El Castagnaccio es un dulce de sabor rústico, de consistencia suave y, sobre todo, facilísimo de preparar.
La harina de castañas es la protagonista de esta receta que requiere poquísimos y sencillos ingredientes para un resultado garantizado y una verdadera explosión de sabor.
Si estás corto de tiempo pero no quieres renunciar al sabor, esta es la receta que es para ti. Empezamos a manchar.
Buena receta, Giusi.
También podría interesarte:
- Dificultad: Muy fácil
- Costo: Medio
- Tiempo de preparación: 5 Minutos
- Tiempo de cocción: 45 Minutos
- Porciones: 5 Personas
- Cocina: Italiana
Ingredientes para el castagnaccio
- 400 g harina de castañas
- 100 g azúcar granulada
- sal (Una pizca)
- 500 ml agua
- 50 ml Aceite de oliva virgen extra
- 30 g piñones
- 40 g nueces
- 20 g almendras
Herramientas
He utilizado un molde rectangular de 30 x 20 con bordes altos
Pasos para el castagnaccio
En un bol, tamiza la harina de castañas para evitar grumos, luego añade el azúcar, la sal y el aceite. Mezcla un poco.
Empieza a añadir el agua poco a poco, mezclando inmediatamente con una batidora de mano.
Continúa mezclando hasta obtener una masa suave y cremosa, sin grumos.
En este punto, añade la mitad de los frutos secos (pasas, piñones, nueces, etc.) y mezcla suavemente.
Reserva el resto de los frutos secos para decorar la superficie antes de hornear.
Engrasa una bandeja de horno con un poco de aceite, o cúbrela con un papel de hornear para facilitar la extracción.
Vierte la mezcla: Transfiere tu mezcla cremosa en la bandeja. La capa no debe ser demasiado gruesa (la altura ideal es de unos 1-2 cm).
Decora: Distribuye uniformemente sobre la superficie los frutos secos restantes (piñones, nueces, y si los usas, las agujas de romero) y un chorrito de aceite para dar brillo.
Hornea: Cocina en horno estático precalentado a 180°C durante unos 40 minutos.Si prefieres la versión tradicional, añade también algunas agujas de romero fresco esparcidas sobre la superficie y, si quieres, un chorrito de aceite.
El Castagnaccio está listo.
Déjalo enfriar completamente dentro del molde. Esto es fundamental para permitir que el dulce se estabilice.
Solo cuando esté frío, sácalo delicadamente del molde y transfiérelo a un plato para servir.

