Baklava, dulce de frutos secos con masa filo, miel y canela, el postre típico de origen turco muy extendido en la cocina de Oriente Medio, así como en los Balcanes y Asia Central; yo lo descubrí en Grecia. Es un dulce perfumado con canela, con masa filo (yo usé la ya preparada) y mucha fruta seca, ligada por un almíbar con miel y naranja que hace que el postre sea realmente especial. Seré sincera con vosotros: la primera vez que lo probé no me gustó porque, para mi gusto, era demasiado dulce y quizá llevaba demasiada canela. Pero al probarlo una segunda vez, en otro lugar, lo encontré casi agradable. Tras años de vacaciones en Grecia, aquí estoy: hice el baklava con mis propias manos, una versión casera que me pareció menos dulce y más agradable, sin duda menos dulce que la versión que comí en Grecia; por eso para mí está mucho mejor. Os dejo mi versión, espero que os guste. Me volví dependiente y me comía un trocito cada mañana; por suerte se conserva muy bien, dada la cantidad de almíbar.
- Cocina: Italiana
Ingredientes para el baklava
- 300 g masa filo – 10 hojas – cortar por la mitad (20 hojas en total)
- 350 g frutos secos mixtos (nueces, almendras, avellanas y pistachos)
- 100 g miel milleflores
- zumo de 1 naranja
- 150 ml agua
- 5 cucharadas azúcar moreno
- 2 cucharaditas canela en polvo
- 120 g mantequilla
Utensilios para preparar el baklava
- 1 Molde 30×18
- 1 Picadora
- 1 Bol
- 1 Cazo
- 1 Pincel
Pasos para preparar el baklava
Cortamos la masa filo en hojas del tamaño del molde. Necesitamos al menos 8 hojas para la base, 4 para la capa intermedia y otras 6 por encima; se pueden ajustar un poco según el número de hojas que tengáis.
Derretimos la mantequilla en un cazo o en un bol en el microondas en modo descongelación, a baja potencia para que no salte, y dejamos enfriar un poco.
Preparamos los frutos secos: yo usé avellanas, nueces, almendras y pistachos, pero si preferís podéis usar un solo tipo o un par, como queráis; lo importante es que pesen al menos 350 g. Los picamos bastante finos con una picadora.
Añadimos a los frutos secos 2 cucharadas de azúcar y 1 cucharadita de canela y mezclamos.
Untamos el molde con mantequilla. Empezamos a forrar con la masa filo: ponemos una hoja, la pincelamos con mantequilla sin exagerar, cubrimos con una segunda hoja y volvemos a pincelar. Repetimos hasta al menos 8 capas; también sirven 10 capas.
Vertemos ahora la mitad de los frutos secos sobre la masa filo en el molde y la distribuimos de manera uniforme.
Cubrimos con masa filo, pincelamos con mantequilla y colocamos al menos otras 2 capas de masa filo, siempre pincelando capa por capa con mantequilla.
Vertemos ahora el resto de los frutos secos en el molde y los distribuimos de forma uniforme.
Cubrimos con la masa filo restante, recordando pincelar cada capa con mantequilla. Si es necesario, derretimos un poco más de mantequilla, pero si no habéis sido muy generosos debería sobrar. En muchas recetas usan más mantequilla; yo me contuve.
Pincelamos también la superficie con mantequilla. Antes de hornear cortamos en cuadros grandes. Horneamos en horno precalentado a 200 ºC durante unos 30 minutos, luego bajamos a 180 ºC y horneamos otros 15 minutos aproximadamente.
Dejamos enfriar.
Preparamos un almíbar con 100 g de miel, el zumo de una naranja, 3 cucharadas de azúcar, 1 cucharadita de canela y 150 ml de agua. Dejamos hervir unos minutos. Apagamos y dejamos enfriar un poco.
Finalmente vertemos el almíbar sobre el baklava en el molde y dejamos enfriar completamente. Normalmente se deja reposar incluso toda la noche. Si queréis, podéis decorar la superficie del baklava con más frutos secos.
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Prueba también el strudel de manzana con mi receta rápida, con nueces y pasas y perfumado con canela.

