Hay platos que en Roma son como monumentos, como la pasta alla papalina, y también la sopa de brócoli a la romana es uno de ellos. Desgraciadamente, en años pasados no siempre era posible tener una arzilla en casa; era un lujo que no todos podían permitirse, pero la abuela siempre tenía un as en la manga.
Y aquí está el secreto de la abuela Rina: Cuando en el mercado no se encontraba la arzilla o había que ahorrar, mi abuela no renunciaba al sabor del mar. Su truco fantástico era disolver en el sofrito unas anchoas y un poco de pasta de anchoa, y eso le da a la sopa de brócoli romano ese toque salino que la hace especial.
No era una renuncia, sino una solución, y siempre decía: «¡Si falta el pescado, le ponemos el alma!» —y el alma son precisamente esas anchoas que, al disolverse en el aceite caliente, transforman esta sopa de brócoli en una verdadera obra maestra.
¿Sabes por qué siempre sale bien esta receta?
Esta receta es parte de mi sección » Una Romana en la cocina» que representa una forma humilde de cocinar, muy sencilla pero con mucho sabor.
El secreto que marca la diferencia: El truco está en el sofrito inicial: las anchoas dejan un sabor a mar muy delicado y hacen que la sopa sea irresistible. Si además le rallas un buen pecorino Romano DOP, entonces será especial.
Te dejo algunas recetas típicas de Roma; prúcalas, estoy segura de que te encantarán
- Dificultad: Muy fácil
- Costo: Económico
- Tiempo de preparación: 15 Minutos
- Porciones: 4 Personas
- Métodos de Cocción: Cocina
- Cocina: Italiana
- Estacionalidad: Otoño, Invierno
Ingredientes
La sopa de brócoli con ‘arzilla’ es un pilar de Roma, pero ¿cómo se hacía cuando no había arzilla? Hoy, en mi sección «Una Romana en la Cocina» os revelo la versión casera de mi abuela Rina.
- 1 brócoli romanesco
- 2 dientes ajo
- 5 filetes anchoas en aceite
- 1 cucharadita tomate (concentrado)
- aceite de oliva virgen extra
- sal
- pecorino (opcional)
- espaguetis (partidos al gusto)
Pasos
Así se prepara la sopa de brócoli a la romana sin arzilla
Limpieza del brócoli romano: Separa el brócoli en ramilletes, lávalos y córtalos en trozos.
El sofrito mágico: En una olla o una cazuela grande, añade un poco de aceite y sofríe el ajo y, si te gusta, un poco de guindilla. Cuando el ajo esté dorado, agrega las anchoas y aplástalas con un tenedor hasta que se disuelvan completamente en el aceite.
Un toque de color viene muy bien: Añade el concentrado de tomate y deja que se impregne durante un minuto.
Vamos a cocerlo: Añade los brócolis y dáles sabor en el sofrito, mezcla bien y luego cúbrelos con agua o con caldo vegetal; deja que se cocinen hasta que estén tiernos.
Añade la pasta: Incorpora la pasta directamente a la olla con los brócolis, ajusta de sal, añade un poco más de agua y cuece la pasta.
El toque final en el plato: Sirve la sopa en el plato, añade un chorrito de aceite y una espolvoreada de pecorino Romano; será todo un espectáculo. ¿Conocías el truco de las anchoas?
Un pequeño consejo útil
Si no tienes anchoas, puedes usar pasta de anchoa

