Chocolate caliente cremoso de cacao.
No hay nada más reconfortante que una taza de chocolate caliente denso y aterciopelado para disfrutar en el sofá. Esta versión es muy sencilla y se prepara en pocos minutos utilizando solo el cacao amargo en polvo, sin necesidad de tabletas de chocolate. Gracias a la fécula de maíz, obtendrás una consistencia increíblemente cremosa que envuelve la cuchara. Es la solución ideal para una merienda deliciosa, casera y hecha con poquísimos ingredientes que todos tenemos en la despensa.
Cena conmigo que empezamos a trastear.
Buena ricetta, Giusi.
También te puede interesar:
- Dificultad: Muy fácil
- Costo: Muy económico
- Tiempo de preparación: 10 Minutos
- Porciones: 1 persona
- Métodos de Cocción: Cocina
- Cocina: Italiana
Ingredientes para el chocolate caliente cremoso de cacao
Si la quieres preparar para dos personas, solo tienes que duplicar todo (400 ml de leche, 40 g de cacao, etc.).
- 200 ml leche
- 15 g azúcar granulado
- 20 g cacao amargo en polvo
- 20 g fécula de maíz
Pasos para el chocolate caliente cremoso de cacao
En un cazo antiadherente, tamiza el cacao amargo en polvo y la fécula de maíz para evitar la formación de grumos.
Añade el azúcar granulado y mezcla bien los polvos entre sí.
Vierte la leche en hilo, muy despacio, removiendo continuamente con unas varillas manuales hasta que la mezcla quede lisa y sin grumos.Pon el cazo al fuego medio-bajo y continúa removiendo sin parar.
Lleva a ebullición suavemente y deja cocinar hasta que el chocolate alcance la densidad que prefieras (suele bastar un par de minutos desde que hierve).
Vierte inmediatamente en la taza y disfruta de tu chocolate caliente aún humeante.
No te pierdas mis recetas en Instagram Pasticcidigiu ⬅️
Si quieres ver todas mis otras recetas haz clic aquí para empezar a navegar
Consejos
Este chocolate caliente es la solución perfecta para esos momentos en los que apetece algo dulce pero no tienes tabletas de chocolate en casa. Puedes personalizarlo a tu gusto añadiendo una pizca de canela para un toque especiado, o un poco de extracto de vainilla para hacerlo aún más aromático. Si prefieres una versión menos dulce, puedes reducir ligeramente la cantidad de azúcar granulado, mientras que para una variante súper golosa no puede faltar un generoso copo de nata montada en la superficie. Recuerda disfrutarlo bien caliente para apreciar al máximo toda su increíble cremosidad que te calentará el corazón en pocos sorbos.

