ramitos. Los coliflores más grandes tienen troncos más compactos y a veces los ramitos son muy gruesos. Ajusta el tiempo y añade unos minutos más hasta obtener la suavidad adecuada.
Una vez cocidos, déjalos secar muy bien al aire y sécalos también con papel de cocina.
A continuación, pásalos por el pasapurés con delicadeza para eliminar el exceso de agua. Recoge el líquido que sueltan, pásalo por un colador para recuperar posibles restos de coliflor y vuelve a aplastar: deberás obtener una textura tierna pero no un puré. Para que te hagas una idea: mi coliflor bien escurrido pesó 313 g.
Calienta muy bien una sartén pequeña sin aceite ni nada y dora el speck hasta que esté dorado y crujiente. Retíralo de la sartén, deja que se enfríe completamente y córtalo en trocitos con un cuchillo.
Añade al coliflor una buena pizca de sal, el huevo, el pan rallado, el queso rallado, el speck en trocitos y una molida de pimienta negra.
Mezcla con cuidado para integrar perfectamente todos los ingredientes. La masa debe quedar tierna pero fácil de trabajar. Si te queda demasiado blanda, añade pan rallado poco a poco, teniendo en cuenta que la consistencia varía según la cantidad de agua que haya absorbido el coliflor en la cocción y lo que hayas conseguido eliminar.
Toma porciones de masa de unos 40 g, forma bolitas, colócalas en una bandeja forrada con papel de horno y aplástalas ligeramente con los dedos para dejarlas un poco planas. Así conseguirás albóndigas del mismo tamaño que se cocinarán de forma uniforme.
Hornea las albóndigas de coliflor en horno convencional precalentado a 200° durante 10 minutos, dales la vuelta y continúa la cocción otros 10 minutos a la misma temperatura. Sácalas del horno y disfrútalas calientes o a temperatura ambiente. ¡Disfruta! Paola.
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