Focaccia rellena con acelga, ricotta y salchicha calabresa, una focaccia rústica muy fácil de preparar y buenísima. Se parte de una simple masa para pan o pizza, solo harina, agua, sal y poco levadura. Para el relleno se preparan las acelgas hervidas y pasadas rápidamente en la sartén, bien escurridas, se dejan enfriar y se usan para rellenar la focaccia junto con ricotta de oveja y salchicha calabresa fresca, yo usé la hecha en casa, que como la hace buena mi mamá, hace que cada preparación sea especial. Especial salió esta focaccia, y la comemos sin sentirnos demasiado culpables, de hecho usé poca salchicha, justo lo necesario para darle ese toque especial. Qué decirles, estaba buenísima, excelente caliente, pero también fría, o recalentada, y sí, la hice junto a la pizza así que la comimos también al día siguiente. Se mantiene excelente como recién hecha, el último trozo lo calenté en el horno, parecía recién hecha, suave y buenísima, con una masa fácil trabajada con cuchara y pliegues rápidos en el bol.
- Dificultad: Fácil
- Costo: Económico
- Tiempo de reposo: 6 Minutos
- Tiempo de preparación: 30 Minutos
- Porciones: 4
- Métodos de Cocción: Horno, Hornillo
- Cocina: Italiana
- Estacionalidad: Otoño, Invierno y Primavera
Ingredientes para focaccia con acelga, ricotta y salchicha calabresa
- 400 g harina 0
- 5 g levadura de cerveza fresca
- 260 g agua
- 8 g sal
- 1 manojo acelgas o 2 sin pencas
- 1 diente ajo
- c.s. sal
- 1 cucharadita aceite de oliva virgen extra
- 200 g ricotta de oveja
- 100 g salchicha calabresa fresca
Herramientas para preparar la focaccia con acelga ricotta y salchicha calabresa
- 1 Bol
- 1 Cuchara
- 1 Olla
- 1 Bandeja
Pasos para preparar focaccia rellena con acelga ricotta y salchicha
Empezamos a preparar con antelación la masa. Yo la preparé alrededor de las 14:00 y a las 20:00 ya estaba lista. En un bol ponemos la levadura con agua tibia, ojo, no caliente. Mezclamos con una cuchara, luego añadimos la harina, alrededor de 2/3 de inmediato y mezclamos con una cuchara. Hacemos una breve pausa.
Luego añadimos la sal, mezclamos y hacemos otra pausa antes de agregar poco a poco toda la harina, así es fácil trabajar casi toda la masa solo con una cuchara. Solo cuando agregamos toda la harina, trabajamos rápidamente a mano. Dejamos reposar 10 minutos más, luego trabajamos rápidamente de nuevo para dar algunos pliegues, y repetimos un par de veces. Verán, resultará una masa perfecta que no se pega a las manos ni al bol sin necesidad de agregar harina. Dejamos leudar en un rincón caliente, yo en el hornito con una taza de agua hirviendo al lado.
Mientras tanto, preparamos las acelgas, yo tenía un buen manojo de acelga con pencas y usé eso, pero aún mejor si tenemos la simple sin pencas. La limpiamos y la hervimos en agua hirviendo ya cortada en trozos pequeños. Luego la escurrimos bien y la salteamos con ajo y aceite y poco sal. Dejamos enfriar.
Alrededor de las 18:00 la masa habrá leudado, preparamos 2 bollos del mismo peso, usamos harina para obtener 2 buenos bollos lisos y los dejamos leudar en una superficie enharinada, cubrimos y dejamos unos 1 hora a leudar en caliente.
Cuando los bollos estén leudados, encendemos el horno a la máxima temperatura en modo ventilado, el mío a 250°C. Extiendo los bollos en una superficie enharinada, sin rodillo. Con uno revisto el molde antiadherente de 32 cm de diámetro. Empiezo a rellenar con la ricotta, que la esparzo sobre la superficie, luego añado la salchicha desmenuzada, yo puse poca, lo justo para dar sabor, si quieren pueden poner más, y luego cubrimos con las acelgas. En este punto solo queda cerrar con el segundo bollo.
Para cerrar bien la focaccia, doblamos la masa de la base con la de la cobertura, haciendo pellizcos. Luego, con un tenedor, hacemos agujeros en la superficie y presionamos, para que salga el aire y se adhiera la superficie al relleno. Si desean una focaccia dorada en la superficie, pueden untar con aceite de oliva virgen extra, yo preferí dejarla ligera.
Cocinamos por al menos 15 minutos en horno caliente ventilado a 250°C. Sacamos del horno cuando esté bien cocida. Se puede disfrutar caliente recién salida del horno, tibia, pero también buena fría. Si sobra, se conserva en la nevera hasta por 2 días y se recalienta, al horno a temperatura media por pocos minutos.

