Los panecillos de calabaza y semillas de chía son unos bocaditos deliciosos, sabrosos y muy vistosos. perfectos para rellenar en la merienda de mayores y pequeños.
Los podemos rellenar como más nos guste. Podemos disfrutarlos en el desayuno con Nutella o mermelada, o llevarlos al trabajo para la pausa de mediodía con embutidos, verduras o quesos.
La masa con la pulpa de calabaza les da a estos panecillos un color brillante, además de un sabor característico.
En la cocina yo prefiero la calabaza butternut, que además de aportar un color naranja intenso, me gusta por su sabor dulce con un ligero toque a avellana y castaña.
La particularidad de estos panecillos, además de la calabaza, son las semillas de chía que últimamente utilizo en mis recetas por los beneficios que aportan, como: equilibrio intestinal y sensación de saciedad.
En la masa he añadido un poco de malta diastásica que normalmente se usa en masas de pan, pizza y focaccia; favorece la fermentación y os dará una corteza crujiente. Os aconsejo probarlo, ¡estoy segura de que no lo dejaréis!
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- Porciones: 11Piezas
- Métodos de Cocción: Horno
- Cocina: Italiana
- Estacionalidad: Otoño, Invierno
Ingredientes
- 300 g de harina de sémola
- 300 g de harina Manitoba
- 500 g de calabaza limpia
- 200 ml de agua templada
- 50 ml de aceite de oliva
- 10 g de sal
- 8 g de levadura fresca
- 8 g de malta
- 2 cucchiaini de semillas de chía
Pasos
Limpiamos la calabaza de semillas y piel, y la cortamos en láminas finas.
Cubrimos la bandeja con papel de horno y la pintamos con un poco de aceite de oliva virgen extra.
Colocamos las láminas de calabaza encima y las pincelamos con aceite de oliva virgen extra.
Horneamos a 250° durante unos 30 minutos.
Una vez cocida, la ponemos en un bol y la aplastamos con un tenedor.
Podemos amasar nuestros panecillos.
Si tenéis la posibilidad, usad una amasadora; si no, hacedlo a mano sobre la mesa.
Vertemos la harina tamizada en el bol junto con la pulpa de calabaza, añadimos el aceite y la levadura disuelta en el agua.
Añadimos la malta diastásica y las semillas de chía, amasamos unos minutos, paramos para añadir la sal y continuamos hasta obtener una masa blanda y bien ligada.
Pasamos la masa a un bol amplio, cerramos con tapa y la dejamos reposar en el frigorífico 4-5 horas como mínimo; si la preparáis por la noche y la dejáis en la nevera, mejor aún.
Por la mañana encontraréis la masa doblada de volumen.
Pasad la masa a la mesa y haced unas vueltas (pliegues), dejad reposar 30 minutos y repetid la operación de los pliegues.
Dividid la masa en porciones de 100 g cada una y formad bolitas.
Colocadlas en una bandeja con papel de horno, cubrid con un paño y dejad levar otras 3 horas.
Hornead a 180° durante unos 25-30 minutos.
Los panecillos de calabaza y semillas de chía mantienen su frescura durante un par de días, pero os cuento un truco para que vuelvan a quedar crujientes y sabrosos: basta con pasarlos un par de minutos por la freidora de aire.

