Esta pasta con calabaza y migas crujientes evoca de inmediato el sabor de los tortelli de calabaza típicos de mi zona. En las migas, de hecho, están presentes también los amaretti que aportan esa nota inconfundible. El contraste entre la suavidad de los dados de calabaza y la crocancia del pan hace que cada bocado sea interesante y nada monótono. No es el típico primer plato, sino una propuesta que juega con los equilibrios. Naturalmente, debe gustar el encuentro entre el dulzor de la calabaza, el dulce-amargo de los amaretti y la nota salada del queso. Preparadla también vosotros y saboread el contraste entre lo cremoso y lo crujiente. Os aseguro que bastan pocos pasos e ingredientes sencillos para llevar a la mesa un primer plato diferente a lo habitual y perfecto para compartir.
Otras recetas de pasta con calabaza:
- Dificultad: Fácil
- Costo: Económico
- Tiempo de preparación: 20 Minutos
- Tiempo de cocción: 25 Minutos
- Porciones: 4 Personas
- Métodos de Cocción: Hervido, Cocina
- Cocina: Italiana
- Estacionalidad: Otoño, Invierno
Ingredientes para la pasta con calabaza y migas
En esta receta yo he utilizado fusilli grandes porque recogen perfectamente la salsa. Naturalmente también valen los fusilli clásicos. Las mezze maniche son otro formato indicado para esta preparación.
- 350 g fusilli
- 400 g pulpa de calabaza (peso neto sin desperdicios)
- 1 chalota (grande)
- 1 rebanada pan casero (aprox. 50/60 g)
- 5 amaretti
- 1 nuez mantequilla
- 30 g Grana Padano rallado (o Parmesano)
- aceite de oliva virgen extra
- sal
- pimienta negra
Herramientas
- 1 Olla
- 1 Cazuela
- 1 Sartén
- 1 Picadora
- 1 Escurridor
Preparación de la pasta con calabaza y migas
Limpia la calabaza quitando la piel, todas las semillas y los filamentos interiores. Después lávala y córtala en trozos.
Pela la chalota y pícala finamente. Yo he usado una picadora manual de cuerda, un pequeño aliado en la cocina que encuentro extremadamente práctico y cómodo. Si queréis comprarla la podéis encontrar haciendo clic AQUÍ.
Corta la rebanada de pan en trozos, pónelos en una picadora junto con los amaretti y una nuez de mantequilla y tritura de forma tosca.
Calienta muy bien una sartén y tuesta esta mezcla sin ningún condimento hasta que esté dorada y crujiente. Apaga el fuego, retírala de la sartén para evitar que se queme y resérvala.
En una cazuela amplia calienta unas cucharadas de aceite y sofríe la chalota. Déjala chisporrotear unos instantes y luego añade los dados de calabaza.
Sala al gusto y cuece durante unos diez minutos, removiendo a menudo y añadiendo unas cucharadas de agua caliente si fuera necesario. Al final de la cocción los dados deberán quedar blandos pero todavía ligeramente crujientes.
Aplasta una parte con un tenedor y suaviza la salsa con un cucharón de agua de cocción de la pasta.
Mientras tanto, cuece los fusilli en abundante agua hirviendo con sal; escúrrelos al dente conservando algo de agua de cocción y pásalos a la cazuela con la salsa.
Mezcla con cuidado, luego añade el queso rallado e intégralo perfectamente. Si fuera necesario suavizar la salsa, añade unas cucharadas del agua de la pasta.
Reparte los fusilli en los platos individuales, espolvoréalos con pimienta negra recién molida y cúbrelos con la mezcla de pan y amaretti. La pasta con calabaza y migas debe servirse inmediatamente para evitar que el pan se ablande y pierda su crocancia. ¡Disfrutad! Paola
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