Albóndigas de ricotta y espinacas

Las albóndigas de ricotta y espinacas al horno son simples y ligeras, suaves por dentro y crujientes por fuera. Son muy fáciles de hacer y requieren pocos minutos para un resultado excelente. Las espinacas y la ricotta se combinan a la perfección, haciendo de estas albóndigas un entrante delicioso o un segundo plato, tal vez acompañado de una buena ensalada. En poco tiempo prepararéis un plato realmente delicioso, perfecto también para quienes buscan una cocción más rápida y moderna utilizando la freidora de aire.
Venid conmigo que empezamos a cocinar. Buena receta, Giusi.

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  • Dificultad: Muy fácil
  • Costo: Económico
  • Tiempo de preparación: 30 Minutos
  • Porciones: 20 albóndigas
  • Métodos de Cocción: Horno
  • Cocina: Italiana

Ingredientes para las albóndigas de ricotta y espinacas

  • 250 g ricotta de vaca
  • 500 g espinacas (Frescas o congeladas)
  • 60 g Pan rallado
  • 1 huevo
  • c.s. sal
  • c.s. ajo en polvo
  • c.s. perejil
  • c.s. pimienta
  • 1 huevo
  • c.s. Pan rallado

Pasos para las albóndigas de ricotta y espinacas

  • Dentro de un bol, trabajar las espinacas previamente cocidas en sartén o hervidas (¡recordad: bien escurridas!). Cortarlas groseramente con la ayuda de unas tijeras, luego añadir la ricotta, el huevo, el pan rallado y las especias que deseéis. Mezclad bien todo y formad bolas. Pasad cada albóndiga primero por el huevo batido y luego por el pan rallado para obtener una costra perfecta.

  • Para la cocción, tenéis dos excelentes opciones:
    En horno: Disponer las albóndigas en una bandeja con papel de horno y un hilo de aceite. Cocinar en horno estático precalentado a 200°C durante unos 20 minutos, dándoles la vuelta a mitad de cocción.
    En freidora de aire: Colocad las albóndigas en la cesta sin superponerlas. Rociad un poco de aceite y cocinar a 180°C durante unos 10-12 minutos, hasta que estén bien doradas y crujientes.

  • Espero que esta receta os haya gustado. Nos vemos en la próxima.

Conservación

Estas albóndigas son excelentes recién salidas del horno, pero también se conservan bien para el día siguiente. Podéis guardarlas en un recipiente hermético en el frigorífico durante un máximo de 2 días. Al momento de servirlas, os recomiendo calentarlas ligeramente en el horno o en la freidora de aire para devolverles su crujiente exterior.

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pasticcidigiu

Recetas fáciles y rápidas al alcance de todos.

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