Di adiós a las pechugas de pollo secas y a las preparaciones complicadas. Esta receta te regalará una pechuga de pollo entera tiernísima, jugosa y llena de sabor, que se prepara en solo 25-30 minutos (dependiendo del tamaño del corte).
Es un plato rápido, súper sabroso, donde la clave está en no excederse con los tiempos de cocción.
Para un resultado delicioso, he elegido acompañar el pollo con tomatitos y calabacines, pero siéntete libre de utilizar las verduras que prefieras… la cocción a fuego lento con tapa hará el resto.
Ven conmigo que empezamos a trastear. Buena receta, Giusi.
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- Dificultad: Muy fácil
- Costo: Muy económico
- Tiempo de preparación: 5 Minutos
- Porciones: 2 Personas
- Métodos de Cocción: Horno
- Cocina: Italiana
Ingredientes
- 300 g pechuga de pollo (Entera)
- 7 tomatitos (cherry, datterino, o pachino)
- 2 calabacines
- a gusto ajo
- a gusto sal (y especias)
- Medio vaso agua
- a gusto aceite de oliva virgen extra
Pasos
Con un cuchillo afilado, haz incisiones profundas en la superficie de la pechuga de pollo entera (como si quisieras crear una ‘tagliata’ pero sin separar los trozos).
Lava y corta los tomatitos por la mitad y los calabacines en rodajas o cubitos, como prefieras.
En una olla grande con bordes altos, añade un generoso chorro de aceite EVO y coloca la pechuga de pollo en el centro.
Distribuye los tomatitos y los calabacines alrededor del pollo.
Si lo deseas, introduce uno o dos dientes de ajo pelados (enteros o en rodajas) dentro de las incisiones del pollo.
Añade aproximadamente medio vaso de agua en la olla (servirá para crear el vapor que mantendrá húmeda la carne).
Condimenta el pollo y las verduras con sal y tus especias favoritas.
Cubre la olla con una tapa y cocina a fuego muy bajo durante 25-30 minutos.Durante la cocción, cada 10 minutos aproximadamente, levanta brevemente la tapa y utiliza una cuchara para rociar la superficie de la pechuga de pollo con el jugo que se ha formado en el fondo de la olla.
No gires el pollo durante la cocción. Estará listo cuando la carne esté blanca por dentro.
No prolongues la cocción más de lo necesario (lee los consejos que he dejado al final de la receta).
Tan pronto como el pollo esté cocido, retíralo del fuego para evitar que se seque.
Deja reposar un minuto y sirve tu pechuga de pollo suave con las verduras y el jugo.
Aquí está, este segundo con guarnición es la prueba de que un plato puede ser súper rápido, sano y al mismo tiempo increíblemente jugoso.
No olvides hacerme saber en los comentarios qué verduras elegiste y cómo te quedó el pollo.
Consejos
IMPORTANTE: No laves la pechuga de pollo cruda. El lavado puede propagar bacterias (como la Salmonella) en el agua salpicada sobre el fregadero y los utensilios.
¿Por qué no lavar el pollo crudo?
Es un viejo hábito que muchos tienen, pero lavar el pollo crudo bajo el agua corriente no está recomendado por las autoridades sanitarias. El chorro de agua no elimina las bacterias, sino que las dispersa en el entorno circundante a través de las salpicaduras. La única forma de eliminar estas bacterias es la cocción a una temperatura interna de al menos 74°C.
Es un viejo hábito que muchos tienen, pero lavar el pollo crudo bajo el agua corriente no está recomendado por las autoridades sanitarias. El chorro de agua no elimina las bacterias, sino que las dispersa en el entorno circundante a través de las salpicaduras. La única forma de eliminar estas bacterias es la cocción a una temperatura interna de al menos 74°C.
¿Cómo saber si el pollo está cocido?
Haz una Incisión en la Parte Más Gruesa: Realiza una pequeña incisión en el punto más grueso de la pechuga de pollo o el muslo.
Observa los Jugos:
Cocido: Si los jugos que salen son claros y transparentes, el pollo está listo.
No Cocido: Si los jugos son rosados o turbios, el pollo necesita más cocción.
Revisa el Color: La carne por dentro no debe presentar ningún matiz de rosa. Debe estar completamente blanca y opaca (para la pechuga) o marrón claro (para los muslos).

